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Tejados de Vidrio


Tejados de Vidrio

Si la oposición hubiera mandado un caballo de Troya a la Moneda no le habría resultado mejor. Esta semana dos episodios han sido misiles a la línea de flotación de la Alianza. El candidato de la UDI, Laurence Golborne, ex Gerente General de Cencosud  ha debido explicar su participación en malas prácticas abusivas que ha sentenciado la Corte Suprema. Por su parte, gracias a un reportaje de investigación de CIPER Chile, que recogió antecedentes de funcionarios del INE, su Director, Francisco Labbé, ha tenido que renunciar por supuestas manipulaciones de los datos del Censo 2012.

Estos escándalos afectan de rebote al Ministro de Economía, Pablo Longueira,  que designó a Labbé en el cargo para realizar el “mejor censo de la historia”. Miles de familias no fueron encuestadas y las cifras entregadas por el INE no tendrían respaldo. En la medición de las cifras de pobreza, el Ministro Lavín también tuvo que dar explicaciones por la forma de medición. La UDI ha sido la tienda  a la que pertenecen los responsables. Para la Alianza estos han sido sendos balazos en ambas piernas, un “fuego amigo”  que se da en un escenario de guerra, como lo definiera Carlos Larraín, Presidente de Renovación Nacional. La Concertación ha tomado esta crisis del gobierno como un regalito, como un autogol  de la Alianza que le ayuda a recuperar su alicaída selección de veteranos, después del insostenible cuadrillazo que significó la destitución del Ministro Beyer,  el que venía haciendo bien su pega, dentro de sus escasas facultades.

El caso de los cobros abusivos que realizara el 2006 Cencosud a unos 600 mil clientes de su tarjeta, fue sancionado por la Corte Suprema, que falló a favor de los consumidores, ordenando que se devuelva los cobros ilegales con toda su actualización e intereses. Las declaraciones de Golborne fueron un despropósito pues manifestó que él había seguido las instrucciones del Directorio, sin asumir las responsabilidades que tiene un Gerente General en el ámbito corporativo. Lo cual permitió a Andrés Allamand declarar que el gobierno siempre ha estado en contra de los abusos de las grandes tiendas y que el “otro candidato” de la Alianza debía dar explicaciones de su conducta personal. Patricio Melero, UDI, en vez de asumir el costo político y bajarle el perfil a la noticia, imputó a Allamand ser “conflictivo”, con lo que se generó una fractura interna que parece echar por tierra las primarias, con lo que se aprecia que la verdad se resolvería en la primera vuelta, donde irían ambos candidatos.

Lo del INE es un escándalo mayor, que equivale a lo que fue el Trasantiago para Bachelet, con la diferencia que su comprensión  cabal se da mayormente en los sectores ilustrados, pero como argumento de campaña llegará a Doña Juanita de Lagos, como propaganda contra Piñera por la pérdida de credibilidad que implica para el país adulterar cifras duras que sirven para indexar créditos, sueldos, comparar a Chile con sus socios en el mundo. Lo razonable sería repetir el censo con la vieja metodología de un día completo, encuestadores barriendo casa por casa. Pero esta opción prácticamente no se alcanza a implementar y el legado de Piñera, crecimiento, desempleo, quedan bajo la sombra de la duda. Lo que hizo Francisco Labbé, es como para expulsarlo de la Alianza, ya que pecó de soberbio e hizo oídos sordos a los reclamos técnicos de la gente de planta del INE. A propósito de esto, recuerdo que en su memoria de doctorado los economistas Cortázar y Marshall registraron esas malas prácticas durante la dictadura, para acomodar el IPC. Sin embargo, esas situaciones se fueron debajo de la alfombra y nunca la Concertación corrigió lo que se le escamoteó a la gente mediante falsos indicadores.

