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Ya no basta con marchar


Ya no basta con marchar

Las cosas no se cambian con meras acciones mediáticas que, siendo necesarias para colocar una idea en la opinión pública, deben abrir seguidamente un camino a diálogos y propuestas.  Los cambios a que aspira la gente se pueden lograr con trabajo y perseverancia. Cada quien puede sumarse al esfuerzo colectivo si hace el aporte de su pequeño grano de arroz con amor y compromiso.

Hay una actitud que se percibió este sábado en Chile, cuando la gente, en paz, con hijos y abuelos, se manifestó frente a la clase política para hacerle ver que Chile no quiere que se apruebe el Acuerdo UPOV 1991 sobre transgénicos y exige moratoria. Las marchas mostraron que la ciudadanía, las familias, no concuerdan con leyes negociadas por lobbistas, a espaldas del pueblo. Los chilenos queremos mantener nuestra libertad para cultivar e intercambiar semillas, quiere que la diversidad de flora y fauna sea herencia para nietos y sus hijos, no quiere que le patenten la vida, no quiere atar al país por futuras generaciones a una ley que busca ratificar un Acuerdo espurio, que sirve sólo a los intereses globales, que ha sido  fruto o consecuencia de la presión imperial de intereses corporativos internacionales sobre los organismos intergubernamentales y sobre el Estado-Nación, es decir sobre nuestra clase política, que ha actuado sin una visión geopolítica, con miopía cortoplacista.

Chile en democracia ha resignado soberanía en función de tener éxito mercantil, como forma de insertarse a nivel mundial, pero en ese propósito, de hecho exitoso, ha ido descuidando flancos que debilitan al Estado y su independencia. Ya no se trata de rebajas arancelarias, de concesionar obras púbicas o privatizar recursos naturales. Se estaría llegando a lo más sensible, nuestro espacio natural, a nuestra nutrición, a nuestra salud, a nuestra libertad básica de saber lo que comemos, de donde viene, su trazabilidad, sus componentes, su etiquetado veraz y confiable.

El poder de la gente

Gandhi señalaba: “Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos”.
La movilización de ayer se puede comparar con la de los enfermos que al final lograron una solución parcial al costo de sus medicamentos. En este caso, no podemos conformarnos con la foto masiva, es preciso entender que el interés que se enfrenta maneja medios como para hacer que se ignore esa marcha y todas las que vengan. Es preciso ser perseverantes y usar los caminos judiciales, nacionales e internacionales, para proteger el derecho a uso y goce soberano de nuestro patrimonio natural, que no se puede transar al mejor postor.

Este es un tema global pero que está siendo tratado tras bambalinas, detrás de los distractores de siempre, el fútbol, la farándula, el hedonismo. La reacción debe venir de nuestras conciencias, identificando claramente a quienes han vendido el alma al diablo o como decían los niños ayer, a Mondiablo.

Siguiendo a Gandhi, que logró a través de no violencia activa la independencia de su país, adhiero a esta frase que nos insta a la unidad de propósitos en defensa de la vida.
 “La voz interior me dice que siga combatiendo contra el mundo entero, aunque me encuentre solo. Me dice que no tema a este mundo sino que avance llevando en mí nada más que el temor a Dios”.


Periodismo Independiente, 18 de Agosto de 2013.  @hnarbona en Twitter.

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Movimientos Sociales y Democracia

Movimientos sociales y Democracia

La Indignación contra el sistema político económico global es expresión de una toma visceral de conciencia masiva, lo cual, gracias a la conectividad global, alcanza coordinaciones planetarias, con tendencias  de impredecible impacto.

En la percepción del ciudadano movilizado de buena fe en Brasil, Turquía, Grecia, Egipto,  España, Buenos Aires o Santiago, la globalización ha aumentado las condiciones de explotación y abuso a los sectores medios y bajos de la sociedad, ha llevado al planeta a una profunda crisis al haber roto los ciclos naturales y depredado la naturaleza. Frente a lo cual existe un  cansancio global, un desencanto profundo que alcanza niveles de cólera e impotencia, especialmente frente a actos de corrupción que pavimentan el camino a los intereses multinacionales y que aparecen por doquier corroyendo a instituciones que se sumergen en la ilegitimidad.

