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Jubilados de Chile: ¡devolvedles la dignidad arrebatada¡



Las cifras objetivas nos demuestran que Chile está en una situación económica muy auspiciosa. Es oportuno realizar este reclamo por esos viejos jubilados y montepiadas de los ochenta, aunque muchos de ellos hoy ya no estén, porque es hora de reparar el trato que se les dio, porque sigue vigente la deuda que les impuso un gobierno de facto, para favorecer a la banca en falencia.


El año 1982 detonó en Chile la llamada crisis de la deuda. Sus causas externas se centraron en el aumento de las tasas de interés a nivel internacional como consecuencia del retiro de los petrodólares de los mercados de capitales occidentales. Pero las causas internas fueron la corrupción que se generó en operadores bancarios y empresarios inescrupulosos que comenzaron a tomar créditos a través de empresas de papel, con nulo respaldo patrimonial. En estas redes se coludían los colaboradores de la dictadura que también se repartieron como verdadero botín las empresas públicas en proceso de privatización.


Cuando se recuerda esta época y el proceso de recuperación económica posterior, se vende la falacia de que habría sido el modelo neoliberal el que habría llevado a la recuperación. Nada más lejano de la verdad. Porque fue Sergio Onofre Jarpa, de posición política nacionalista, el que dirigió el proceso de recuperación, recurriendo a los subsidios del Estado a la banca, a los agricultores, a los transportistas.

¿Quiénes pagaron estos rescates de sectores en quiebra? Fundamentalmente, los que pagaron esta dádiva que se dio a la banca, mediante la compra de cartera vencida, fueron los jubilados y montepiadas, que sufrieron una rebaja del 10% de sus pensiones.

Pasó la década perdida de los ochenta, llegó la democracia, la Concertación gobernó por 4 gobiernos consecutivos y de los jubilados nadie más se acordó. La expropiación de sus jubilaciones, enjutas y casi miserables, quedó archivada en los vericuetos de la hacienda pública.

Han pasado exactamente 30 años. Prácticamente la gran mayoría de esos ancianos chilenos ya deben de haber muerto. Seguramente partieron con dolor e impotencia ante una profunda injusticia. Por estas causas profundas, por un principio de mínima justicia, ahora que el país está boyante, bien se podría reponer en justicia al sector pasivo ese 10% que se le expropió y que sirvió para recomponer el patrimonio de los propios causantes de la crisis, en un sacrificio impuesto en un clima autoritario, donde no había posibilidad de reclamar.

La deuda con los jubilados es un tema de dignidad y es el momento de pedir a la autoridad que la pague, aunque para muchos ese gesto haya llegado demasiado tarde. Al menos, a futuro, las nuevas generaciones que ingresan al sector pasivo podrán encontrar un ingreso más digno, recuperando ese 10% arrebatado por la fuerza.
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Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz, 12 de junio de 2010.


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España a las puertas del corralito



La agencia de calificación Moody's ha anunciado una rebaja de entre uno y tres escalones la calificación que otorga a 16 grandes bancos españoles, incluido el grupo Santander y el BBVA por el "deterioro de sus activos y la falta de solvencia". En toda crisis financiera que he vivido, siempre ha habido algún Ministro que jura que no habrá devaluación o no habrá recesión. Siempre en las crisis las medidas articuladas por los gobiernos han favorecido a quienes las provocaron, es decir se han cursado subsidios increíbles del Estado a la banca, para restablecer el sistema financiero. A España hoy le pena el corralito de la Argentina, 2001.


Según datos del Índice de Riesgo 2012 elaborado por la multinacional sueca Intrum Justitia, el 80% de las empresas en España tiene problemas de liquidez derivados de los retrasos en los pagos; esto sitúa España en tercera posición del ranking tras Grecia y Portugal y supone un incremento del 4% en los últimos 12 meses. Por primera vez, las empresas españolas encabezan el ranking con el plazo medio de pago más largo: 97 días. El 54% de las empresas españolas no confía en la capacidad de los bancos como apoyo y esta cifra aumenta hasta el 90% en relación con el gobierno.

