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Cuando se pierde el respeto


Cuando una persona agrede y escupe al Jefe de Estado se está llegando a un punto de no retorno en la esencia de la República y del Estado Democrático, pues la falta de respeto a las instituciones pasa a ser una tónica de desorden moral y ético generalizado.

En esta escalada de trasgresiones a nuestro orden institucional ha habido muchas señales graves. Como esa ocasión en que una liceana arrojó una jarra de agua sobre una Ministra de Educación.  La demolición de imagen que aplicó la Concertación sobre el Presidente Piñera, con las “piñericosas” que hicieron burla metódica de sus errores en intervenciones públicas. Más allá del humor político que siempre fue parte de la política chilena, con revistas como Topaze, lo que hemos vivido en estas décadas ha sido un destape odioso, de profunda animadversión en contra del adversario político, a falta de debates de ideas ha imperado la mala leche, el ataque mordaz y grosero que ha buscado enlodar, humillar, descalificar y destruir.

Un estilo facista de gestión comunicacional se ha ido extendiendo en Chile y esto hace recordar el periodismo de trincheras que hubo antes del golpe de estado de 1973, con un odio y un revanchismo que sacó fuera lo peor de los chilenos, traición, soplonaje y venganza. Hoy, lamentablemente, estamos siendo testigos de un proceso de deterioro similar, un descreimiento en las instituciones, falta de respeto con los valores religiosos, acusación de intolerantes a quienes quieren seguir viviendo y criando hijos en familias heterosexuales; con un resentimiento profundo, un ánimo destructivo que aflora con virulencia frente a cualquier idea, crítica o emplazamiento cívico que no les guste. En el lenguaje cotidiano de los chilenos hoy se le saca la madre a cualquiera, existe irrespeto en las salas de clase, los padres no colocan límites a sus hijos, las reglas de buena educación ya no existen, el individualismo se observa en seres ególatras que circulan buscando ventajas de cualquier circunstancia.
 ¿Es culpa todo esto del sistema que concentra la riqueza?
¿Se acuerdan de la mujer de clase media que se aprovechó los saqueos y se llevó un mueble a su casa? ¿Recuerdan los saqueos después del terremoto donde por cuestiones ideológicas estúpidas se demoró el gobierno 36 horas en nombrar Jefes de Plaza? 

En esos días horribles los saqueos asolaron Concepción y Talcahuano. Fue patético, vergonzoso, en camionetas 4x4 ver cargar plasmas y refrigeradores mientras los reporteros entrevistaban a los vándalos. Eso marcó la impunidad y la desprotección de la gente de a pie. La aparición de turbas de delincuentes que asaltan sin que la policía intervenga aunque los tenga identificados. Con el problema adicional de tribunales que liberan a las pocas horas a delincuentes con
extensos prontuarios. El garantismo en la justicia, que nos heredó la reforma procesal penal de la Concertación, más la pésima gestión en materia de cárceles, hizo que el gobierno actual indultara a reos por existir hacinamiento.

La descomposición moral de nuestra sociedad es evidente y la explicación encierra múltiples causas. La excusa más usada es que se produce por la marginalidad que sufren los pobres, los vulnerables. Pero, y contesto desde la vivencia personal, nuestros padres fueron obreros, con hogares dignos, honrados y con una educación familiar estricta. La educación nos dio movilidad social, no exigíamos zapatillas de marca, acaso alcanzaba para un par de bototos al año, no caíamos en la pertenencia social por tener mejores pilchas, pertenecíamos al barrio y la patria por los valores que nos dieron familias y colegios.
En la campaña presidencial hemos oído hasta el cansancio la perorata de que Chile cambió y uno aprecia que es cierto, pero ha cambiado para mal, porque no hay respeto por nada, hay virulencia, encono, envidia y desidia. No hay un espaldarazo al que surge por propio esfuerzo, hay chaqueteo y resentimiento. Todo se quiere gratis y seis millones de habitantes no cumplen el mínimo deber cívico como es elegir a sus representantes. Vamos perdiendo pertenencia nacional y nos sumimos en sectas, en clanes, tribus o barras bravas que luchan a muerte contra todo lo distinto. Se llama individualismo, anarquismo, nihilismo, libertinaje en vez de libertad, aprovechamiento en vez de sacrificio y esfuerzo.

Me dio mucha rabia la ofensa al Presidente de la República porque es una evidencia de lo mal que estamos en el plano moral y ético. Por eso, le invito a manifestar con su voto su repudio a este decaimiento, este domingo 15 vaya a las urnas en familia, para cumplirle a Chile, nuestra república y cuidar nuestra democracia.