En la visión de los movilizados se percibe la ocupación del Estado como máxima institución social, por parte de poderes fácticos, los que pueden ser  holding económicos, corporaciones con expreso fin de lucro; o pueden ser  organizaciones soterradas,  clandestinas, delictuales, que se organizan como mafias internacionales; o quizás pueden ser movimientos ideológicos,  religiosos o políticos que mantienen posiciones internacionales. La Democracia Representativa es la primera víctima cuando se agudizan las tensiones sociales y el sistema reacciona represivamente para mantener el orden establecido.

La pérdida de conquistas históricas de los trabajadores, las relaciones de abuso de  grandes corporaciones a los consumidores, la persecución soberbia al sindicalismo, la mercantilización de todos los espacios de la sociedad, la concentración de la riqueza, los movimientos migratorios para procurar a los grupos mano de obra barata, la desprotección social que ha generado el modelo globalizado , han producido una oleada de movilizaciones que ha ido en una escalada que ha jaqueado la democracia representativa y frente a esto  la superpotencia militar occidental  y los intereses multinacionales que funcionan en torno a ella, han comenzado a tirar líneas que podrían significar una vuelta atrás, a períodos de autoritarismo o dictaduras.

Sin embargo, se debe cuidar en el análisis la visión maniquea que plantearía una ramplona diferenciación entre bandos, atribuyendo las virtudes al propio y los defectos al adversario. Por bien intencionado que sea el discurso de los actores políticos y sociales, siempre se corre el riesgo de que puedan ensuciarse con acciones de corrupción que desprestigien la idea que defienden como daño inmediato, llegando a causar debacles políticas, como fuera la caída de los muros y de los socialismos reales que se consideraron perpetuos por 7 décadas. En tal sentido, interpretar los movimientos sociales, sin anotar que también pueden ser  objeto de penetración, infiltración o corrupción, sería pecar de ilusos. El hombre es una criatura corrompible y de allí el adagio de que cada quien tiene su precio. La única forma de contrarrestar esta tendencia negativa,  conocida y practicada por democracias más maduras, es la transparencia de los actos públicos, la fiscalización de la prensa libre, la desconcentración del poder, sacándole al centralismo sus monopolios para potenciar la soberanía popular en los espacios locales.

Un Estadista debe actuar en política con un liderazgo legitimado por el sufragio y por la sintonía fina con los desafíos de su tiempo. En los actuales escenarios se nota el agotamiento de un modelo global que ha favorecido la tesis de crecimiento primero y del reparto después “en la medida de lo posible”. Gran falacia que ha generado un consumismo irracional y depredador de unas minorías, con enormes contingentes humanos pagando el costo de ese  crecimiento cortoplacista y millones de personas marginadas, sin pertenencia alguna, observando la opulencia al otro lado del barrio, mientras la miseria profunda se apodera de sus espacios y esperanzas. Generoso  caldo de cultivo para estallidos de anarquismo y violencia irracional, para que cunda la destrucción de los símbolos, de lo que conforma el patrimonio elemental de las familias, como son sus casas, automóviles  y pertenencias. Todo queda en riesgo de calamidad, como si fuésemos empujados a la guerra y el caos.

La pérdida de conquistas históricas de los trabajadores, las acciones de abuso consentido de las grandes corporaciones, la persecución soberbia al sindicalismo, la mercantilización de todos los espacios de la sociedad, la concentración de la riqueza, los movimientos migratorios para procurar a los grupos mano de obra barata, la desprotección social que ha generado el modelo globalizado , han producido una oleada de movilizaciones que ha ido en una escalada que ha jaqueado la democracia representativa y frente a la cual la superpotencia militar occidental  y los intereses multinacionales que funcionan en torno a ella, han comenzado a tirar líneas que podrían significar una vuelta atrás, a períodos de autoritarismo o dictaduras.

La caldera social ha comenzado  a agitarse en forma exponencial, quizás no tanto en Chile, pero sí en el mundo y, mirando las características de nuestra posición internacional, cualquier convulsión en el planeta, de alguna forma nos impactará con mayor fuerza. Es el momento de pensar en ampliación en serio  de la plataforma productiva, en frenar el consumismo y las importaciones de consumo, de prepararnos para las vacas flacas a nivel global. De cuidar nuestra integridad territorial y de ser racionales y selectivos en materia migratoria. Abrir los espacios al cambio, deponiendo dogmatismos es lo que un Estadista con mayúsculas debe ofrecer a Chile, como decía Winston Churchill “sólo puedo ofrecerles sangre, sudor y lágrimas”.

Periodismo Independiente, 22 de junio de 2013.  @hnarbona en Twitter.





