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Golpe a la Cátedra


 Como corolario del 2012 el Consejo Nacional de Educación ha retirado la personería jurídica a la Universidad del  Mar, la que por este acto deja de existir como casa de estudios superiores y sus 18 mil alumnos deben reubicarse en otras Universidades.

El lucro en la educación se entronizó a partir de los ochenta, cuando comienzan a surgir los emprendimientos de educación superior. La ley prohíbe desde siempre el lucro, pero todas las instituciones se las ingeniaron para no arrojar balances con excedentes, de manera de cumplir con la formalidad, pero conscientes de manera transversal en el sistema político de que no se debía quedar fuera de tan pingüe negocio. Las universidades tradicionales también entraron el juego y sus académicos jornadas completas fueron los fundadores de los nuevos proyectos, los avalaron con sus curricula vitae y fueron asesores para encaminar las acreditaciones de carreras. Proliferaron las carreras de tiza y pizarrón, Derecho, Periodismo, Ingeniería Comercial, entre otras, se impartieron en más de 70 establecimientos. Desde la UDI hasta el Partido Comunista levantaron sus propias universidades. Junto a ellas se crearon los Centros de Formación Técnica y los Institutos Profesionales. En las Universidades tradicionales se mantuvo la investigación, pero alineada con los fondos concursables de Fondecyt, la universidad dejó de ser crítica y se volvió funcional a lo que pedía el mercado. Había “oportunidades” consecuencia de  “aspiraciones insatisfechas de amplios conglomerados”. El sistema de educación superior avaló con la seuda acreditación una mascarada demagógica que llevaba la población universitaria por encima del millón de personas, la mayoría de ellos sin un puntaje aceptable, pero con la capacidad de pago suficiente como para hacer rentable cualquier proyecto, por  académicamente mediocre que fuese.

Esto ha sobrepasado las expectativas de los dirigentes del movimiento estudiantil, pues el misil anti lucro ha golpeado en la línea de flotación del sistema. Si los imputados por cohecho y lavado de activos en el affaire Udelmar llegan a ser condenados, se habrá configurado un delito económico de envergadura, que puede derivar en el embargo a los inmuebles que siendo propiedad de la universidad, financiados seguramente con los recursos públicos captados, eran trasladados a inmobiliarias que simulaban arriendos a las casas de estudios. Según la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados habría 7 universidades que estarían cuestionadas por utilizar este esquema de malas prácticas. La decisión el CNE coloca en el tapete una pregunta ¿Será el caso de la Universidad del Mar un chivo expiatorio o el primero de una serie de casos que se judicializarán?

Las indemnizaciones a los afectados por estar cursando en la Udelmar que desaparece, así como el daño moral que sufren los profesionales ya titulados, es una responsabilidad de los hechores del ilícito y no responsabilidad del Estado. La Justicia debiera embargar bienes a esos culpables para que con esos recursos se pague la compensación que corresponda. Se viene seguramente una oleada de demandas civiles masivas que exigirán compensaciones económicas  y es de esperar que los dirigentes estudiantiles no equivoquen el camino legal que corresponde aplicar.

La calidad en la enseñanza superior queda en el área chica como el gran tema pendiente. Las falencias formativas de los egresados de enseñanza media, en rigor impedirían que miles de esos jóvenes pudiesen aspirar en serio a un nivel universitario. La universidad para todos, declamada por el populismo y la izquierda clásica, se desmorona como paradigma en la realidad que muestra una enorme  cantidad de egresados que son incompetentes y que no encuentran destino en el mundo laboral. Terminar con esa estafa, esa venta de ilusiones, es hoy un golpe  a la cátedra que ha dado el Ministro de Educación, Harald Beyer,  en un paso decisivo para que las cosas tengan un atisbo de cambio, pese a los grupos de presión que están en este negocio,  aunque declamen lo contrario. El reportaje de investigación de la Periodista Claudia Urquieta Ch. en El Mostrador, entrega una sólida descripción de estos intereses que se entrecruzan y que llegan a los personajes que operan en el negocio del fútbol, de la educación o la energía sin mayor escrúpulo. Hay que ordenar el sistema exigiendo Transparencia y respaldando cívicamente toda medida que apunte a terminar con la corrupción que cruza este laberinto.

Periodismo Independiente, 27 diciembre de 2012, Hernán Narbona Véliz, @hnarbona en Twitter.



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Universidad de Congreso: Historia de un despojo


El siguiente es un reportaje post morten. El Doctor Oscar Klier, Cientista Político, murió este año, agobiado por un golpe artero que le arrebató su mayor legado: la Universidad de Congreso, fundada por él en la ciudad de Mendoza, Argentina. Este reportaje  exige justicia y respeto para quien fuera un hombre generoso y visionario.

El conflicto entre Libertad de Enseñanza y el Autoritarismo
Mendoza es una ciudad mediterránea, ubicada a los pies de la cordillera de Los Andes en un territorio ganado al desierto, donde la producción de vinos marca su impronta. Es una Provincia de economía fuerte en el contexto nacional y su proximidad a Chile y el Pacífico la convierten en la plataforma para una gran actividad comercial y logística a través del Paso Los Libertadores, que une a la Argentina con el centro neurálgico de Chile y sus puertos.
Cuando en 1985 se firma el Tratado de Paz y Amistad Perpetua entre Chile y Argentina, una gran oportunidad de acercamiento y cooperación se activó en este eje de Cuyo y la V Región de Valparaíso, Chile. En una acción pionera, bajo el alero de la Universidad Católica de Valparaíso impulsé la cooperación transversal interuniversitaria, organizando en 1986 el Proyecto de Integración Subregional Consejo Académico de Integración, CAI, con Capítulos a ambos lados de la cordillera, en donde se reunían en pos de la integración por la base, las casas de estudios tradicionales de ambas regiones. En mi carácter de Secretario Ejecutivo del Consejo Académico de Integración tuve a cargo la construcción de las redes institucionales académico-empresariales y, al mismo tiempo, la generación de nexos políticos para el trabajo de recuperación democrática en que estábamos empeñados los demócratas chilenos. En este plano, nos incorporábamos los Poetas, Artistas e Intelectuales, las Federaciones de Estudiantes de ambos países y también políticos y parlamentarios argentinos, toda vez que en 1984 Argentina había recuperado la Democracia y desde allá se ejercía un gran efecto de demostración sobre Chile.
En este contexto, y habiendo conocido como condiscípulo en el Postítulo de Relaciones Internacionales de la Universidad del Salvador, en Buenos Aires, a Oscar Klier, para entonces, 1979, empresario de la moda argentina, con su empresa Barbarella; me reencuentro con él en estas lides académicas de la Integración Regional. Oscar se abocaba a través de la Fundación Congreso a encaminar la creación de lo que en los años siguientes sería la Universidad de Congreso. Integrado al proyecto Consejo Académico de Integración Oscar Klier, convertido para entonces en Doctor en Ciencia Política, y dedicado con todas sus energías y recursos a su sueño, una Universidad ecuménica y crítica, serví de nexo con académicos chilenos del área de la Educación para que se sumaran a ese proyecto en alianzas estratégicas de mutuo beneficio.

Es así como, a comienzos de los noventa, la Universidad de Congreso se convierte en un centro de excelencia, pivote cultural, pluralista y crítico en la sociedad mendocina, despertando los apetitos de una clase política autoritaria a quien le resultaba intolerable la existencia de voces libres en el concierto académico de la provincia de Mendoza.
El Caso de Universidad de Congreso en la ciudad de Mendoza es un caso de usurpación, un caso donde los poderes fácticos pueden apropiarse indebidamente y con impunidad de un proyecto universitario exitoso, de total inversión privada realizada por su fundador, el Dr. Oscar Klier. Pero, conozcamos el caso de su propio testimonio.

