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Aumenta consumo de cocaina entre los jóvenes


En Chile aumentó el consumo de cocaina entre los jóvenes.
Muchos de esos jóvenes son hijos de esa generación que fomentó el libertinaje, que se ufanó de fumar porros, que nos dijo que eso era su libertad, su opción y esa actitud libertina se traslado a los hijos, actuales adolescentes o adultos jóvenes, que, desorientados, buscaron el placer sin límites en la droga mayor. Los sectores pudientes a la cocaina y los populares a la pasta base. el antecedente siempre el consumo de marihuana.

Por eso, digo No a la despenalización del consumo de marihuna y rechazo la falacia de que con ello se disminuirá el tráfico de los carteles. Es precisamente lo contrario, abrir paso a la impunidad de estos delincuentes.

En 1990 se decía que eramos un país pasadizo de las drogas, pero no consumidores. Miremos ahora nuestra sociedad y veremos los efectos de esa política de negar la realidad. Chile ha subido el consumo en cocaina y las causas han sido fundamentalmente la expansión del consumo de alcohol en la juventud. Recientemente lo decía el Ministro de Salud, dentro de 10 años Chile será un país de gordos ebrios, con enfermedades derivadas como la diabetes y la hipertensión. La droga destruye a las personas, las convierte en zombies, incentiva la violencia y la criminalidad.

La droga es un negocio excelente y por ello invade y corrompe. La sociedad debe mejorar sus controles para impedir que ingresen sustancias prohibidas. Pero el centro de la acción debe ser en la prevención y allí es donde surgen las debilidades en la educación sana de los hijos, consecuencia de la desintegración social, del abandono, de padres que a su vez son adictos, de barrios penetrados territorialmente por las mafias. Agréguese a esto una nueva realidad: las mafias que ven afectado su negocio por la mayor eficacia de los controles  aduaneros y policiales, están empezando a producir la cocaina en nuestro territorio y esta hipótesis agrava la situación inicial que vivíamos hace dos décadas.

El dato de aumento del consumo en Chile, lo que tiene que ver con los altos ingresos  de sectores medios altos de nuestra sociedad, es una buena noticia para el narcotráfico y una señal de alto riesgo para nuestra sociedad, toda vez que esto abre los apetitos de los carteles mundiales por posicionarse en Chile. Sólo asomarse a la actual situación de México, nos puede dar un gran escalofrío de lo que pudiere ocurrir si Chile actúa con liviandad frente a este flagelo.

En el Curso de Salud del Adolescente de la Escuela de Psicología de la Pontificia Universidad Católica de Chile, el Profesor de Psicopatología y Psiquiatría, Dr. Ramón Florenzano. resume con gran claridad los factores de riesgo que llevan al consumo de cocaina. Es así como podremos apreciar:

Los factores de riesgo a nivel del individuo, que se refieren a características de personalidad tales como inseguridad, timidez, impulsividad, dificultades en la interacción social o baja tolerancia a la frustración, o bien a rasgos genéticos, a factores biográficos tales como situaciones personales de vida (crisis, separación, pérdida o duelo), a creencias y actitudes que favorecen el consumo de drogas, al escaso desarrollo de habilidades sociales e interpersonales y a la dificultad para resistir las presiones del grupo de amigos para consumir drogas.

Los factores de riesgo familiar, social y comunitario se refieren a las influencias del entorno familiar y social a nivel local. Entre ellos, se destacan los problemas de desintegración familiar e incomunicación en las relaciones familiares, las características de personalidad de los padres que configuran estilos parentales muy permisivos o muy autoritarios, a la influencia de compañeros y amigos, de los grupos juveniles, las características de la comunidad y el colegio, así como a las leyes respecto del tráfico y consumo y la disponibilidad de alcohol o drogas en el barrio o comunidad.

Los factores de riesgo macrosocial consideran las influencias socioeconómicas, políticas y legales. Estas incluyen la publicidad respecto del alcohol, los modelos sociales que aparecen en los medios masivos de comunicación social y las actitudes y creencias que comunican, los patrones culturales que favorecen el consumo, la disponibilidad de drogas y alcohol, el precio y las leyes que regulan el expendio, el tráfico y consumo de alcohol y drogas.

 La razón por la cual se habla tan frecuentemente de la drogadicción como un problema de los adolescentes y jóvenes es que estadísticamente  hay mayor tendencia al consumo de sustancias químicas entre los 15 a 25 años.

Si aplicamos la lista de chequeo de las tres categorías de riesgos a nuestra realidad, veremos que el ambiente familiar, formativo de conductas y disciplina, es un ámbito con grandes deficiencias. Si revisamos los riesgos macrosociales apreciaremos que los jóvenes están bombardeados por la publicidad engañosa y distorsionadora, en donde los símbolos de virilidad, de liderazgo, están asociados al copete y al desenfreno. Es patético que al abrir el año académico los jóvenes se citen por las redes sociales para embriagarse en grupos. En ese ambiente cultural el uso de marihuana parece como consumir tabaco y los jóvenes vulnerables por falta de actitud para decir no, caen fácilmente en las redes nefastas de los grupos. De allí a escalar en la droga es asunto del tiempo, se requiere preparar exámenes, soportar presiones, dormir poco para estudiar y "las pepas" o las líneas facilitadas por un "buen amigo" son el anzuelo para caminar hacia el infierno.

Por esto y mucho más, la noticia de aumento del consumo de drogas en Chile, lo que nos convierte en el mercado de destino más interesante de Sudamérica para el narcotráfico, debe remecernos y movernos a tomar acciones, cerrando filas como comunidades junto a los organismos de Estado, para hacer de esta alerta amarilla una causa de movilización nacional.


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