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Nuevos caminos para una Economía Humana

02/06/2013
Al inicio de los 70 se aplicaron las recomendaciones del Club de Roma sobre los límites del crecimiento. Las multinacionales europeas encabezaron la ostpolitik, rompieron la cortina de hierro y establecieron corrientes de comercio con Unión Soviética y Europa del Este. Esto marcó el inicio del poder corporativo supranacional. La tendencia fue creciente y el Estado fue perdiendo su soberanía tradicional a medida que las potencias aplicaban la extraterritorialidad a sus leyes para proteger sus inversiones en ultramar.

El nuevo orden mundial de instauró mediante la creación de la OMC en 1994. Hoy el poder corporativo es superlativo, pero sorprendentemente, pese a la debilidad a que han llevado a los Estados, ha aparecido, como contrapeso del poder corporativo de las multinacionales, la movilización social planetaria de las redes sociales. Son multitudes de personas que, como común denominador, se han alejado de la política y del dogmatismo que ha aplicado el neoliberalismo. Son nuevas generaciones que sin renegar del capitalismo reclaman reformas sustantivas del sistema, las cuales apuntan a lograr mayor transparencia, poner límites a la concentración de la riqueza, descentralizar los procesos políticos y cortar la dictadura del sistema financiero sobre los Estados.

Las multinacionales, organizaciones no gubernamentales con fines de negocios, han logrado articular un orden mundial que está por encima de Estado Nación y de los procesos de integración que los Estados han construido para participar mejor de la globalización. Estos conglomerados corporativos influyen en el sistema global para reducir las capacidades fiscalizadoras de los Estados.

Paralelamente, los Mercados de Capitales conforman un suprasistema que organiza los flujos de capitales a través de las Bolsas, las cuales tienen una dinámica propia en la que participan la banca, los fondos de pensiones, fondos mutuos, fondos de capital de riesgo, corredores, especuladores, inversionistas, los propios Estados colocando o adquiriendo bonos soberanos.

Las transacciones que se dan en las Bolsas son incontrolables para el sistema público intergubernamental y allí, en la cúspide de las catedrales del dinero, un puñado de operadores sella los destinos de la economía real y de la vida de la gente de carne y hueso. Además, en las transacciones electrónicas mundiales nadie cuestiona el origen del dinero y en ese juego se mezclan los intereses que provienen de fuentes oscuras, producto de ilícitos de distinto tipo. La Unión Europea, todo un paradigma como proceso de integración, ha quedado jaqueada por la globalización. El déficit fiscal de Grecia, España, Italia, Holanda, Bélgica han hecho caer el valor de la deuda europea en los mercados. El euro reflejando la situación de la economía se devalúa. Las medidas restrictivas y el incumplimiento de los convenios pactados con los funcionarios del Estado han llevado a la pobreza a millones de pensionados. El Estado de Bienestar ha terminado.

¿Pero, es el capitalismo neoliberal la única opción?
Es el momento de rescatar como alternativa una economía a escala humana, respetuosa del medio ambiente, que fomente la asociatividad para generar desarrollo productivo local; democratizar el crédito, canalizar los fondos de pensiones hacia los sectores medios, a incubadoras de empresas controladas por las propias cámaras sectoriales, con miles de empresas integradas en consorcios que puedan generar una oferta de bienes y servicios de carácter nacional o regional, generando una economía autosustentable.

Se trata de incentivar un nuevo estilo cultural de relaciones económicas en donde los consumidores y los proveedores puedan conformar clubes cooperados para lograr un comercio libre de bienes y servicios, que rompa la colusión oligopólica que han construido los gigantes del retail mundial para abusar de la ciudadanía.

El comercio justo, los sistemas de comercio compensado, el cooperativismo y el empoderamiento de los consumidores son elementos de un nuevo escenario de recuperación sana de la economía. Incentivar el retorno de las fábricas desde Asia al territorio de Europa significaría dotar a los espacios locales de economías domésticas de auto sustentación, con grupos asociativos que construyan Joint Ventures de operadores pequeños y medianos, con un gran movimiento de conciencia que prefiera lo propio y lo limpio, castigando activamente en los mercados a las empresas contaminantes, a la piratería, el dumping ambiental, a las empresas que aplican el trabajo esclavo o manejan dineros del lavado de dinero del crimen organizado mundial.

Nuevos caminos para terminar las frías e impersonales redes de la codicia, para derrumbar las actuales catedrales globalizadas del dinero y echar las bases para una sana y equitativa distribución de la riqueza en el mundo.