¿Porqué se dio acceso en la Junta Directiva de la Universidad de Congreso a políticos como Blas Made y qué conflictos internos detonaron este golpe blanco?
La incorporación se dio en la etapa de posicionamiento de la Universidad de Congreso en el medio mendocino. Habíamos crecido y abríamos espacios a la discusión política. En ese contexto llegó a la Universidad y fue nombrado Secretario General Blas  Made. Un verdadero caballo de Troya.
Me querellé en contra de Susana Decibe ex Ministra de Educación, porque ella avaló inspecciones en contra de la Universidad, que no pararon hasta que fui destituido. Blas Made me acusó de malversar fondos de la Universidad, pero fui sobreseído de esa falsa acusación. En síntesis fui víctima de una deleznable maniobra articulada por José Luis Manzano y Daniel Vila, quienes sólo querían apropiarse de la Universidad para lavar su cuestionada imagen, ya que hacerse cargo de la más prestigiosa Universidad le cambiaría la imagen ante la opinión pública.

¿Cómo un proyecto universitario que se posicionó tan bien en la sociedad mendocina es objeto de este golpe mediático que de la noche a la mañana terminó excluyéndote de tu propio proyecto, expropiándote todo el patrimonio volcado a la Fundación Congreso?

Yo partí creando el Centro de Posgrado en la Fundación Congreso. Coloqué en ese proyecto todo mi patrimonio personal y presidí la Fundación. Cuando el proyecto crecía de año en año, surgieron las ambiciones del holding que detentaba el poder en Mendoza, el Secretario General de la UC José Blas Made fue el que me denunció. Era abogado de la Gobernación y fue a quien nombraron Rector cuando me dieron el golpe blanco, en mi propio proyecto. Blas Made y Decibe se coludieron para realizar el despojo y detrás de ellos estuvieron los poderes fácticos de la provincia.

¿Por qué no emprendiste la defensa judicial para recuperar la Universidad?
Porque me dejaron en la ruina, sin dinero para poder sostener una querella. Enfrentado a un grupo que usó los anónimos , que se coludió con la propia Ministra para perseguirme, para echar a correr el rumor perverso de que la Universidad tenía problemas económicos, lo que era rotundamente falso. Lo prueba el hecho de las inversiones que tan pronto se realiza el despojo, se realizan en la Universidad, mejoras en la biblioteca. Lo único que pude hacer es denunciar lo ocurrido a través del blog http://antecedentesinjusticiamendoza.blogspot.com/2007/12/imputaron-al-ex-rector-oscar-klier.html

¿Tú dices que fue un verdadero complot, quisieron mostrar que la Universidad estaba en quiebra para que los estudiantes se fueran y generar así la crisis, en consecuencia que la Universidad por su matrícula en pre y pos grado generaba ingresos del orden de 300 mil dólares mensuales?

Yo me he explicado el despojo porque el grupo dominante de la provincia no aceptaba un proyecto ecuménico, crítico y autónomo. La situación se precipitó después que organizamos un simposium sobre Ernesto Che Guevara, con participación de académicos cubanos. Una instancia crítica y ecuménica que no estaba bajo el control del poder provincial era inaceptable para los caudillos locales, para el estilo político autocrático de esas sectas.

¿Hubo algún tipo de extorsión en este proceso?
Hubo presiones. Se filtraron anónimos, se buscó destruir mi imagen. Se me injurió y calumnió, pero nunca se probó nada. Fui sobreseído de acusaciones sin fundamento, se coludieron fuerzas siniestras para expulsarme de mi Universidad, el proyecto donde puse todas mis energías y sueños. Tuve la traición enquistada en el Directorio de la Universidad y fue Blas Made, el Secretario General que me denuncia y que luego es nombrado Rector, como conclusión del despojo.

¿Por qué la comunidad judía no cerró filas junto a ti para una defensa de mayor peso político, porqué te dejaron solo?
Eso no podría explicarlo. Sólo sé que tuve buenos amigos, pero que el peso político de José Luis Manzano fue determinante. ¿Sabes quién es Manzano, el personaje que estuvo tras el despojo? Fue Ministro del Interior de Menem. En 1993, luego de ser blanco de las críticas sobre la corrupción del gobierno, se autoexilió en Estados Unidos. A partir de 1996 comenzó a colaborar con el grupo de medios del controvertido empresario mendocino Daniel Vila. Vila y Manzano han sido denunciados repetidas veces por estafa, lavado de dinero y despidos injustos. Contra ellos me enfrenté. De ellos fui víctima.
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Periodismo Independiente, Diciembre 2012.

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Al rescate de los oficios técnicos


Al Rescate de los Oficios Técnicos
Quiero abrir esta conversación para promover el rescate de los oficios que hoy cuesta conseguir. ¿Un buen albañil? ¿un maestro que arregle instalaciones sanitarias o eléctricas? ¿un jardinero de verdad? . Si los encuentra “dese con una piedra en el pecho”, como decía mi abuela. 

En ese sentido, quiero rescatar la dignidad e importancia de la formación técnica, con carreras pertinentes para alcanzar competencias para una actividad concreta. He querido  indagar en las redes sociales de Twitter, #rescatedeoficios, sobre  las necesidades que están desatendidas por el sistema educacional chileno. Esto ha sido consecuencia de haberse encarado la educación como un negocio y que en muchos casos haya significado vender ilusiones sin destino. 18 mil estudiantes de la Universidad del Mar que deberán trasladarse a otras universidades, son evidencia del fracaso de ese estilo mercantil.

Un  modelo que ha generado miles de cesantes ilustrados, que no encuentran espacio en el sector productivo. En paralelo, en un espacio desmerecido culturalmente por las familias que creen que “ser otro” es que sus hijos saquen un título universitario, encontramos la formación técnica y creo que es lo que Chile necesita ampliar, para que sea la opción lógica para bajarle costos a la familia y lograr que el joven se incorpore al medio productivo. La necesidad de técnicos es muy grande y diversificada y por ello les invito a  mirar hacia esos oficios que pueden ser sustentables y bien pagados.

Si el joven le agrega un espíritu emprendedor, con seriedad, con sentido de buen servicio , de seguro será muy bien remunerado por sus clientes. En definitiva, invito a recuperar esos oficios que hoy se hacen pagar  a precio de oro. Una buena modista, un buen sastre, un zapatero remendón, un gasfíter, un orfebre, una persona certificada para mantener edificios, electricistas, soldadores, caldereros trazadores, fresadores, instaladores de salamandras y de energía solar, reparadores de techumbres, albañiles, podadores, jardineros. Mozos o camareras, guías de turismo, traductores, personal trainers, en fin un mundo de oportunidades que deben ser comentadas para orientar a la juventud a carreras cortas, altamente apreciadas por la comunidad y en las cuales pueden ser felices e independientes.

Periodismo Independiente, 11 de noviembre de 2010. Periodismo.probidad@gmail.com




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Los encapuchados, la quinta columna del movimiento estudiantil


Practican la violencia sin sentido, son vándalos por mal formación o naturaleza. Canalizan fobias frente a todo lo que huela a orden o institucionalidad. Si se esgrimen las causas para explicar su origen, ellas son múltiples. 

Quizá la drogadicción ocupe un mayor sitial, como también la mala calidad del núcleo familiar en que han crecido. Han sido seguramente jóvenes vulnerables, criados en un ambiente materialista, quizás provenientes de hogares destruidos por la droga, de padres que no han comprometido tiempo en formarlos. Muchos provienen de barrios sumidos en el terror urbano, por ende son fruto de una convivencia de barrio destrozada por las pandillas, por los carteles de la droga. Así se explica en parte la violencia de estos inadaptados sociales. Ellos son carne de cañón para las mafias y sicarios potenciales para el crimen organizado. Su desapego a los principios de la vida en sociedad les hace actuar al margen de las reglas. 

Pese a las apariencias y slogans, no son jóvenes revolucionarios que busquen espacios de poder para una propuesta programática, sino, más bien, personas que guardan profundos resentimientos sociales por ser marginales en la sociedad de consumo en la que quisieran estar.