Seguramente las encuestas recogerán este mes negro para la Alianza, que eclipsa los hechos que colocaban a Bachelet en la crítica por inconsistencias, haberle dado la espalda a su ex asesor, Harald Beyer y el intento demagógico de vestirse con la ropa de los movimientos sociales, con convocatorias a “cabildos” que nunca practicó durante su gestión. Por su parte, Franco Parisi emerge como alternativa para canalizar el desencanto juvenil y ciudadano frente a estas malas prácticas, pues habiendo superado las 37 mil firmas ya es oficialmente candidato independiente a la Presidencia de la República. Después de esto, todos a la papeleta y que sea el pueblo el que decida en la primera vuelta.


Periodismo Independiente, 27 de abril de 2013, síguenos como @hnarbona en Twitter.


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NO: Jirones de una odisea libertaria


Los Ochenta han sido tratados en múltiples testimonios, en muchas crónicas, en una excelente teleserie y ahora, en el cine con la película del NO, que enfoca el esfuerzo mediático de la oposición a Pinochet por desmantelar el miedo y cerrar filas por una utopía libertaria para ganar el plebiscito de 1988.

Frente a un clima de nostalgias y broncas por lo no logrado, frente a esta gran estafa moral a las aspiraciones de la civilidad, frente a la frustración por la débil democracia construida,  se viene, en una avalancha de sensaciones, esa utopía de fundar un Chile fraterno que levantamos como sueño de los ochenta.

Hoy, una gran mayoría de los chilenos se manifiesta con desprecio frente al accionar político, Se le critica su inconsecuencia y cinismo. El gatopardismo donde todo cambia pero que nada cambie. Un repudio a los que usurparon la odisea de la civilidad para pactar, de espaldas a ella, una transición que mantuvo los privilegios y el control del sistema por parte de los mismos que gobernaron con Pinochet.

Una evidencia de esa frustración fue constatar que todos los que habían sido voz o rostros de la campaña, que habían participado en los frentes de profesionales, de intelectuales o de escritores, quedaríamos marginados por “conflictivos” en los gobiernos de los 90. Todos los medios libres construidos durante los ochenta, tales como el diario La Época, Fortín Mapocho, revistas como Hoy, APSI, Cauce fueron asfixiadas al negárseles la publicidad oficial que sí favoreció al duopolio Mercurio-Copesa. 

Sólo quisiera recordar un masivo acto en que firmamos un compromiso para recuperar las empresas estratégicas del Estado, que fueran vendidas a precio vil a los intereses privados ligados al régimen militar. Investigar esos traspasos de propiedad pública a grupos privados era una reivindicación ética para recuperar la dignidad como nación y exigir que el Estado de Chile mantuviese la gestión de servicios que eran monopolios naturales, pero el tema permaneció como un tema intocable durante toda la transición, al igual que la deuda subordinada que permitió recomponer la banca a partir de 1983 y donde fueron excepcionales los bancos que la pagaron.

Recuerdo que en la Agrupación de Artistas, Poetas e intelectuales por la Democracia, colectivo donde generábamos en los ochenta redes de solidaridad regional, realizamos encuentros como Paz, Poesía y Democracia, donde llegaban poetas argentinos para manifestarnos unidos, a través de la poesía, contra la dictadura.

Fue una vorágine de emoción y adrenalina. Multiplicábamos el tiempo para ir a distintos frentes, conversando en las aulas, en las poblaciones, escribiendo columnas, conquistando espacios. Participé del panel de Contacto Directo en Radio Recreo programa donde compartíamos con Atilio Gárate, Daniel Lillo, Manuel Hernández y otros, la palabra libertaria. Recuerdo que en el Fortín Prat de Valparaíso, le regalé mi libro Miedo al Miedo a Gervasio; andábamos aclanados mi mujer y mis tres hijos; hasta nuestra mascota Corazón Valiente, un perro pekinés león llevaba su globo de helio que decía NO y permitía seguirlo en medio de las concentraciones. Concurríamos a recitales y la palabra rompía el miedo de los rostros. Iba surgiendo la sonrisa colectiva. Como deudores habitacionales,  víctimas de la crisis, peleábamos en el Complejo Habitacional Paicaví contra los bancos que nos esquilmaban con la unidad de fomento; el Grupo Zubia con el músico de la nueva trova Alejandro Gallo y otros amigos músicos como Víctor Ormeño, realizaba un recital en los cerros de Valparaíso. En esos cerros, por las noches, apagábamos las luces y, al unísono, comenzaba el caceroleo; poco a poco el miedo se iba perdiendo y la noche negra se llenaba de fogatas y ruidos. En Peyuhue, con mi amigo mapuche Raúl Quilaqueo, actuábamos en el Viejo Teatro, en madrugadas de canto por la libertad.