¿Cuáles son los vectores que van marcando una crisis recesiva?  Ya el año 2011 España marcaba un índice de riesgo de 168, nivel que marcaba que “era necesario intervenir para bajar el nivel de riesgo”. El peldaño siguiente, sobre 170 puntos marca que “es urgente intervenir para bajar el nivel de riesgo”. Cuando el índice se acerca a 200 o lo supera “Es urgente implementar de inmediato medidas correctivas  para disminuir el nivel de riesgo”. Hoy España ha superado los 170 puntos de riesgo.
En este mismo orden de ideas, la agencia de calificación Moody's ha anunciado una rebaja de entre uno y tres escalones la calificación que otorga a 16 grandes bancos españoles, incluido el grupo Santander y el BBVA por el "deterioro de sus activos y la falta de solvencia". La agencia menciona en concreto la recaída en la recesión de la economía española, la actual crisis del mercado inmobiliario y el "persistente" alto nivel de desempleo, así como los problemas de acceso a crédito que dificultan al Gobierno respaldar a la banca.

Moody's enmarcó también la rebaja de hoy en el contexto de la actual crisis que golpea a la zona euro y que, según dijo, contribuye al "persistente temor" entre los inversores sobre su impacto en la banca española y su deuda soberana. Los otros bancos afectados son Banesto, Unicaja, Caixa Bank, Caja Rural de Navarra, Popular, Banco Sabadell, Banco Cooperativo Español, Bankinter, Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA), Caja Rural de Granada, Liberbank, Cajamar Caja Rural y Lico Leasing. La agencia reconoce "algunas tendencias positivas" que han limitado "la extensión y el alcance" de la rebaja anunciada, como una mejora en la capacidad de absorción del riesgo de los bancos y el apoyo del Banco Central Europeo (BCE) con liquidez.

La banca española en crisis puede provocar coletazos en la posición financiera de sus filiales. La Superintendencia de Bancos de Chile quizás deba pedir un aumento de encaje a los dos Bancos con fuerte presencia nacional, el Santander y el BBVA.   El índice de morosidad en los balances bancarios, la valuación de las garantías recibidas, especialmente las inmobiliarias, que cayeron violentamente demostrando que se había producido una sobrevaloración de las mismas, lo cual está en el origen de la crisis, pues la irresponsabilidad especulativa de la banca al colocar sus créditos hoy le pasa la cuenta; Una vez que revienta la burbuja, la deuda incobrable deja a los bancos sin liquidez. Las corridas bancarias que evidencian el pánico de los ahorristas son la gota final que rebalsa el vaso, el dinero es apátrida y volátil, hoy los inversionistas buscan refugio en el oro o en economías más sólidas como la de Alemania.

En la estrategia de rescate de la banca, que se pretende hacer con recursos públicos, se estaría procediendo de la misma forma como se hizo en Chile para salir de la crisis de 1982.
Si se compara ambas situaciones hay que destacar que en Chile esa crisis detonó las protestas sociales y puso en jaque a la dictadura, que debió abrir compromisos de retorno a la democracia. En el caso actual de España el trasfondo político está también marcado por la indignación transversal, que rechaza al PSOE que mantuvo relaciones impropias con la banca, pero también las políticas restrictivas que ha aplicado el gobierno de Rajoy. En el fondo, cualquiera sea el gobierno, España está literalmente en un zapato chino, ya que su boom económico se derivó de los subsidios con que la apoyó la Unión Europea debiendo enfrentar un sinceramiento violento que la lleva de nuevo a la realidad de un país en vías de desarrollo, que debe afrontar la emergencia del paro y el empobrecimiento objetivo de su población.

Hoy el ciudadano español deberá volver a ocupar oficios para los que había incorporado a los inmigrantes. Hoy esos inmigrantes y los propios españoles deben buscar urgente otros lugares donde buscar trabajo. Es la recesión que está ocurriendo, por más que la nieguen los voceros de turno, a los que nadie en definitiva cree nada.


En toda crisis ha habido algún Ministro que jura que no habrá devaluación o no habrá recesión.