Cuando los miembros de esos grupos no han tenido límites en sus hogares, quieren y se sienten con derecho a tenerlo todo sin ganárselo, estamos frente a situaciones casi sin retorno, con semillas de delincuencia germinando es la tierra fértil de ese resentimiento y violencia. Un puñado de estos vándalos encapuchados puede convulsionar la vida de toda una organización. Y como no creen en la democracia disfrazan su autoritarismo en un asambleísmo manipulador, en donde no hay votaciones transparentes, con registros ni urnas, sino un levantar la mano o pegar una arenga y la masa debe seguir esas orientaciones. En una reunión, para boicotear una propuesta que no vaya en su línea, basta con unos dos o tres de estos elementos ubicados en diversos sectores de la audiencia y pidan la palabra y se respalden unos a otros para que descalifiquen con vehemencia al que piense diferente o terminen expulsándolo de la mesa. Ese ha sido el actuar de esos grupos de agitación, cuando las elecciones no les son favorables se roban las urnas, un raro estilo de uso de la fuerza, más cercana al nazismo o al stalinismo que a la participación democrática efectiva.

En el clima confrontacional que se ha venido desarrollando, donde se han perdido las confianzas, donde no existe una instancia de diálogo y de negociación, nada mejor para descalificar el movimiento estudiantil que sumirlo en la anarquía violentista, sin jerarquías claras ni líderes que impongan un orden interno y una disciplina a sus bases. Es probable que en esa dialéctica de no negociación, tanto a la autoridad como a los políticos, les convenga que el movimiento se desgaste y pierda respaldo y credibilidad en la opinión pública. 

En ese sentido, las acciones de violencia y caos que han venido provocando los encapuchados, cada vez con más violencia, le resultan funcionales a gobierno y oposición, frente a un movimiento que se niega a negociar y fijar compromisos de avance en la solución del problema.

La racionalidad, en definitiva, ha perdido espacios dentro del movimiento estudiantil y en este escenario de no comunicación,  la autoridad ha emprendido el camino institucional para lograr las leyes que le permitan financiar las mejoras que se ha hecho o se han comprometido para el sector educación, las que no dejan de ser un avance y un logro para el movimiento social.

Pero, el peso de los sectores anarquistas  sobre la dirigencia del movimiento estudiantil ha ido desperfilando 
la mística del mismo, toda vez que la tozudez demostrada parece un capricho de niños malcriados y no una actitud de gente seria. En el seno de las familias, padres y apoderados de los estudiantes que perdieron el año 2011, la sensación es de rechazo creciente a esta actitud obcecada de los dirigentes, que han alejado al movimiento de propuestas sobre las cuales se pueda avanzar y han postulado el “todo o nada” en sus petitorios, lo cual, además, han contenido la descalificación total y permanente de la autoridad de gobierno, la no aceptación de su investidura, de su legalidad y su legitimidad, derivada de un genuino triunfo electoral. 

Por lo tanto, la posición anarquista ha sido panfletaria, pues ha buscado derrotar al gobierno como si fuera una dictadura y, más que interesarse en lograr la mejora sectorial de la educación y avanzar en la eliminación objetiva de las malas prácticas que han llevado al lucro ilegal a un gran número de universidades, se ha enfrascado en lograr una desestabilización de la institucionalidad para cambiar el sistema desde sus cimientos constitucionales. La paradoja es que esos anarquistas se niegan a votar y niegan al sufragio como herramienta de soberanía popular. Es también una hipótesis plausible pensar en que esos grupos estén infiltrados por intereses de diverso signo, que quieran sacar réditos del desorden y el caos.

Es por ello que los encapuchados son el peor cuchillo del movimiento estudiantil, la quinta columna que destruye su mística y su amplia convocatoria. Una pobre señal ha dado la justicia respecto a estos encapuchados. La sentencia en el caso Pitronello ha sido patética. Declarar la colocación de bombas como no terrorista es un aberración conceptual, porque si andar colocando bombas de madrugada en un lugar concurrido como lo es un cajero automático, no es sembrar terror, entonces qué puede serlo. El sistema garantista de la justicia actual amarra a las fiscalías a demostrar la culpabilidad del inculpado, pesando la presunción de inocencia. Y, si en delitos de terrorismo individual es ello algo difícil, en acciones de turbas que practican saqueos, destrucción de propiedad pública, lo es aún más. La impunidad se evidencia en el rápido retorno a las calles de delincuentes que van sumando currículum frente a sus pares y eso les debe representar algún beneficio personal.

¿Quiénes ganan con el caos? En la dialéctica rupturista de estos sectores nihilistas, aparece el rechazo dogmático al orden y legalidad establecidos, un cierre de los espacios de negociación y la imposición por la fuerza de una propuesta de demolición, para que supuestamente surja el nuevo orden. Esto genera la reacción natural del sistema en contra de esa amenaza y es allí donde tal reacción puede llegar a una escalada de violencia que pasa a violar las libertades públicas y anular el respeto que debe existir a las decisiones de la ciudadanía en uso legal de los resortes democráticos como vía para cambiar un estado de cosas e incorporar reformas de acuerdo a lo que dictamine la soberanía popular. Y finalmente, como consecuencia de la barbarie, aparece el miedo visceral y la indefensión que afecta a las personas de a pie, cuando la violencia llega a sus barrios y trabajos. Eso va carcomiendo la convivencia y favorece las nostalgias trasnochadas de quienes siguen mirando los cuarteles para asegurar el orden. Seria amenaza a la convivencia democrática.


Periodismo Independiente, 17 de Agosto de 2012.Una mirada libre a nuestro entorno

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Chile, quejumbres profesionales



He tenido la suerte de conocer en mi vida, por mi trabajo, muchos países y realidades, he seguido la crisis de Europa y esto me ha hecho apreciar la vida en mi país, Chile, donde existe la actitud generalizada de quejarnos siempre y ver sólo la mitad del vaso vacío.

Es real que somos un país de catástrofes, que hemos vivido grandes tragedias y hemos tenido la resiliencia para recuperarnos. Es efectivo  que en medio de reconstrucciones continuas se van quedando muchas personas rezagadas, tuvimos terremotos en  tres gobiernos, el de Pica, el de Tocopilla y luego el del Maule y Bío Bío con el horrible tsunami. En política tenemos una democracia a medias, consecuencia de acuerdos tomados entre gallos y medianoche al inicio de los noventa; necesitamos cambiar la desigualdad bajando la brecha entre ricos y pobres, logrando que los ricos tributen, tal como se les exige en otros países.

Tenemos que trabajar más, imponer una doctrina del esfuerzo y no del aprovechamiento. Sucesivos reportajes nos muestran que estamos rodeados de sinvergüenzas, de personas que se hacen pasar por indigentes, de personas que obtienen subsidios y arriendan sus viviendas sociales. Hemos vivido la realidad de ex autoridades que, a última hora, cortan trajes a la medida de las multinacionales y después aparecen en conspicuos cargos en el exterior. Estamos frente a la mala práctica de funcionarios que se enquistan en el Estado para cumplir desde posiciones de poder, los encargos de grupos económicos que buscan eludir el pago de impuestos. Hemos visto cómo directorios de empresas multinacionales se pasan por el aro a los accionistas minoritarios; hemos comprobado que le han metido la mano al bolsillo a medio Chile ya que resulta que esos accionistas minoritarios son las AFP, que administran el dinero de todos los chilenos; al filo de la ilegalidad les vemos seguir sin escrúpulos su labor exfoliadora del ahorro acumulado, al cual no se da acceso a la clase media. Tenemos evidencias recientes de fiscalizadores que son puenteados para evitar que apunten donde se debe o se opongan a favorecer desde la Administración a determinados agentes externos. 

Vivimos en un capitalismo salvaje donde el poder lo detentan unas pocas familias que mantienen sus redes y están alertas a cualquier política pública que pudiere afectar sus intereses.