Periodismo Independiente, 9 de diciembre de 2013   @hnarbona en Twitter.


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Nuevos caminos para una Economía Humana

02/06/2013
Al inicio de los 70 se aplicaron las recomendaciones del Club de Roma sobre los límites del crecimiento. Las multinacionales europeas encabezaron la ostpolitik, rompieron la cortina de hierro y establecieron corrientes de comercio con Unión Soviética y Europa del Este. Esto marcó el inicio del poder corporativo supranacional. La tendencia fue creciente y el Estado fue perdiendo su soberanía tradicional a medida que las potencias aplicaban la extraterritorialidad a sus leyes para proteger sus inversiones en ultramar.

El nuevo orden mundial de instauró mediante la creación de la OMC en 1994. Hoy el poder corporativo es superlativo, pero sorprendentemente, pese a la debilidad a que han llevado a los Estados, ha aparecido, como contrapeso del poder corporativo de las multinacionales, la movilización social planetaria de las redes sociales. Son multitudes de personas que, como común denominador, se han alejado de la política y del dogmatismo que ha aplicado el neoliberalismo. Son nuevas generaciones que sin renegar del capitalismo reclaman reformas sustantivas del sistema, las cuales apuntan a lograr mayor transparencia, poner límites a la concentración de la riqueza, descentralizar los procesos políticos y cortar la dictadura del sistema financiero sobre los Estados.

Las multinacionales, organizaciones no gubernamentales con fines de negocios, han logrado articular un orden mundial que está por encima de Estado Nación y de los procesos de integración que los Estados han construido para participar mejor de la globalización. Estos conglomerados corporativos influyen en el sistema global para reducir las capacidades fiscalizadoras de los Estados.

Paralelamente, los Mercados de Capitales conforman un suprasistema que organiza los flujos de capitales a través de las Bolsas, las cuales tienen una dinámica propia en la que participan la banca, los fondos de pensiones, fondos mutuos, fondos de capital de riesgo, corredores, especuladores, inversionistas, los propios Estados colocando o adquiriendo bonos soberanos.

Las transacciones que se dan en las Bolsas son incontrolables para el sistema público intergubernamental y allí, en la cúspide de las catedrales del dinero, un puñado de operadores sella los destinos de la economía real y de la vida de la gente de carne y hueso. Además, en las transacciones electrónicas mundiales nadie cuestiona el origen del dinero y en ese juego se mezclan los intereses que provienen de fuentes oscuras, producto de ilícitos de distinto tipo. La Unión Europea, todo un paradigma como proceso de integración, ha quedado jaqueada por la globalización. El déficit fiscal de Grecia, España, Italia, Holanda, Bélgica han hecho caer el valor de la deuda europea en los mercados. El euro reflejando la situación de la economía se devalúa. Las medidas restrictivas y el incumplimiento de los convenios pactados con los funcionarios del Estado han llevado a la pobreza a millones de pensionados. El Estado de Bienestar ha terminado.

¿Pero, es el capitalismo neoliberal la única opción?
Es el momento de rescatar como alternativa una economía a escala humana, respetuosa del medio ambiente, que fomente la asociatividad para generar desarrollo productivo local; democratizar el crédito, canalizar los fondos de pensiones hacia los sectores medios, a incubadoras de empresas controladas por las propias cámaras sectoriales, con miles de empresas integradas en consorcios que puedan generar una oferta de bienes y servicios de carácter nacional o regional, generando una economía autosustentable.

Se trata de incentivar un nuevo estilo cultural de relaciones económicas en donde los consumidores y los proveedores puedan conformar clubes cooperados para lograr un comercio libre de bienes y servicios, que rompa la colusión oligopólica que han construido los gigantes del retail mundial para abusar de la ciudadanía.

El comercio justo, los sistemas de comercio compensado, el cooperativismo y el empoderamiento de los consumidores son elementos de un nuevo escenario de recuperación sana de la economía. Incentivar el retorno de las fábricas desde Asia al territorio de Europa significaría dotar a los espacios locales de economías domésticas de auto sustentación, con grupos asociativos que construyan Joint Ventures de operadores pequeños y medianos, con un gran movimiento de conciencia que prefiera lo propio y lo limpio, castigando activamente en los mercados a las empresas contaminantes, a la piratería, el dumping ambiental, a las empresas que aplican el trabajo esclavo o manejan dineros del lavado de dinero del crimen organizado mundial.