Artículo publicado en Revista NOTÓN  N°7, Sevilla España,  6 de abril 2013

Tópicos |  Ciudadanía,  Política,  Estado del Bienestar,


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De la Indignación al Poder

De la Indignación al poder
El Día después del 15.O, preocupa apreciar la falta de puentes entre la civilidad movilizada por las calles del planeta, como familias, individuos, grupos de interés, reclamando un nuevo orden mundial, y la institucionalidad.

Esos indignados han colocado un hito en la política internacional, pero actuando como marginales de la institucionalidad, sin proponerse realizar los cambios desde el interior del Estado, es decir ganando políticamente la institucionalidad democrática y republicana de las sociedades.

Divisamos a los dirigentes estudiantiles en París, hablando en La Sorbonne, emitiendo un discurso enfervorizado sobre los cambios que reclaman en su extenso conflicto de ya 5 meses. Sin embargo, no se advierte tras su propuesta una capacidad política para canalizar esta energía social hacia los niveles de la política y la democracia representativa. 

Esa falta de voluntad ha llevado a buscar un fortalecimiento de posiciones, sumando adhesiones internacionales, pero queda allí el balón, boteando en el área chica, sin que nadie decida jugar el partido real, entrando marcar el gol, a consolidar aquello en lo que fue cediendo el gobierno.
Las demandas escalonadas en una negociación son síntoma de una falta de voluntad negociadora. Para actuar en política se requiere mucho más que clientelismo o espaldas mediáticas; se requiere capacidad política para ganar alianzas y lograr que los principios que animan la posición del movimiento social, queden plasmados en un nuevo orden jurídico. 

Mientras no se alcance esa meta de ir amarrando los avances objetivos y apostar por lograr las mayorías que permitan implementarlos en ese nuevo trato social, el movimiento no ha ganado nada y una marcha atrás, con endurecimiento de posiciones, podría empantanarlo todo y llevar por cansancio a una nueva frustración.

No se puede realizar una revolución a partir de los estudiantes, como tampoco puede hacerse desde los desempleados o los jubilados y montepiados. Es necesario que se articulen plataformas políticas más amplias, que impliquen a trabajadores, comerciantes, transportistas, que jugando las reglas de la institucionalidad puedan llegar a cambiarlas.

La potencialidad de una nueva fuerza política irrumpiendo al sistema electoral, de concretarse, podría ser suficiente como para caminar hacia nuevas mayorías, con nuevos cuadros preparándose para conducir el Estado, empapando esa institucionalidad emergente de los valores concordados en elecciones libres por esas nuevas mayorías.

Por lo tanto, el rupturismo y la anarquía son funcionales a los sectores golpistas que añoran los regímenes de facto, bajo la excusa de reponer el orden frente al caos. 

En esa peligrosa dialéctica pierden los demócratas, pierde la civilidad, sería un duro retroceso. Se debe entender que las decisiones de un país en el marco de la globalización enfrentan las amenazas de poderes fácticos multinacionales que buscan hacerse, a como dé lugar, de las riquezas de los países, para sus propios intereses, en pos de lo cual articulan acciones desestabilizadoras, mueven sus mercenarios y logran guerras inventadas con tal de obtener sus objetivos. 

Como esto no es política ficción, es preciso dejar claro que, con todo lo necesario y justo que es producir cambios estructurales en un sistema injusto y concentrador de la riqueza, siempre hay que preservar un bien mayor que es la estabilidad y fortaleza del Estado frente a los escenarios actuales. Mantener la fuerza de un Estado Democrático, que defiende la paz mediante el Derecho Internacional y que para ello suma alianzas en el mundo, es un interés superior al que hay que subordinar toda aspiración sectorial interna. Un Estado es más fuerte si construye mayor armonía y equidad social. Situaciones injustas generan calderas que pueden hacer colapsar la institucionalidad del Estado y por ello es necesario abrir espacios y generar nuevos liderazgos para construir evolutivamente nuevos pactos sociales.

Esta visión madura debería provenir de la clase política, pero lamentablemente se la ve enfrascada en recomponer sus parcelas de poder antes que en interpretar las demandas sociales. De parte de los indignados lo que se espera es que cambien a través del sufragio a esa clase política que se ha deslegitimado por su propia inercia y por su falta o miopía de una visión de Estado.


Periodismo Independiente, para NOTON España. 16/10/2011.