Es cierto que si miramos estas situaciones, si asumimos la dialéctica del poder en nuestro país, el tema da para caer en una depresión sicológica. Sin embargo, si más allá de mirarnos el ombligo, atisbamos lo que ocurre en el resto del planeta, nos daremos cuenta que, más allá de haber construido un estado de cosas que no nos gusta ni nos conviene como sociedad, en términos de participación internacional podemos comprobar que estamos menos mal que muchos países.

Mal que mal, Chile es visto, según las reglas del juego de los organismos financieros internacionales, como un país estable, que se mantiene elegible para la inversión extranjera y con bonos soberanos de sólida presencia en los mercados de capitales.Cuidándonos de elogios que buscan felicitar a esos  Estados que abren sus puertas irracionalmente, regalan soberanía y sacan leyes a la medida de los intereses foráneos, en una permeabilidad impresentable, podemos decir que en Chile, la movilización ciudadana está provocando cambios y se está viendo una acción más efectiva de fiscalización, toda vez que han saltado al tapete delitos a la fe pública como la serie de abusos de la Polar, el perdonazo de multas que hizo el SII a Johnson’s; la operación rechazada por la Superintendencia de Valores y Seguros de la venta de activos sobrevaluados desde Endesa España a su filial local, Enersis Chile, en un trato no transparente e inconsulto que se da entre empresas vinculadas.

Otro gran tema es el de la educación. En esta materia, cabe destacar que se ha llegado a fondo en la investigación y detección de las malas prácticas para desviar ganancias de las universidades privadas a sus controladores. La investigación de la Fiscalía a la Universidad del Mar ha adquirido ribetes que remecen al sistema. Saltan los nombres de personeros de todo el espectro político relacionados a este negocio desde que partió en los ochenta el sistema de Ues privadas. La autocrítica ha llegado también a las universidades públicas que también entraron al juego de inventar carreras sin destino. Si evaluáramos los avances, desde la frustración que dejara la revolución pingüina en el gobierno de Bachelet, remontándonos al Crédito perverso que se entregara en el gobierno de Lagos al manejo de la banca¸ podríamos afirmar que objetivamente la situación ha mejorado, han bajado los intereses a los endeudados CORFO, se ha aumentado el número de becas a alumnos de Pedagogía. Los profesores, por su parte, han recibido bonos y son ahora evaluados como todos los funcionarios del Estado; en resumen, ha habido avances objetivos y negarlos sería una obstinación política sesgada por la desesperación.

En medio de estos escenarios de dulce y agraz, la idea fuerza de gobernar con y para la clase media está puesta en el tapete por los candidatos presidenciales alternativos, MEO y Franco Parisi. Hasta aquí se ha seguido con el asistencialismo, donde hay verdaderos profesionales de la mendicidad, que practican la obtención de subsidios falseando u ocultando información. La labor de cruce de datos que ha hecho el Ministerio de Desarrollo Social ha permitido ir limpiando las bases de datos de delincuentes que han engañado por décadas la fe pública.

Sería utópico escuchar de la clase política opositora una crítica que reconozca los avances del Gobierno. Eso va en contra de los discursos electorales que quieren vender imágenes, congelarlas y sacarlas a circulación cuando sea la campaña.Mientras tanto, totalmente divorciados del acontecer  cotidiano de las diversas regiones de Chile, esos políticos repetidos por décadas, pretenden capitalizar los reclamos sociales y vender el mensaje de que estamos mal y mañana peor. Pero, simultáneamente, saben aprovechar las ventajas del binominalismo para asegurarse continuidad en el sistema representativo.

Rechazando a los que se quejan y quieren que todo se lo haga el Estado, la clase media tiene sus propias percepciones y expectativas. Para ella, que paga más impuestos que los grandes conglomerados, no existe la práctica del populismo, sino la del esfuerzo y el emprendimiento honesto, paga sagradamente impuestos y por eso rechaza la corrupción, venga de donde venga y quienquiera sea el que la realice.

El boom chileno es percibido como una tabla de salvataje y eso explica los enormes flujos migratorios que se están produciendo. Si tantos extranjeros buscan mayor tranquilidad e ingresos en Chile, sin entrar al tema que amerita un análisis ulterior, algo indica que Chile en el contexto internacional camina a paso más firme que el resto.

En verdad, veo el vaso medio lleno.

Periodismo Independiente, 12 de agosto de 2012.




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Movimiento Estudiantil 2.0: Evitando una nueva frustración
El movimiento estudiantil chileno ha  cerrado el año con el corolario de una derrota política de Camila Vallejo en las elecciones para la Presidencia de la FECH, una derrota similar en las elecciones de la USACH y una partida presupuestaria para Educación que fue aprobada por 58 votos contra 55. Llegan las fiestas estivales y en el recuento de los 6 meses de movilización, se obtiene un balance contradictorio que es necesario leer y revisar desde diversas ópticas.

Desde el plano sectorial de la Educación el movimiento produjo un avance genuino en materia presupuestaria y en proyectos separados que apuntan a la modernización.

Con la presión en las calles, el Gobierno ingresó a trámite legislativo el proyecto de ley de desmunicipalización, que crea una nueva institucionalidad en el sistema de educación. El proyecto crea las Agencias Locales de Educación como corporaciones de derecho público para reemplazar como sostenedor a aquellos municipios que tienen malos resultados en sus establecimientos. Los municipios con buenos resultados igualmente pueden traspasar los colegios a una Agencia.

En materia de Educación Superior están en proceso dos proyectos de ley: sobre reprogramación de créditos universitarios y creación de la Superintendencia de Educación Superior. El primero es un mensaje del Ejecutivo que actualmente se encuentra en la Comisión de Educación del Senado. Establece un mecanismo para que cerca de 110.000 estudiantes universitarios, que gozan del Crédito Solidario y se encuentran en mora, puedan reprogramarlos en mejores condiciones y optar al 100% de la condonación de intereses y multas si pagan el 50% de lo adeudado. Si pagan menos del 50% igualmente se  benefician de la condonación pero  en porcentajes menores.

El segundo proyecto es el que crea la Superintendencia de Educación Superior, que básicamente deberá fiscalizar y solicitar información a universidades, centros de formación técnica e institutos de educación superior. Incluye  las relaciones contractuales con el alumnado, los convenios de las universidades con los académicos, la supervisión  y  transparencia de antecedentes financieros y académicos (incluyendo los títulos y grados del profesorado), las remuneraciones de éstos, su condición contractual, los miembros del directorio  y su participación en sociedades con las que contrata la institución.

Desde la óptica política, el realismo parece haber primado por encima de las consignas ideológicas de los dirigentes estudiantiles. En el desarrollo del conflicto, el asambleísmo y el “infantilismo revolucionario” fueron la tónica de una escalada de descalificaciones. La resistencia a sentarse con la institucionalidad, estirando el elástico en una tozudez sin destino, llevó a la reacción de sectores estudiantiles no ideologizados, que comenzaron a organizarse para dar vuelta las asambleas y vaya si lo lograron, cuando desbancaron a la propia Camila Vallejo de la presidencia de la FECH.  Una líder con carisma, personaje del Año de la Revista Time -medio que destacó el liderazgo innato de la izquierdista joven de 23 años-  ¿cómo pudo perder la Presidencia de la FECH con ese rating de popularidad?

La explicación hay que buscarla al interior del movimiento estudiantil donde   hubo peleas duras, aplicación de verdaderas purgas stalinianas en contra de quienes osaron abrir puentes hacia la institucionalidad. Fue el caso del repudio que sufrió en su momento el dirigente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Talca, Javier Fano, quien denunció haber sido vetado por la Confech debido a que él habría sugerido solicitar la mediación de la Iglesia Católica para poner término al conflicto estudiantil. Más allá de que su propuesta haya sido extemporánea, dada la posición desmejorada de esa Iglesia Católica envuelta en sus propios problemas de imagen, la actitud de Javier Fano era sólo una redirección táctica, no una oposición de fondo a la plataforma de cambios, quizá sí una visión más republicana y menos rupturista con el sistema, cuestión que le significó ser aislado de la dirigencia.