Nuevos caminos para terminar las frías e impersonales redes de la codicia, para derrumbar las actuales catedrales globalizadas del dinero y echar las bases para una sana y equitativa distribución de la riqueza en el mundo.


Artículo publicado en Revista NOTÓN  N°7, Sevilla España,  6 de abril 2013

Tópicos |  Ciudadanía,  Política,  Estado del Bienestar,


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Mano dura contra el narco-anarquismo

http://www.reeditor.com/columna/6198/23/politica/nacional/cuando/democracia/debe/poner/mano/dura
Cuando la Democracia tiene que poner mano dura

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Reflexiones frente a una potencial catástrofe


Mucho se viene hablando de las consecuencias que podría tener sobre nuestro actual sistema de vida, la ocurrencia de riesgos que resulten incontrolables para la humanidad y el planeta. Desde nuestra dimensión de país del sur del mundo, abro alas para sobrevolar escenarios para el día después…

Catástrofes naturales, terremotos, maremotos, tormentas solares, cambios en la electrostática del planeta, recalentamiento del magma y una consecuente cadena de erupciones volcánicas, fenómenos climáticos inusuales, deshielo de los polos y hasta un posible cambio en los ejes de la tierra; la posibilidad de colapso de los sistemas eléctricos, de los sistemas de comunicaciones; paralización de cada elemento electrónico de nuestra vida cotidiana, aprender a vivir sin redes, sin Internet ¿una pesadilla?  Sí, una verdadera vuelta al Medioevo.

A partir de allí, superar el shock y enfrentar la necesidad de volver a reinventar la sociedad, superando el caos, el pánico colectivo, la desaparición de Estados que sean capaces de imponer el orden y conducir a un nuevo estilo de convivencia.
Recuperar habilidades para poder mantener comunicaciones, volver a formas murales de comunicación, retornar al periodismo de papel roneo y de mimeógrafos, escribir de nuevo a la familia y amigos esas viejas cartas que nobles carteros juramentados para cumplir su misión llevaban a destino a como diera lugar; guardar los escritos que hoy son instantáneos en cuadernos de papel.

Cuesta sinceramente imaginar una vuelta atrás, almacenes en vez de malls, con un abastecimiento de barrios, comunidades locales organizadas para procurarse los servicios básicos. La radio local como nexo básico de la gente con su vecindad volverá a ser lo único confiable. Lo importante frente a estos escenarios terribles, es la organización de las personas, el necesario fin de los egoísmos, evitar las tentaciones autoritarias o devaneos mesiánicos.

En un escenario de catástrofe, lo más importante es que la gente se una para reimplantar la ayuda mutua, el compartir y declinar los egoísmos. Pero también habrá que unirse para acciones de defensa colectiva, por el  miedo a los desalmados que querrán aprovecharse de la confusión para saquear y delinquir. Es allí donde preservar el orden público es fundamental y en esas circunstancias no se puede ser débil y el poder policía del Estado debe imperar con uso de la fuerza disuasiva. La ley marcial que se aplicó en el terremoto de 1906 en Valparaíso, tendrá que ser recordada.

Por lo tanto, en una situación de catástrofe se necesitará de hombres y mujeres que sean capaces de asumir sus responsabilidades sociales, no puede haber soluciones light o individualistas luego de una destrucción, tiene que haber generosidad y mucho sacrificio. El hedonismo, ese afán de gozar a concho el aquí y ahora, deberá frenarse si se asume situaciones de tragedia colectiva, si se trata de sobrevivir y renacer.

Por eso se habla de un nuevo estilo de relación entre las personas, por eso talvez todo apunta al surgimiento de una cosmogonía diferente a los valores materialistas que han movido a la sociedad por siglos. Ese rescate del trabajo, de la solidaridad, del deber antes que el derecho, es un tema espiritual de fondo. Me imagino a mis hijos y nietos desplegando inventiva para generar electricidad, muchos vecinos rotando para pedalear las bicicletas que con dínamos elementales puedan generar energía, me imagino el reciclaje de las cosas, la reutilización de todo, el encontrar destino a las excretas, desalar agua de mar, generar economías básicas a escala humana, huertos orgánicos en las áreas verdes, practicar quizás por largo tiempo el trueque solidario, sin perder el conocimiento, sino reorientándolo a un mundo solidario, que no oculta descubrimientos para el lucro de unos pocos.