Se lo escuché  una semana antes, a fines de mayo de 1975 al Ministro de Economía de Isabel Perón, Celestino Rodrigo. Días después, el 4 de junio de 1975, el mismo Celestino dispuso un brutal ajuste que duplicó los precios y provocó una aguda crisis que se recuerda como el Rodrigazo. En 1982, en el Chile de Pinochet , la crisis también tuvo su origen en la corrupción, las empresas de papel y el descontrol. Allí también juraron con los ojos en blanco que no habría devaluación ni subirían las tasas de interés. Los cercanos al dictador corrieron a comprar dólares para aprovechar el descalabro. En esa crisis la cesantía reconocida en Chile llegó a un 30%.

Para el corralito de Argentina 2001, en el gobierno de Fernando de La Rúa, nuevamente hubo anuncios de normalidad hasta que se restringió el giro de ahorros y todo tipo de depósitos a plazo, con una congelación de las cuentas de cientos de miles de ahorristas que vivieron así la expropiación de sus ahorros. Si se revisa todas las crisis financieras de los últimos 25 años, siempre ha habido fenómenos de corrupción en su origen y siempre los perjudicados han sido los pequeños ahorristas que soportan el sistema.

Siempre en las crisis la medidas articuladas por los gobiernos han favorecido a quienes las provocaron, es decir se han cursado subsidios increíbles del Estado a la banca, para restablecer el sistema financiero. En el caso chileno la cifra que se traslado a la banca como deuda subordinada alcanzó los 5 mil millones de dólares, que equivalía a más del total anual de las exportaciones chilenas de esa época. El mecanismo, en términos simples, fue la compra de la cartera vencida y fallida por el Banco Central, con lo cual la banca podía volver a balances azules y la recompra de esa deuda se dejó increíblemente sin plazo. Los bancos quebrados volvieron a emitir acciones y títulos que fueron comprados primeramente por el Estado. Recién unos 12 años después el Banco Central aplicó a esa deuda 50 años plazo. La legitimidad de ese subsidio a la banca tuvo como parangón el hecho imborrable por su injusticia: que a los jubilados se les cortara en un 10% sus pensiones, en aras de la “recuperación”.

En resumen, la economía se basa en las percepciones de la población y, en el caso de España, los hechos hablan por sí mismos. Si no se suelta válvulas de crédito para que siga fluyendo el comercio y la actividad productiva, España va a una debacle social y política. El corralito se intuye, se siente, a la luz de los acontecimientos, por más que se le desmienta en todos los titulares.
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Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz, 17 de mayo de 2012.

Agrego mayores antecedentes de una noticia en desarrollo:

http://www.20minutos.es/noticia/1473806/0/prima-de-riesgo/ibex-35/positivo/



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Caminos para la civilidad indignada

Los Senadores chilenos se aumentaron en 2 millones de pesos sus asignaciones esta semana. ¿Qué caminos tiene la ciudadanía, más allá de la justa indignación?
Muchos argumentan que hechos como el escandaloso aumento de las asignaciones a los senadores en dos millones de pesos, aleja a la gente de la política, lo cual es una verdad, pero a medias, ya que ese repudio efectivo, si se queda en la apatía,  les regala los espacios de poder a los que monopolizan la representación popular, en circunstancias que debiera ser lo contrario; generar un acicate para que todos los apáticos se remezcan, reaccionando, ingresando a la arena política, como un aluvión de nueva savia que exija la transparencia e integridad, valores ausentes, decadencia que hoy han hecho perder toda legitimidad a los políticos, haciendo cada vez más débil el sistema democrático y la República. 

Y hay poderes de trastienda que profitan de esta permeable clase política y son los que en definitiva imponen sus reglas a favor de sus posiciones privilegiadas. ¿Cuáles son los caminos para desalojar ese estilo de hacer política que deja en crisis estructural a nuestra democracia representativa?

La Transparencia, el test de la blancura, el entender que los funcionarios públicos y las autoridades se mueven en el marco de principios de legalidad, son elementos básicos de una República. La independencia de poderes no quiere decir que jueces o parlamentarios hagan lo que les dé la gana; que al igual que el Ejecutivo, el Gobierno, el Congreso debe rendir cuentas a la ciudadanía, que no basta el marketing político, las vocerías distractivas ni la mala memoria de ciudadanos mal informados o desinformados.