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15 de Octubre Por una Democracia Profunda

15 de Octubre Por una Democracia Profunda
Los porqué de la indignación planetaria son variados pero todos tienen como telón de fondo el fenómeno de la globalización neoliberal, un modelo concentrador de la riqueza, causante de Estados débiles que resignan sus capacidades empresariales a beneficio de los negocios privados multinacionales. En Chile todos, cual más, cual menos, tenemos motivos para el descontento.

Existe un desencanto histórico con lo que ha significado la transición política que se ha vivido por ya 22 años. Molesta comprobar que han sido inmutables las reglas del sistema económico heredado, irrita el mantenimiento de prebendas que dejó el régimen militar a los grupos económicos que nacieron o se desarrollaron en esos 16 años. Los 20 años siguientes han provocado por ende,  un gran frustración en los idearios democráticos progresistas toda vez que se ha vivido la administración casi obsecuente del modelo heredado. Esto  pesa en el historial de una Concertación de Partidos por la Democracia que claudicó de movilizar al país tras reformas importantes para la gente. Esa fue la causa principal de su derrota del año 2010, ´por el voto castigo de desconcertados que fueron siempre voto duro, pero que se perdió por las malas prácticas de las cúpulas políticas.

Un motivo transversal de indignación ha sido también el rechazo a la corrupción, a las relaciones  impropias entre las élites políticas y el mundo corporativo, el mismo que vio incrementado su poder y su influencia en las decisiones políticas. Todo lo cual fue generando una gran brecha entre la ciudadanía y esa clase política, con una pérdida de confianzas y finalmente de legitimidad de los partidos políticos. La Alianza para el Cambio obtiene su triunfo el 2010 como consecuencia de ese desgaste objetivo de la Concertación, el cual a partir de allí se ha agudizado. Sin tener claridad para asumir el sitial de oposición y desprovista del poder,  la Concertación busca infructuosamente recomponerse pero se la ve con la calculadora en mano aferrada al binominalismo que le permitiría  mantener cuotas de poder. Por otra parte, de nada le ha servido pretender adherir a las demandas del movimiento social si su pecado capital fue haber precisamente desmovilizado a la civilidad y haber dado la espalda a peticiones sociales sentidas,  como lo fuera el movimiento estudiantil de los pingüinos el año 2006.

En general, las causas del descontento social son muchas pero pueden resumirse como un profundo sentimiento de desprotección del ciudadano frente al sistema   financiero,  frente a las sanitarias, como usuarios de las carreteras concesionadas, como clientes las grandes tiendas. Una clase media aprisionada por el sobre endeudamiento, a merced de los oligopolios

La deuda ambiental, la gran demanda por una educación pública de calidad y la inseguridad que se vive frente a la delincuencia ,  la droga y un sistema judicial garantista que protege más al delincuente que a las víctimas, son también ingredientes de un descontento profundo y visceral que cruza la sociedad chilena, en especial en su clase media que no recibe ningún beneficio y debe tributar sobre todos sus ingresos, sin escape alguno.

Tras las crisis de la economía mundial, el ciudadano ha visto cundir la usura y ha visto cómo las ganancias de la banca se agigantan en esos períodos. Cómo las cadenas del retail someten a los más pobres a intereses expropiatorios, cómo las farmacias se coluden para castigar al consumidor cómo se trafican influencias para conceder prebendas a grupos multinacionales de espaldas a la ciudadanía.

Hay un extenso cansancio, pero al mismo tiempo una esperanza. Por haber recuperado la capacidad de volver a movilizarse. Esta vez no hay un dictador corrupto enfrente, pero sí un sistema integral que debe ser corregido, una democracia representativa que ha perdido legitimidad cuando más del 40% de los potenciales ciudadanos se mantiene al margen del sistema electoral. Por lo menos, de esta crisis en desarrollo, donde se espera poder ganar espacios para una reforma importante, el mayor logro ad portas, es que la ciudadanía se ponga de pie y recupere el poder que le escamotearan las cúpulas partidarias.

El eslabón que permita aterrizar ese movimiento de indignación en la arena de las decisiones políticas, aún no se vislumbra. Los dirigentes estudiantiles, quizá entrampados por tendencias anarquistas internas, no han convocado como se habría esperado a una inscripción masiva de los jóvenes para que se conviertan en ciudadanos de verdad y así pasar con responsabilidad cívica a actuar dentro de la República, para realizar por dentro los cambios anhelados. En definitiva, caminar con nuevos líderes hacia una democracia profunda.

15 de Octubre 2011, Periodismo Independiente 





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12 de Octubre ¿la reconquista española?