Dirigencia que ha debido pagar la factura por sus inconsistencias, estar bien con Dios y con el diablo es imposible. A la hora de capitalizar lo avanzado, como fue ese momento de inflexión en que abandonan la mesa directa con el Ministro Bulnes, tratando de mantener contentos a los sectores nihilistas, que se negaban a todo, los dirigentes pierden el control del proyecto de Acuerdo y la discusión se va al Congreso, volviendo a su curso normal institucional. Mientras esto ocurría, sectores anarquistas, asistémicos, auto marginados de los registros electorales y por ende sin la calidad jurídica de ciudadanos, comenzaron a contaminar las marchas con una violencia sin sentido. Cuestión que sólo favorecía a quienes buscaban bloquear un posible acuerdo donde todos ganaran, pero en el que todos debían ceder. El todo o nada se escapó de lo educacional para pedirlo todo, en una irracionalidad que poco a poco fue cansando y los propios jóvenes se sintieron perjudicados por la conducción y emitieron su voto castigo. De allí el epíteto de infantilismo revolucionario que afloró en los debates.

¿Qué queda de aquí en más? Estas revoluciones que duran hasta el viernes y que respetan los domingos y festivos, sufren de muerte súbita cuando se viene un verano, hay carrete de por medio y hay que respetar el cuerpo dándole su debido descanso. Con ese ánimo, el haber perdido el año parece ser un desperdicio, porque los jóvenes no asumieron con responsabilidad republicana la oportunidad que tuvieron entre manos, la de fundar un Acuerdo que ellos pudieran pilotear en el tiempo y que condujese, en el espacio acotado del sistema educacional, a relaciones más equitativas y que abrieran cauces para otros cambios políticos en la sociedad chilena.

Las calculadoras de la oposición funcionaron, cuidando que de la comparación entre la crisis del 2006 y la actual, no saliera perjudicada la candidata blindada que mantienen como única carta. Sin embargo, la comparación ha sido insoslayable, pues siempre salta la pregunta ¿qué hicieron Uds. por la educación, aparte de generar dentro de ella sus propios proyectos de educación superior?

Tal como el año 2006 el movimiento juvenil denominado “los pingüinos” sufrió la frustración de sentarse a negociar sus demandas con el gobierno “ciudadano” y “amable” de Michelle Bachelet, que en forma dubitativa demostró falta de voluntad política para asumir los cambios requeridos o al menos intentarlos; este año 2011, luego de una movilización histórica en el marco de un gobierno explícitamente de derecha, se ha vivido la disyuntiva: sentarse en la mesa republicana a llevar un proyecto con gradualidad, o patear el tablero y diluirse en la mayor incapacidad política.

Hoy, en una raya para la suma, el movimiento de Camila y George, arriesga de nuevo a perder el norte,  al no ser capaz de potenciar cívicamente la rebeldía y mística de los primeros meses. Pese a las desconfianzas, un gobierno liberal de derecha viene a poner en perspectiva reformas que mejoran la posición anterior, que le dan más transparencia al sistema y generan una instancia fiscalizadora que faltaba en el Estado para evitar la venta de ilusiones, de títulos vacíos, de carreras no certificadas, de universidades que han sido meros negocios con fines de lucro, aunque la ley siempre lo ha prohibido. Contar con un  proyecto de ley que crea la Superintendencia de Educación Superior permitirá fiscalizar el cumplimiento de reglas mínimas de seriedad y de calidad, reconociendo que es el inicio de un camino largo, que sólo se alcanzará con sacrificio y en esencia, mediante un cambio cultural, que saque a la educación de la boa insaciable de la codicia y de mercachifles sin control. Un liberalismo conceptualmente ortodoxo debería sumarse a una erradicación de esas malas prácticas si quiere que el modelo no colapse frente a las presiones sociales.

Y de Camila quizás se hable mucho más. Quizás, como lo sugirió el Diputado Tellier, conformando un nuevo liderazgo femenino juvenil que compita con la ex Presidenta Bachelet y las nostalgias concertacionistas. En política nunca se sabe por donde saltará la liebre.

Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz, 19 de diciembre de 2011.

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La Epopeya del Movimiento Estudiantil chileno


La Epopeya del Movimiento Estudiantil Chileno

Para analizar el movimiento estudiantil chileno es necesario contextualizar el mismo en el marco sociopolítico de Chile y el mundo.

En los escenarios globales, el movimiento de los estudiantes chilenos ha coincidido con el movimiento 15M de España, con los Indignados de la Puerta del Sol y de Wall Street, con el movimiento estudiantil de Colombia; con la caída de Papandreu y de Berlusconi, con la muerte de Gadafi, con las revoluciones sangrientas que se han desarrollado en el Norte de África y medio Oriente, como nuevos zarpazos de los imperios corporativos a  reservas petroleras estratégicas.

El trasfondo de las movilizaciones sociales globales en Europa y América ha sido el desencanto de amplios sectores de la población frente a un orden mundial que subordina las decisiones de Estado a reglas del sistema neoliberal global. Ha sido el paro extendido por Europa y que en España alcanza a la mitad de los jóvenes, lo que ha remecido las conciencias para decir basta. En Chile, las circunstancias han sido similares, con un descontento conceptual con las reglas del juego impuestas y heredadas del régimen militar.

Para entender al movimiento estudiantil chileno hay que remontarse al inicio de los ochenta, cuando el régimen militar mercantilizó la educación considerándola un bien de consumo y no un derecho inalienable de las personas. En ese marco, proliferaron proyectos educacionales que jugaron con una demanda insatisfecha de amplios sectores: llegar a la Universidad. Es así como el sistema de educación superior, reducido antes a un puñado de universidades tradicionales, donde las principales, la Universidad de Chile y la Universidad Técnica, eran la expresión del Estado laico educador, con una red nacional de filiales en regiones. Además, como universidades tradicionales estaban las pontificias que articulaban también sedes regionales. Ese era el escenario republicano que duró hasta que el régimen militar lo modificara en el texto de la Constitución y en la reforma subsecuente realizada a partir de 1981. En la Educación superior se abrieron espacios para universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica. En los niveles escolares básicos y medios, se municipalizaron los liceos y escuelas públicas y se abrió un espacio para colegios subvencionados gestionados por sostenedores privados. En 1990 comienza la transición y lejos de terminar con estas políticas, las mismas fuerzas que integran la Concertación comienzan a inscribir sus propios proyectos en el sistema y surgen universidades con diferente sesgo fundacional, cubriendo todo el espectro ideológico político. Sostener colegios subvencionados se convierte en pingüe negocio del que todos profitan.

Pero el mercado es distorsionador, pues mientras un producto entregue ganancias éste seguirá explotándose. 

La falta de un Estado responsable, que mediante una planificación indicativa orientara al mercado hacia las carreras necesitaba el país, hizo que en el mercado fuese caótico, se vendieran las carreras a que más aspiraba la clientela. Más de 70 universidades ofrecieron carreras como Periodismo, Psicología, Ingeniería Comercial, fundamentalmente por ser carreras de “tiza y pizarrón” que no requerían laboratorios, centros de investigación o docencia de cualidades científicas. Las Universidades públicas, coartadas de seguir creciendo, con aportes centrales menguados, se involucraron con el mercado y comenzaron a competir por prestaciones de asistencia técnica a empresas, fondos concursables para investigación y alianzas estratégicas que permitieran ser atractivas para los consumidores. Toda una lógica que llegó a distorsionar el ethos universitario, que mandaba como función rectora de la Universidad un compromiso con la realidad nacional, con estudios críticos y debates científicos que pudiesen generar propuestas a la sociedad. Eso se sustituyó por eventos rentables y el académico debió ser su propio gerente para incrementar sus ingresos, dejando de lado aquello que no fuese lucrativo. Se habla en este contexto en Chile, de los profesores universitarios “Taxi”, obreros de la educación superior, que son los que hacen efectivamente la mayor cantidad de horas de clases, pero sin tener una pertenencia ni acceder a los beneficios de los profesores de planta jerarquizados; ellos cobran sus honorarios y corren de universidad en universidad para lograr una remuneración acorde a su trabajo, pero con precariedad en el empleo, sin pago de vacaciones y con un trabajo temporal que los desprotege en materia de salud y previsión. 