Se caminó así hacia el Plebiscito del 5 de octubre de 1988. Al alero del Instituto Chileno Norteamericano de cultura presenté el año 1987 mi primer poemario, Miedo al Miedo. En medio de la campaña del NO, Carlos Böeker, Miguel Ángel Herrera y Nadia Bragar, dramatizaron mis poemas. Lo propio hizo Pax Polland y presentó en el IPA una pieza teatral, que luego circularía por muchos cerros de Valparaíso y Viña. En el ámbito profesional CIEPLAN juntaba “gasfíteres” que criticábamos el modelo implantado por la dictadura y su Constitución, generábamos documentos de trabajo, nos preparábamos para una economía diferente para cuando recuperáramos la democracia.

El día del triunfo, declamé el poema Libertad en la Plaza del Pueblo, en frente de una multitud que llegaba hasta la plaza Victoria, con miles de banderas. Leonardo Contreras, que salía de la secundaria me acompañó en guitarra y también cantaron la canción que compusieran para la visita del Papa, mi hija Natalia y Katherine Kursan, su amiga de primaria; con once años ambas, se sumaron a la fiesta ciudadana y la monja directora estaba viéndolas entre la multitud.

Son muchos los recuerdos que duelen a la distancia. Es la sensación de que nos birlaron un sueño. Que la civilidad fue desmovilizada intencionalmente en los noventa para no irritar a quienes siguieron detentando el poder y que lograron que en los 20 años que siguieron no se tocara sus pilares sacrosantos ni con el pétalo de una rosa.

Periodismo Independiente, 15 de agosto de 2012.




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Marketing político y binominalismo







La concepción autoritaria que se viste de democracia es la peor de las mentiras que empantana a nuestra sociedad, ya que el ciudadano no es visto como sujeto crítico  de la polis,  sino como un consumidor pasivo del producto político que generan los comités creativos y que  colocan en el mercado, territorial o sectorialmente, los operadores políticos. 

La publicidad engañosa, el consignismo barato, las imágenes prefabricadas, el efecto multiplicador de los medios que venden sus espacios al mejor postor, buscan asignar a determinados personajes públicos cualidades que nunca tuvieron, ocultando sus errores  con inusitados blindajes que se montan al máximo nivel internacional.

En la mascarada electoral del binominalismo, los partidos son espacios de poder que constituyen un verdadero oligopolio. En ellos se concentran las designaciones de candidatos. Salir como independiente para algún cargo es casi utópico, todo está hecho para que el poder se lo repartan los dos sectores oficiales.

A través de la farándula que conlleva el marketing político se posicionan rostros, todo se construye con slogans, se elude el debate, no hay una tabulación transparente de cómo ha actuado un candidato, ninguno se hace voluntariamente el test de la blancura, como podría ser la declaración de intereses o un examen de pelo para excluir el consumo de psicotrópicos. Nadie sabe a ciencia cierta quién es o qué hace cada candidato.

 La democracia es penosamente una dedocracia, con caudillos y tribus que actúan como sectas al interior de los partidos, con reticencia a exponerse, con primarias que han sido vergonzosas,  una mera forma de lavarle la cara a la falta de representatividad que conlleva el sistema.