12 de Octubre ¿la reconquista española?

Cuando se celebra el día de la Hispanidad, los enfoques fundamentalistas se cruzan. Está la historia oficial, que rinde homenaje a la conquista española que “nos descubrió” y “trajo sus avances culturales”; y la visión indigenista que repudia esa invasión depredadora de las culturas precolombinas. En ambos enfoques hay cargas de ideologización que dejan la discusión entrampada y en esta crónica repasaremos la relación de España con América, en esta relación de 6 siglos, de amores y odios.
Desde la óptica de las relaciones internacionales, el imperio español, que competía con el lusitano en la ocupación de América, llega a nuestras tierras aliado al poder de una Iglesia Católica rectora del poder terrenal. Los soldados fueron reclutados de las cárceles para el osado emprendimiento de encontrar una ruta hacia “las Indias”, ese lugar mágico desde donde llegaban las caravanas trayendo las novedades de una civilización de sedas y perfumes. Los primeros conquistadores lo hicieron movidos por la codicia del oro y la plata y como aspirantes a la nobleza. En su empresa vinieron acompañados del clero que ponía la legitimidad papal a la aventura.
Del lado americano, los pueblos originarios tenían sus propios imperios y sus propios esclavos, con una cosmogonía que les hizo confundir a los sudados españoles de armadura y cabalgadura, con visitantes estelares. La historia de la colonización nos ha dejado lecturas de ese avance español, fundador de pueblos, pero no exento de crueldad y dominación, con amancebamiento de los solitarios viajeros con las indias que iban encontrando, lo que dio el mestizaje que nos caracteriza como pueblos de los territorios invadidos. La encomienda era el envoltorio clerical para una forma de esclavitud hipócrita, diferente al tráfico de esclavos puro y simple que implantaba el conquistador inglés, a quien no interesaba poblar ni evangelizar sino ir directamente al lucro, proveniente de enclaves marítimos, de un fuerte poder naval sustentado en la patente de corso y  el asalto metódico a los galeones españoles que ya iban cargados de riquezas para la corona. Como se explicaría hoy, los ingleses le hacían una “mexicana” a los españoles y quizás seguían el adagio de quien le roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Así transcurrió la colonia española, con la implantación del Santo Oficio de la Inquisición, la expulsión de los jesuitas que siempre fueron los rebeldes ilustrados dentro de la Iglesia; la lucha religiosa contra los judíos y moros; la defensa del absolutismo. Hasta que la historia dio su vuelco y la burguesía emergente, gracias a la inflación española, derivada de los costos de la curia , de la nobleza y de las cruzadas, llevaron a los reyes absolutos al default y otro gallo cantó también en las Américas y nos independizamos, hace de esto 200 años.
Sin embargo, en la vorágine de la globalización, a fines del segundo milenio, de una nueva alianza entre políticos socialistas y grupos corporativos en proceso de internacionalización, España retomó posiciones en la región latinoamericana, logrando liderar posiciones en la banca, en las concesiones de carreteras, en el área de servicios de comunicaciones. Con leoninos contratos, fruto de una red de influencias con los gobiernos democráticos, los intereses españoles recompusieron su conquista Siglo XXI, convirtiéndose en miembros del exclusivo grupo de actores hegemónicos en la economía y la política.
En el día de la Hispanidad, junto a Neruda, cabe reivindicar la lengua castellana que nos dejaron los conquistadores hace 500 años, pero también lamentar, una vez más, el haber sido encandilados por oropeles y ser actuales víctimas de una neo-colonización, producto de relaciones de poder supra ideológicas, donde conspicuos ex revolucionarios, aggiornados después de la caída de los muros, han vuelto de Europa y de su exilio, para convertirse en desenfadados lobbistas que pavimentaron el camino de la nueva conquista de las multinacionales españolas. Así como a los indígenas les cambiaban espejuelos por oro y plata, así también estos neo-imperialistas han vendido a la gente su discurso progresista para mantener sus parcelas de poder y reciclarse con descaro desde las elites políticas a las cúpulas corporativas de sus nuevos patrones y viceversa.
Toda una cuestión de vivencias paralelas, donde la frustración ciudadana une los hemisferios en un reclamo común. Para estar el día de la Hispanidad junto a los indignaos de la Puerta de Alcalá, reclamando por el cambio de esas élites codiciosas que han circulado por nuestras sociedades, durante toda la historia, aferradas al poder.
Periodismo Independiente, 12 de octubre de 2011.


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