Lo que deben cuidar los honorables es entender de verdad que un sitial parlamentario, Diputados y Senadores, responde al pueblo que eligió, que no pueden quedar blindados en un bunker inexpugnable, generándose privilegios que la ley no otorga. Las incompatibilidades cuando votan cuestiones en los que tienen intereses, no saber quien les pagó las campañas millonarias, no saber donde trabaja la parentela, no saber quienes les visitan en sus oficinas del Congreso, no tener acceso a un reporte de sus posiciones al votar proyectos de ley, son aspectos que tienen que ver con la calidad de la gestión parlamentaria.

El hecho que a través del instrumento partidario esas personas controlen cuotas de poder y más encima que puedan mantener esas máquinas políticas al interior de los partidos con los fondos públicos que se autogeneran, es una situación fáctica que concentra el poder siempre en los mismos, al nivel que quienes quieren entrar como independientes a una contienda comunal, para el simple  cargo de Alcalde, deben hacerlo al alero de una tienda política, aunque ello les signifique vender el alma al diablo.

A más de indignarnos, hay que entender que los honorables parlamentarios tienen la cara dura y la sangre de horchata, lo que les permite pasar el chaparrón del repudio, de los caceroleos, de la baja de popularidad, para aguantar hasta que otra noticia tape el escándalo y ellos sigan muy frescos organizando su caja electoral con 2 palos más que les cayeron del cielo.

Por lo mismo, la respuesta ciudadana debe ser orgánica, debe ser persistente. Aprender de los magallánicos y los ayseninos; recordar en la historia aquella revolución de 1859  cuando Atacama luchó una guerra civil por mayor autonomía. La Fronda Aristocrática de Chile, de Alberto Edwards (1874-1932) ha evolucionado pero sigue imperando. Los caminos de la civilidad no pueden ser sólo reactivos, no deben dar pie a desmanes contra cosas que pueden ser símbolo de abusos de poder.

Es necesario desalojarlos de sus sillones con la fuerza cívica del sufragio, jugando las reglas del juego impuestas, tal como se planteó la estrategia de los ochenta para desbancar a un dictador. Esto significa que las huestes  deben pasar a ser federativas, que debe apoyarse la creación de nuevos partidos políticos, que nuevos nombres ingresen a la arena política, que las redes, aún casi gratuitas, puedan ser el canal organizativo de campañas que potencien nuevos frentes populares de acción cívica, grandes movimientos que establezcan como mínimo común denominador la exigencia de Honestidad, de compromiso con los principios republicanos básicos, comprometidos en el combate a la corrupción, en el necesario cambio de los principios constitucionales que impiden modernizar y recomponer la función pública para que el bien común quede jerarquizado por encima de la propiedad privada y el lucro personal; una Constitución que devuelva a la República su impronta pluralista, con un sistema política proporcional representativo en donde nadie corra con ventajas ilegítimas y donde para hacer gobierno, deban desmantelarse dogmatismos o clichés consignistas, para crear acuerdos sobre cuestiones básicas.

Restar poder a la oligarquía financiera, a los imperios corporativos que han corrompido instituciones para imponer sus intereses, fijar el cuidado ambiental como un parámetro en la toma de decisiones; hacer inversiones públicas que lleven la delantera para que los privados sumen sus energías con criterios de desarrollo humano de largo plazo en fin son lineamiento para un movimiento social integrativo, inteligente, donde los líderes sociales, donde los economistas y administradores públicos, los médicos sin fines de lucro, en definitiva la gente de bien de Chile pueda sentirse representada. 

Quizás sea levantar desde las vísceras apretadas de la indignación nuevos proyectos sociales, pluralistas, transversales, sin frescos pragmáticos que se suban al carro para ganar lo no trabajado, sin destructivos que sólo quieran buscar desahogo generando el desorden. Un proyecto chileno a escala humana, siguiendo los tiempos que también vive Europa , en orden a repudiar la demagogia, el populismo y las medidas que traspasan a la clase media el costo del despilfarro o las prácticas corruptas.
Quizá el cambio de era que anunciaban los mayas a partir del 2012. Un cambio moral para echar fuera a los inmorales.

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De la Indignación al Poder

De la Indignación al poder
El Día después del 15.O, preocupa apreciar la falta de puentes entre la civilidad movilizada por las calles del planeta, como familias, individuos, grupos de interés, reclamando un nuevo orden mundial, y la institucionalidad.