Obviamente, este tipo de docente no tiene tiempo para guiar alumnos, no permanece en la Universidad, no investiga, y por ende la calidad de la docencia no es la misma que la del catedrático a tiempo completo. Son los aspectos que visualiza el alumno que paga sus aranceles y recibe un servicio mediocre. Es la mediocridad que se instala, lo que importa es el negocio.

Sin fiscalización mayor, el mercado educacional chileno tiene buenos, malos y pésimos exponentes. Los mejores, sean públicos o privados, destacan por su excelencia, reciben los mayores puntajes y con ello mayor presupuesto. Los otros disputan en la captación de alumnos con gastos exorbitantes en publicidad, lo cual los blinda de la crítica de los medios, generándose cada fin de año una caza de incautos sin mayor control público. Se ofrecen en los spots televisivos carreras no acreditadas o con acreditaciones parciales, se inventan carreras sin destino, no se entrega información dura de los resultados de cada casa de estudios y ese déficit de transparencia conlleva al ingreso de jóvenes al sistema universitario en forma indiscriminada, sin exigencia de puntajes mínimos. La “universidad para todos” así concebida, se ha convertido en una gran estafa social, que ha afectado a los sectores medios y medios bajos que aspiran a que sus hijos lleguen a tener un título universitario y que se endeudan para ello. Lo que las autoridades llaman “ampliación de la cobertura” se convirtió en un pingüe negocio para la banca y los proyectos universitarios privados. Personas que no debieran calificar por el puntaje obtenido, son igualmente aceptadas por ciertas universidades, por mera decisión financiera, que se aleja totalmente de los principios pedagógicos y de la ética.


Avanzar negociando o fracasar sin transar

El 2006 era el primer año del gobierno de Michelle Bachelet, cuando se produjo la revolución de los pingüinos, así nombrados por sus uniformes escolares de secundaria. Las demandas de los jóvenes eran la punta de un iceberg. Un Gobierno dubitativo que tuvo contradicciones vitales con las propuestas de cambio, intentos de desprestigiar el movimiento con encapuchados violentistas, la censura de la Cámara de Diputados a una Ministra de Educación y un jarrón de agua sobre la Ministra que le sucedió y que llevaba las conversaciones. Todo ello pudo ser una gran oportunidad para la Concertación, pero se llevó el tema a comisiones que no tuvieron destino, que produjeron propuestas que no fueron vinculantes. Pasó el tiempo, se apagó el incendio, los líderes secundarios  pasaron a la universidad y la dilación de leyes como la que creaba Superintendencia de Educación demostraron que la clase política no había asumido como  prioritario el tema de la Educación. Por eso, el problema cruzó ese último gobierno de la Concertación, estallando la bomba de tiempo en el segundo año del Gobierno de Sebastián Piñera.


El movimiento social 2011, con estilos 2.0, impactante presencia internacional en las redes sociales, transitó por fuera de la institucionalidad manifestando un rechazo extendido a la clase política, principalmente a los representantes de la Concertación responsables de la frustración del 2006. Se generó, dadas las circunstancias de tratarse esta vez de un gobierno de derecha, un movimiento social catalizador de un desencanto social heterogéneo y transversal con el sistema político y económico heredado de la dictadura.

El movimiento social obtuvo en su mejor momento un respaldo de un 89% de la sociedad chilena, tumbó al Ministro Lavín, involucrado patrimonialmente en la Universidad del Desarrollo, de sesgo neoliberal; pero la incapacidad de los líderes de controlar a sus bases fue desgastando al movimiento. Hubo un gran momento para sentar las bases de un Acuerdo Nacional por la Educación, que fue cuando se conforma una mesa de diálogo de los estudiantes con el Ministro Bulnes. Pero la falta total de flexibilidad y la presión interna de sectores anarquistas antisistémicos,  que han apostado al no acuerdo, hizo que los jóvenes se bajaran de la mesa de negociación, quedando el tema sometido a la legalidad de la instancia parlamentaria.

Casi siete meses de huelgas, marchas pacíficas que se fueron enturbiando metódicamente, tomas, desalojos y retomas, un año perdido que hay que pagar, fueron elementos del desgaste. La presión anarquista se ha expresado en agresiones a los propios líderes y voceros del Movimiento. Un error que pesará en esos líderes es no haber repudiado expresamente la violencia sino querer justificarla. La calle que era de las comparsas y la sátira inteligente, en expresiones coloridas y pacíficas que habían dado la vuelta al mundo, quedó a merced de encapuchados, infiltrados o mercenarios manipulados por las mafias del narcotráfico o redes limítrofes a ellas. La caída de respaldo popular se expresó drásticamente en las últimas encuestas.

El movimiento social ha dado pie para que los oportunistas de turno quieran hacer su propio negocio. Deslegitimados políticos de la Concertación han querido usar al movimiento para trabar la gestión del gobierno, olvidando los orígenes del problema, del cual son parte responsable. El Colegio de Profesores ha buscado colocarse detrás de los estudiantes para esquivar un sistema de evaluación docente imprescindible, si de calidad se trata. La Central Unitaria de Trabajadores se colgó también para disimular su falta de convocatoria popular.

Los indignados chilenos se dividen en los antisistémicos, que postulan romper el sistema con asambleas populares y una Constituyente que cambie las reglas del juego; y los sistémicos o republicanos, que quieren capitalizar el movimiento social a través de la vía institucional, construyendo opciones de cambio por dentro del sistema democrático representativo, llegando a cambiar la Constitución construyendo nuevas mayorías. Más de 4 millones de personas no inscritas y que por ende no son ciudadanos, podrían dar un gran golpe a la cátedra si concurren a inscribirse. Es el camino republicano por el que apuestan los seguidores de Marco Enríquez Ominami, el ex díscolo diputado socialista y candidato presidencial en la primera vuelta del 2009, el cual se ha abocado a preparar su plataforma partidaria, el Partido Progresista, salvando todas las vallas que deja el sistema binominal. Lo propio intentan el Partido Regionalista y los Ecologistas, cuya primera prueba será participar en las elecciones municipales del año 2012. El Partido Comunista, en la frontera del sistema, tiene en Camila Vallejo una carta segura, pero que podría ser de obsolescencia temprana si no diferencia su discurso de los sectores rupturistas antisistémicos.

De cualquier forma los estudiantes han provocado el 2011 un remezón a las conciencias, en una gran epopeya cívica que, más allá de las distorsiones interesadas o voluntariosas, ha colocado en el centro del debate ciudadano el tema de la inequidad, de la enorme brecha social que ha generado el sistema neoliberal. Se plantea a partir del 2011 la necesaria redimensión del Estado y una alianza permanente con la sociedad civil para sentar las bases para una democracia profunda en Chile. La Educación tomaría su sitial como palanca de justicia social.


Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, 21 de Noviembre de 2011.
Para Revista Notón, Sevilla, España.



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La salida a la crisis: la Economía Humana


La oportunidad del primer gobierno de derecha en cuanto a ser opción de futuro, le exigiría a Sebastián Piñera y la Alianza, escuchando la voz de las calles,  dar un gran golpe de timón, que les significaría “quemar lo que han adorado y adorar lo que han quemado”.