Un puñado de militantes tiene el derecho de nominar candidatos a Alcalde, a Concejales, a Consejeros Regionales, a Diputados, Senadores y Presidente de la República.  Cuando salíamos del régimen militar, a través del Plebiscito de 1988, la civilidad estaba movilizada, luchando por el retorno a la libertad. Pero, en la transición amañada, las élites concertacionistas que monopolizaron el poder, fueron premeditadamente desmovilizando a la civilidad y amarrando sus redes y sus parcelas de poder, sumamente cómodos en el binominalismo. Y lo hicieron desplegando un marketing político que vendía una pseudo izquierda democrática, pero que en los hechos reales resultó más entregada a los intereses multinacionales que las propias fuerzas opositoras herederas de la dictadura. Recuerdo que el cantautor Oscar Andrade los denunciaba diciendo que escriben con la izquierda , pero cobran con la derecha.

 El marketing político en la sociedad mediática de los noventa tapó grandes escándalos de corrupción, genero mitos urbanos respecto a determinados personajes políticos que a la hora de la verdad fracasaron. Frente a este espectáculo, sólo escasas voces alternativas persistieron denunciando a las máquinas corruptas. La colusión de la Concertación con los medios oligopólicos significó que dejaran caer medios de prensa valiosos, como fuera el Diario La Época, las Revistas Hoy, Análisis, Apsi, Nueva Voz;  las radios que habían servido de canales de comunicación para la disidencia contestataria durante los ochenta. Para un candidato “renovado” y  “con fines de lucro” aparecer en El Mercurio o La Tercera era tocar el cielo y eso explica la alianza tácita de la Concertación con estos medios durante los 20 años de gobierno.

La llave que tiene el marketing político para colocar un producto es el dinero. Una campaña para Senador se estima que cuesta unos 50 millones de dólares. Una campaña Presidencial mucho más. El gran riesgo de nuestra sociedad es el oscuratismo que rodea el financiamiento de las campañas políticas, donde nadie sabe el origen de las platas y ellas podrían fácilmente derivar de ilícitos, como el narcotráfico o actos de corrupción.

 El Estado y las instituciones se ven ocupados por grupos de poder que se enquistan en el sistema binominal con lealtades sectarias y así, la democracia profunda, participativa, que procura relaciones más justas para todos los habitantes del país, sufre la estafa constante de esa llamada clase política oficial. El descreimiento y el repudio que generan sus manejos, lleva al sistema democrático a precipicios de alto riesgo. Basta con escuchar las propuestas anti Estado de los dirigentes sociales jóvenes para darse cuenta de la confusión y anarquismo que se produce como respuesta visceral a la manipulación mediática de  masas que organiza el marketing político para vender buzones.

Con el ímpetu e independencia de la juventud, las generaciones jóvenes actuales ven que el sistema globalizado ha generado alianzas estratégicas sórdidas de élites políticas con intereses multinacionales y que sirven a esos patrones antes que al interés colectivo.  El resorte de la rebelión puede ser desgastador porque el sistema actúa como un sólido bloque impermeable.

En el marketing político aparecen discursos encendidos de cambio, pero, a la hora de la verdad,  en la trastienda, los controles y el mando altamente concentrados, frenan las buenas intenciones de abrir espacios. Por ello, para ese poder tras bambalinas la democracia representativa  podría ser una opción descartable, dado que, si la situación rebelde amenazare los pilares del sistema, el pragmatismo mediático pasaría sin asco a los planes B del autoritarismo.

La democracia profunda, sin embargo, comienza a incubarse a partir del desencanto y el cansancio. La desconcentración del poder conlleva redistribución de la riqueza y potenciar los gobiernos locales y regionales. La generación de candidatos provenientes de la sociedad civil y no de los partidos es un ejercicio difícil. La fortaleza potencial de los nuevos 4 millones de personas que pueden votar podría ser una gran sorpresa, con liderazgos genuinos y no prefabricados. El marketing político que nos vende pomadas debería retroceder, pero todo depende de un cambio cultural y conductual de los nuevos ciudadanos y de su grado de compromiso para asumir responsabilidades y deberes y así mejorar las cosas, negociando con inteligencia una mayor transparencia en las contiendas electorales que se vienen.
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Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz, 16 de Marzo de 2012.



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Ciudadanía indignada en la Puerta del Sol de Madrid



Se ha levantado a nivel global la reacción de la ciudadanía. Los que fueron llevados a un sistema global de manera inconsulta, están en Madrid movilizados. 