Esos indignados han colocado un hito en la política internacional, pero actuando como marginales de la institucionalidad, sin proponerse realizar los cambios desde el interior del Estado, es decir ganando políticamente la institucionalidad democrática y republicana de las sociedades.

Divisamos a los dirigentes estudiantiles en París, hablando en La Sorbonne, emitiendo un discurso enfervorizado sobre los cambios que reclaman en su extenso conflicto de ya 5 meses. Sin embargo, no se advierte tras su propuesta una capacidad política para canalizar esta energía social hacia los niveles de la política y la democracia representativa. 

Esa falta de voluntad ha llevado a buscar un fortalecimiento de posiciones, sumando adhesiones internacionales, pero queda allí el balón, boteando en el área chica, sin que nadie decida jugar el partido real, entrando marcar el gol, a consolidar aquello en lo que fue cediendo el gobierno.
Las demandas escalonadas en una negociación son síntoma de una falta de voluntad negociadora. Para actuar en política se requiere mucho más que clientelismo o espaldas mediáticas; se requiere capacidad política para ganar alianzas y lograr que los principios que animan la posición del movimiento social, queden plasmados en un nuevo orden jurídico. 

Mientras no se alcance esa meta de ir amarrando los avances objetivos y apostar por lograr las mayorías que permitan implementarlos en ese nuevo trato social, el movimiento no ha ganado nada y una marcha atrás, con endurecimiento de posiciones, podría empantanarlo todo y llevar por cansancio a una nueva frustración.

No se puede realizar una revolución a partir de los estudiantes, como tampoco puede hacerse desde los desempleados o los jubilados y montepiados. Es necesario que se articulen plataformas políticas más amplias, que impliquen a trabajadores, comerciantes, transportistas, que jugando las reglas de la institucionalidad puedan llegar a cambiarlas.

La potencialidad de una nueva fuerza política irrumpiendo al sistema electoral, de concretarse, podría ser suficiente como para caminar hacia nuevas mayorías, con nuevos cuadros preparándose para conducir el Estado, empapando esa institucionalidad emergente de los valores concordados en elecciones libres por esas nuevas mayorías.

Por lo tanto, el rupturismo y la anarquía son funcionales a los sectores golpistas que añoran los regímenes de facto, bajo la excusa de reponer el orden frente al caos. 

En esa peligrosa dialéctica pierden los demócratas, pierde la civilidad, sería un duro retroceso. Se debe entender que las decisiones de un país en el marco de la globalización enfrentan las amenazas de poderes fácticos multinacionales que buscan hacerse, a como dé lugar, de las riquezas de los países, para sus propios intereses, en pos de lo cual articulan acciones desestabilizadoras, mueven sus mercenarios y logran guerras inventadas con tal de obtener sus objetivos. 

Como esto no es política ficción, es preciso dejar claro que, con todo lo necesario y justo que es producir cambios estructurales en un sistema injusto y concentrador de la riqueza, siempre hay que preservar un bien mayor que es la estabilidad y fortaleza del Estado frente a los escenarios actuales. Mantener la fuerza de un Estado Democrático, que defiende la paz mediante el Derecho Internacional y que para ello suma alianzas en el mundo, es un interés superior al que hay que subordinar toda aspiración sectorial interna. Un Estado es más fuerte si construye mayor armonía y equidad social. Situaciones injustas generan calderas que pueden hacer colapsar la institucionalidad del Estado y por ello es necesario abrir espacios y generar nuevos liderazgos para construir evolutivamente nuevos pactos sociales.

Esta visión madura debería provenir de la clase política, pero lamentablemente se la ve enfrascada en recomponer sus parcelas de poder antes que en interpretar las demandas sociales. De parte de los indignados lo que se espera es que cambien a través del sufragio a esa clase política que se ha deslegitimado por su propia inercia y por su falta o miopía de una visión de Estado.


Periodismo Independiente, para NOTON España. 16/10/2011.


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15 de Octubre Por una Democracia Profunda

15 de Octubre Por una Democracia Profunda
Los porqué de la indignación planetaria son variados pero todos tienen como telón de fondo el fenómeno de la globalización neoliberal, un modelo concentrador de la riqueza, causante de Estados débiles que resignan sus capacidades empresariales a beneficio de los negocios privados multinacionales. En Chile todos, cual más, cual menos, tenemos motivos para el descontento.