En la institucionalidad de la economía y del comercio mundial, representada fundamentalmente por la Organización Mundial del Comercio,  buscó consolidarse  el neoliberalismo a nivel global, pero son cada vez mayores los disensos y las reacciones de los países miembros frente a los daños que este orden ha provocado: desigualdad, empobrecimiento, endeudamiento, exclusión, deterioro ambiental.

El orden neoliberal en sus límites
Se ha vivido una fuerte pugna entre el dogmatismo neoliberal y las posiciones antiglobalización. Mientras los sectores dominantes de la economía mundial han postulado una desregulación máxima, que dejaría en manos de operadores privados del mercado casi todas las actividades humanas, ocupándose el Estado sólo del ejercicio de la fuerza, justicia y, subsidiariamente, actividades de carácter social para sectores marginados del mercado; los sectores sociales, intelectuales y productivos medianos y pequeños postulan la defensa medioambiental y tratos laborales justos.

La presencia de un mundo corporativo integrado por multinacionales que tienen un peso político superior al de los Estados, se ha hecho sentir en las negociaciones económicas internacionales, en las cuales han hecho manifiesto su interés por liberalizar todos los ámbitos de las economías, pero manteniendo en los países centrales pesadas estructuras protectoras.

La ronda Doha de la OMC se ha estancado, principalmente por el rechazo de los países menos desarrollados productores alimentarios a las pretensiones de los países mayores de imponer producciones transgénicas a la comunidad internacional y de mantener los subsidios a su agroindustria. En este aparente agotamiento de las negociaciones económicas internacionales, se aprecia la dificultad de alcanzar posiciones menos asimétricas, de mayor equidad. Es así como surgen las ponencias contestatarias que vuelven los ojos al desarrollo, como equilibrio entre crecimiento económico, medio ambiente y justicia social.

Es así que ha surgido como una mega tendencia la reforma a la economía de mercado, al mercado de capitales global que no tiene controles. Abandonada desde los noventa la utopía de la economía centralmente planificada del comunismo ortodoxo, reaparece con fuerza y con un realismo político peculiar, la alternativa de un sistema de mercado, pero dirigido por un Estado Responsable en vez de Subsidiario, que regule debidamente y fiscalice de manera efectiva, resistiendo las presiones de los agentes económicos privados transnacionalizados.

La alternativa de una Economía Humana
Sin que se haya emitido una declaración de principios desde los indignados, subyace en su demanda de cambios el rechazo al materialismo neoliberal. Encontramos así a crecientes sectores políticos y sociales que se manifiestan partidarios de una economía humana, con una propuesta de relaciones económicas que sin ser rupturista con la concepción de mercado, subordina la propiedad privada a valores de mayor apreciación, como la seguridad, la equidad, los derechos humanos básicos, la calidad de vida y el respeto al medio ambiente.

Es decir, sin caer en nostalgias de utopías estatizadoras, sostiene esta visión que el mercado es un instrumento necesario para la racional asignación de los recursos. Sin embargo, la diferencia cualitativa está en que pese a aceptar las bases de una economía de mercado, establece claramente la necesidad de restablecer una adecuada regulación, evitar la concentración de la riqueza, realizando una fiscalización efectiva y generando nuevas formas de participación en los mercados, dándole poder a la ciudadanía para proteger sus intereses, morigerando así los poderes económicos que priman en los mercados y que han provocado la concentración monopólica u oligopólica.

Además, se apela a la fiscalización honesta y eficaz de un Estado probo, moderno, transparente, que se fortalece en calidad de gestión, lo cual sumado a la participación social, abre posibilidades reales para romper las asimetrías crecientes que ofrece el panorama mundial. Es allí donde la economía humana se conjuga en una nueva utopía política democrática que defiende la probidad y la ética pública y privada, en  una visión que coloca en el centro al ser humano y potencia la asociatividad, la cooperación y la distribución del ingreso en la economía.

En Chile se ha vivido la implantación de un sistema neoliberal ortodoxo, que se impuso con el respaldo inicial de un régimen dictatorial, extendiéndose hasta la fecha a través de las negociaciones de la transición política. La Constitución de 1980 buscó consolidar el sistema con amarres en materias claves, cuyas reformas se han dificultado, además, por la falta de convicción de las fuerzas gobernantes para idear alternativas al régimen económico heredado.

Esta debilidad profundizó en los veinte años de gobiernos de la Concertación, las inequidades. Es innegable que el crecimiento logrado es exitoso al trasluz de los criterios liberales, pues ha hecho más poderosos a los mayores grupos económicos, propiciando su internacionalización. Sin embargo, al trasluz de la economía humana se aprecia una creciente desigualdad, marginalidad de sectores que van conformando una bomba de tiempo para el sistema, cuestión que ya ha alertado a algunos empresarios lúcidos de la derecha económica chilena que han planteado la necesidad de pagar más impuestos.

El divorcio entre los políticos y la sociedad civil es una tendencia que también debe corregirse, pues el Estado y la sociedad civil deben ser aliados para poder realizar los cambios que demanda el sistema imperante.

Es necesario traer a los representantes populares al debate de fondo, que permita sacar el conflicto de las calles y la indignación visceral,  para aunar criterios que permitan levantar un proyecto de sociedad que conlleve un modelo de economía humana, que respete al hombre y  la naturaleza.



Periodismo Independiente, 24 de octubre de 2011.


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Clase media, desencanto y paz social


En medio de las violentas escenas vividas en el Congreso de Valparaíso y en la toma por 6 horas del  de Santiago, ha cundido en la opinión pública una suerte de cansancio profundo. Los dirigentes de la Confech sesionan en Osorno para ver qué destinos sigue el movimiento estudiantil. Los vándalos y encapuchados se han convertido en los actores principales de las marchas, dejando en segundo plano las comparsas, los carteles, las alegorías y el colorido que encantaron a la opinión pública.
Cabe preguntarse ¿Quiénes ganan con esto?

La sensación de impunidad, con turbas cotidianas que cumplen su rutina destructiva después de cada marcha, ha dado pie a muy lógicas especulaciones acerca de quién o quienes mueven los hilos para generar temor social. Son los rumores que comienzan a circular en torno al dejar hacer, dejar pasar, de toda la institucionalidad frente a la delincuencia, generando la sensación de desprotección y una desesperación que se expresa como defensa y justicia por mano propia en contra de delincuentes. Ya se vio a una mujer comerciante agarrar un palo de golf o una chueca – juego araucano con un palo de coligue doblado y una pelota, parecido al hockey- y emprenderlas contra los encapuchados. Esa imagen de ira ciudadana en contra de encapuchados en patotas, frente a fuerzas policiales dubitativas, que más bien suben al carro a espectadores o transeúntes pacíficos, mientras los vándalos posan para la tele, haciendo de las suyas, todo ello ha generado un clima de nueva indignación, frente a la impunidad y la desprotección que se está viviendo. Objetivamente, tener al grueso de los Carabineros en medio de marchas y barricadas, descuida la seguridad en las poblaciones y los patos malos gozan de un pasar mucho más tranquilo para su negocio.

Lo cual ha llevado a reclamos airados del propio Ministro de Justicia hacia los jueces, por la liberación casi inmediata de personas detenidas por desorden público, muchas quizás efectivamente inocentes y víctimas de un arresto sin fundamento, pero muchos también vándalos que cometen reiterados robos y destrozos. Esos quedan igual libres, los fiscales no alcanzan a presentar pruebas en medio del caos y sabedores de ello los delincuentes siguen reciclándose para nuevos saqueos y destrozos, dejando en la ciudadanía la sensación de que manos arteras los dirigirían desde las sombras, para fines espúreos.