Están sufriendo un cambio profundo que ocurrió entre promesas de progreso. No alcanzaron a percatarse de que el Estado iba perdiendo sus atribuciones clásicas, integrándose en un sistema mayor que suponía cooperación y mayor crecimiento.


Sin embargo, ese proceso de inserción en la Europa desarrollada del Estado Benefactor tuvo sus límites y tocó fondo. La clase política estableció tratos impropios con el mundo corporativo, concedió a la doctrina neoliberal lo que no se debía conceder. En Europa las grandes empresas internacionales migraron sus establecimientos productivos a China y desde allí comenzaron a realizar su competencia planetaria.


De pronto, España se da cuenta que ha dejado de ser industrial y se ha convertido en una economía centrada en los servicios de turismo y en el desarrollo inmobiliario. Cuando deviene la crisis del 2008, yo estaba en Madrid y conocí las causas profundas de la crisis que se venía. 

Había serios vacíos en las políticas de fiscalización a los flujos de comercio. Entrar a los sistemas abiertos de la CEE con China le significó a España resignar tributación de IVA, abrir su economía local a la inversión extranjera.


 En España el Estado fue copado por los intereses corporativos de la banca, por la influencia de las multinacionales, las cuales, al responder a sus propios intereses, cuando se viene la crisis de los títulos inmobiliarios, escaparon de una plaza de riesgo,  dejando a España con un record de desempleo, sobreendeudamiento interno, término de los subsidios que al principio le llegaban de la Comunidad Económica Europea, pero que ahora se reducían o desaparecían.


El español vivió en una burbuja que estalló, dejando la realidad de una economía desmantelada, con pocos establecimientos productivos y por ende poca capacidad de generar empleo. En esos momentos los españoles apreciaron que la globalización los zamarreaba, que el país lo importa casi todo, automóviles, tecnología, vestuario,  y las decisiones económicas y financieras dejan de ser locales o nacionales para ser compromisos regionales, cada vez más duros.


Hay en esto un complejo proceso de aterrizaje o sinceramiento económico que se traduce en descontento. El hecho que España con Aznar  se haya sumado a Bush y haya sido parte de la invasión de Irak, el consecuente impacto del atentado terrorista del 11 de Marzo en el corazón de los españoles, llevó a castigar a la derecha y  repuso al PSOE en el gobierno, pese a que la salida de Felipe González Márquez había estado cruzada por hechos de corrupción.


Ahora, la gente está hastiada de la colusión de intereses entre la clase política y sus nuevos amos, los poderes fácticos del mundo corporativo, cuyos intereses defiende España  en su política exterior, con cesiones increíbles de soberanía a beneficio de la globalización. Por eso, las banderas anticorrupción, por una nueva política, por recuperar soberanía popular, un sentimiento que podemos comparar perfectamente con la realidad de muchos países que hoy están viviendo similares manifestaciones.


Por ello, hay que seguir con atención las discusiones cívicas que ocurren en España, las marchas en Italia y en París. La gente está hastiada de una clase política parasitaria que no los representa, de políticos que sirven al sistema y están deslegitimados por acciones que faltan a la ética pública.


La pregunta es ¿qué destino tendrá este movimiento? ¿Será como la revolución pingüina que mandó a vía muerta el gobierno socialista de Michelle Bachelet? ¿Será una reedición 2.0 de la reforma universitaria de París 1968, cuando los jóvenes se convocaban para lograr lo imposible y llevar la imaginación al poder? ¿Será el inicio de un cambio de era a nivel global?

Los acontecimientos próximos y futuros podrán dar respuesta a estas interrogantes. En la telaraña del mundo global,  las redes sociales comienzan a dar un ordenamiento programático a sus posiciones, a sus comunes denominadores. Talvez lo hagan twiteando  o colocando un cartel con las demandas más sentidas en la Puerta del Sol, en Madrid. Hay que seguir esas señales.
Periodismo Independiente, 22 de mayo de 2011.
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