Existe un desencanto histórico con lo que ha significado la transición política que se ha vivido por ya 22 años. Molesta comprobar que han sido inmutables las reglas del sistema económico heredado, irrita el mantenimiento de prebendas que dejó el régimen militar a los grupos económicos que nacieron o se desarrollaron en esos 16 años. Los 20 años siguientes han provocado por ende,  un gran frustración en los idearios democráticos progresistas toda vez que se ha vivido la administración casi obsecuente del modelo heredado. Esto  pesa en el historial de una Concertación de Partidos por la Democracia que claudicó de movilizar al país tras reformas importantes para la gente. Esa fue la causa principal de su derrota del año 2010, ´por el voto castigo de desconcertados que fueron siempre voto duro, pero que se perdió por las malas prácticas de las cúpulas políticas.

Un motivo transversal de indignación ha sido también el rechazo a la corrupción, a las relaciones  impropias entre las élites políticas y el mundo corporativo, el mismo que vio incrementado su poder y su influencia en las decisiones políticas. Todo lo cual fue generando una gran brecha entre la ciudadanía y esa clase política, con una pérdida de confianzas y finalmente de legitimidad de los partidos políticos. La Alianza para el Cambio obtiene su triunfo el 2010 como consecuencia de ese desgaste objetivo de la Concertación, el cual a partir de allí se ha agudizado. Sin tener claridad para asumir el sitial de oposición y desprovista del poder,  la Concertación busca infructuosamente recomponerse pero se la ve con la calculadora en mano aferrada al binominalismo que le permitiría  mantener cuotas de poder. Por otra parte, de nada le ha servido pretender adherir a las demandas del movimiento social si su pecado capital fue haber precisamente desmovilizado a la civilidad y haber dado la espalda a peticiones sociales sentidas,  como lo fuera el movimiento estudiantil de los pingüinos el año 2006.

En general, las causas del descontento social son muchas pero pueden resumirse como un profundo sentimiento de desprotección del ciudadano frente al sistema   financiero,  frente a las sanitarias, como usuarios de las carreteras concesionadas, como clientes las grandes tiendas. Una clase media aprisionada por el sobre endeudamiento, a merced de los oligopolios

La deuda ambiental, la gran demanda por una educación pública de calidad y la inseguridad que se vive frente a la delincuencia ,  la droga y un sistema judicial garantista que protege más al delincuente que a las víctimas, son también ingredientes de un descontento profundo y visceral que cruza la sociedad chilena, en especial en su clase media que no recibe ningún beneficio y debe tributar sobre todos sus ingresos, sin escape alguno.

Tras las crisis de la economía mundial, el ciudadano ha visto cundir la usura y ha visto cómo las ganancias de la banca se agigantan en esos períodos. Cómo las cadenas del retail someten a los más pobres a intereses expropiatorios, cómo las farmacias se coluden para castigar al consumidor cómo se trafican influencias para conceder prebendas a grupos multinacionales de espaldas a la ciudadanía.

Hay un extenso cansancio, pero al mismo tiempo una esperanza. Por haber recuperado la capacidad de volver a movilizarse. Esta vez no hay un dictador corrupto enfrente, pero sí un sistema integral que debe ser corregido, una democracia representativa que ha perdido legitimidad cuando más del 40% de los potenciales ciudadanos se mantiene al margen del sistema electoral. Por lo menos, de esta crisis en desarrollo, donde se espera poder ganar espacios para una reforma importante, el mayor logro ad portas, es que la ciudadanía se ponga de pie y recupere el poder que le escamotearan las cúpulas partidarias.

El eslabón que permita aterrizar ese movimiento de indignación en la arena de las decisiones políticas, aún no se vislumbra. Los dirigentes estudiantiles, quizá entrampados por tendencias anarquistas internas, no han convocado como se habría esperado a una inscripción masiva de los jóvenes para que se conviertan en ciudadanos de verdad y así pasar con responsabilidad cívica a actuar dentro de la República, para realizar por dentro los cambios anhelados. En definitiva, caminar con nuevos líderes hacia una democracia profunda.

15 de Octubre 2011, Periodismo Independiente 





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