Puede que estemos viviendo los efectos del garantismo que impuso hace 10 años la reforma procesal penal, con la cual el gobierno quiso vender al mundo la imagen de un país avanzado en Justicia y Derechos Humanos, pero que en el camino se vio cruzada por errores o vicios de gestión que dejaron a Chile sin cárceles suficientes y con la necesidad ad portas, de liberar por exceso de población penal a delincuentes condenados por “delitos menores”, porque no caben sencillamente en las cárceles colapsadas del actual sistema carcelario. Por lo tanto, culpar a los magistrados de errores políticos y mala gestión del poder ejecutivo, es olvidar que en 22 años se ha fallado en las políticas públicas frente a delincuencia y la marginalidad, porque también en este frente se aplicaron las perversas leyes del mercado en sustituto a una acción responsable del Estado,  con la consecuencia de amplios barrios ocupados por las mafias, el imperio de los traficantes de drogas y  jóvenes que son sus soldados,  enormes contingentes de marginales, delincuentes organizados cual mercenarios, pagados de seguro con el dinero sucio que circula por los laberintos de esta caja negra de la delincuencia y crimen organizado.

Yendo a las percepciones de la clase media, a lo que se comenta hoy en las redes sociales, preocupa la actitud de irrespeto a las instituciones republicanas que se ha instalado en el conflicto, la falta de separación conceptual de la dirigencia y vocería que viajó a Europa, de los grupos anarquistas que han buscado impedir incluso la discusión parlamentaria de la Ley de Presupuesto, lo cual es de alto peligro para la gobernabilidad. 

Súmese a esto, del lado del gobierno, la acción reactiva de las autoridades, lo cual ha movido a las cúpulas empresariales a plantear su apertura para una reforma tributaria, que financie un alto grado de gratuidad para la educación y apague el fuego que alimenta in crescendo la caldera social. Este pragmatismo empresarial expresa que en sus círculos ha calado la preocupación por los límites objetivos del modelo construido al amparo del régimen militar. La indignación de la clase media es de fondo, tiene que ver con la esclavitud que impone a las familias el sistema financiero, los abusos de los bancos y del retail, la constatación de haber vivido una estafa en sus ahorros individuales, cuando después de 30 años se comprueba que las pensiones del sistema de AFP, de capitalización individual, serán viles y que durante tres décadas esos ahorros han servido sólo a los grupos que se hicieron de esos recursos, inyectándolos a sus propios proyectos sin que jamás se diera participación a los afiliados en la gestión de esos capitales acumulados.

Vale decir, educación, previsión y salud son los espacios que nutren el descontento popular de una clase media que se ha salido de sus casillas al arriesgarse a una movilización social extendida, pero sobre la cual también pesa el historial de tiempos peores que todos han vivido. Sin embargo, manteniendo un sentimiento democrático republicano se han empoderado y se alistan para sacar del Congreso con la fuerza soberana del sufragio a quienes siguen de espaldas al pueblo que los eligió y que son muchos.

Esa clase media interconectada con el mundo, deja de ser un mero espectador y toma parte activa en la crisis, entendiendo que si se advierte una confrontación entre poderes del Estado, la situación es cada vez más seria, porque se ha violado las fronteras de independencia que debe existir en democracia para los parlamentos, la Justicia y las Universidades; además, esa clase media es hoy más laica y autoreferente pues ha comprobado que la Iglesia Católica, que tuviera un rol importante en la época del régimen militar hoy carece de una voz moral legítima que pudiera ser escuchada y seguida como para mediar en el conflicto social, lo cual ha sido consecuencia del descreimiento que ha cundido respecto a sus actuaciones, sus propios vicios y escándalos de abusos y pedofilia. Por lo mismo, la clase media está muy sola en medio de todas estas tensiones ambientales y que han creado un clima de temor social.

La irresponsabilidad política de actores sociales y políticos, de tensar la situación al máximo y no haber conversado a fondo cuando correspondía, ha llevado al inconsciente colectivo a  comparar estos escenarios actuales  con los vividos antes del golpe de Estado de 1973, donde  al menos, era claro el complot, el desgobierno provocado desde la ultraderecha y la ultraizquierda. Hoy aquellos mismos protagonistas están  desconcertados, porque la avalancha social de hoy es mucho más compleja, mezcla de marginalidad económica, de cansancio extendido con un sistema intrínsecamente injusto y de sectores que directamente apuestan a destruir la institucionalidad, especulando con que el caos les sea propicio.

Un gran Pacto Social por la Educación Pública en Chile y un trazado de largo plazo hacia la gratuidad y la calidad, con una reforma tributaria que concrete esa evolución de las condiciones actuales, sería como se dijo en el Senado por miembros de la Comisión de Educación, la única salida republicana y de Estado para la paz social, abrirse a las correcciones de fondo a un sistema que se ha agotado.

Periodismo Independiente, 22 de Octubre de 2011.



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Educación, debate y margen de maniobra


El Gobierno, la Oposición y el Movimiento Social, tres  patas de una mesa que debe mantener equilibrios, en aras de avanzar en una mejora cualitativa de la Educación, para el corto y mediano plazo. El punto clave para que esto prospere  es que exista voluntad de ceder para lograr un acuerdo de enlace, resignando en parte las  pretensiones de cambios sustantivos, los que, de todas maneras,  deberían alcanzarse por la vía de nuevas mayorías democráticas que ganen el poder del Gobierno para aplicarlos.


Una negociación por principios es de difícil solución, ya que las posiciones se centran en las convicciones, creencias, ideario, visiones de cada parte, lo cual hace muy difícil arribar a un acuerdo. Las posiciones fundamentalistas son de imposición y son la negación misma de la voluntad negociadora.


Una negociación política se basa en el arte de lo posible, con criterios realistas que signifiquen ceder en las posiciones, construyendo opciones alternativas que, sin dejar plenamente satisfecho a nadie, tiene de positivo el hecho de fijar compromisos que generan un nuevo escenario para la convivencia.


Para pasar de una negociación ideologizada a una negociación política efectiva, es preciso deponer declaraciones descalificadoras de la contraparte y construir en el lenguaje verbos en modo potencial que permitan y cruzando opciones y probando fórmulas de acercamiento. La fuerza negociadora que se ejerza estará en la capacidad movilizadora del movimiento social, lo que no significa necesariamente proseguir en paro,  y su peso político estará reflejado en la adhesión de la opinión pública reflejada en las encuestas de opinión. En el Congreso los protagonistas serán los parlamentarios y Ministros, también bajo la mirada crítica de la ciudadanía, quienes tendrán que llegar a un acuerdo en el marco de un plazo fatal que por ley existe para la aprobación del Presupuesto.


En lo medular de un nuevo trato para la Educación, el punto es cuanto invertirá el Estado en el sistema educacional desde los jardines infantiles hasta las Universidades públicas y laicas, para asegurar un acceso gratuito de la mayor parte de los sectores pobres y medios. 


Incorporar en el proyecto criterios de equidad y de premio al mérito. Si se llega a dar gratuidad al 70% del universo, cubriendo con gratuidad a  los estratos medios y medios bajos, se habrá alcanzado un triunfo sorprendente del movimiento estudiantil y el Gobierno recuperará posiciones al diferenciarse de las decisiones políticas de su antecesora que mandó a vía muerta el movimiento pingüino 2006. Es decir estaremos en un escenario wi-win, donde ambas partes ganan en la medida de lo posible.


En cuanto al sistema de subvenciones de los colegios particulares y de las universidades confesionales que aparecen como las “tradicionales”, el tema de debate será sobre el término de esos aportes públicos, el mantenimiento total de dichos subsidios o un término medio que signifique el repliegue escalonado del Estado y un sinceramiento de costos de ese sector mixto, aumentando también la fiscalización de los sostenedores.


Estos divagues de pizarrón son apenas una aproximación a la complejidad del debate de fondo. Pero lo importante es que no se frustre el movimiento estudiantil, que se consoliden los liderazgos jóvenes y que maduramente ellos  se incorporen al sistema político para seguir con sus principios y sus utopías construyendo país, en un marco democrático que implica tolerancia y acuerdos.

Periodismo Independiente, 18 de octubre de 2011.





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