Esas energías no se perderán y podrán abrir espacios a situaciones más justas de convivencia. Cuidar el conocimiento almacenado en el cyber espacio requerirá medidas precautorias, cuidar los equipamientos o inventar otros, será la labor de las vanguardias científicas de ese nuevo amanecer que habrá de vivir el mundo.

Sin embargo, aún creyendo en la solidaridad y las buenas intenciones de los individuos, mantener vertebrado el territorio para que la nación supere las catástrofes es una gran apuesta, un tema geopolítico sustantivo. El Estado debe velar por la seguridad, tener fuerza disuasiva; deberá por ello erradicar los dogmas del neoliberalismo para cambiar y quizás concentrarse en ser  locomotora del nuevo orden, con una visión nacionalista, sin poder depender de mercados externos que podrían haber colapsado; dirigiendo directamente las nuevas obras, sin escatimar en recursos, pensando que luego de una catástrofe es necesario la sobrevivencia y ser débil pone al Estado en situación de alto riesgo frente a las ambiciones de agentes externos. Dentro de un ordenamiento territorial, el Estado deberá reordenar su población para cubrir su territorio, evitando que pueda ser tentador para otros entrar a ocupar territorios que no hayan sufrido mayor deterioro por los eventos. La guerra será una amenaza que debemos racionalizar en una estrategia post catástrofe.

Los recursos naturales, como el agua, la tierra, minerales, flora y fauna,  deberán volver a propiedad del Estado soberano. La vida en localidades a escala humana se podrá recuperar y lo hará mucho más rápido que en las grandes urbes, donde existirán los mayores riesgos de explosiones sociales o desplazamientos de población desprovista de todo, que debe ser atendida  en sus necesidades mínimas.

En ese orden de ideas, el traslado de gente a otras zonas seguras del territorio debe ser decisión drástica en beneficio del bien común. El sentido liberaloide que ha puesto en tela de juicio el sentido de autoridad, hace difícil concebir un escenario de post catástrofe donde la autoayuda sea la regla y el que no trabaje no tenga nadie que pueda asistirlo. El hombre solo quedará desprotegido, en cambio, si se une, organizado en su vecindad lo fortalecerá y le hará superar lo dramático que pueda ser la situación vivida.

Son reflexiones que reflejan el sesgo profesional de estar formado en la gestión pública o también por la experiencia de haber vivido y participado en situaciones de emergencia con organización de comunidad. Abrir la conciencia a los desafíos de salvataje de un planeta generoso, al que hemos conducido a su mayor crisis, dejándolo a merced de la codicia irrefrenable de seres que endiosan el dinero y la tenencia de riquezas, será, Dios lo quiera, el punto de inflexión para recuperar la Tierra en un espíritu de fraternidad de hombres y mujeres laboriosos y de buena voluntad. Ese sería, de verdad, el cambio de era.
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Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz, 04 Mayo 2012.




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De Atacama, el Agua, la Energía y las Concesiones con Transparencia




Quien no conoce el desierto de Atacama no se  puede hacer la idea de su enorme potencialidad energética, de sus riquezas gigantescas, de sus extensas mesetas que suben hasta la cordillera en la parte más ancha de Chile, con una distancia de mar a frontera de aproximadamente 400 km. Mi trabajo se desarrolla en esta rica Región de Atacama y he constatado cómo van surgiendo proyectos de inversión que hacen de esta Región la de mayor crecimiento con importación masiva de mano de obra especializada.
Recorriendo este territorio casi a diario, me remonto a su historia del siglo XIX, cuando Chile terminaba en Chañaral, desde donde se controlaba los puertos de Pan de Azúcar, Taltal y Paposo, puertos desde donde salieron las primeras exportaciones metalíferas de la joven República de Chile.  Desde esa época Atacama debió lidiar con la visión centralista, estrecha y egocéntrica, que desmereció el “despoblado de Atacama” tal como lo hizo con la Patagonia.
En el Norte, un pionero desconocido fue el Administrador de Aduanas de Pan de Azúcar, Don Máximo Villaflor, que estuvo por 20 años, de 1860 a 1880, a cargo de la Aduana de Pan de Azúcar; contemporáneo y correligionario de Pedro León Gallo, y que, además de aduanero, fue experto en Minería, columnista permanente del Mercurio, donde pudo publicitar sus ideas, abogando por la colonización del desierto y la industrialización de la minería. Villaflor fue un adelantado para su época y, al igual que tantos, no fue escuchado por Santiago. En sus cartas consta cómo la Aduana de Chile ejercía soberanía hasta la Caleta de Mejillones, desde los años treinta, mucho antes que Bolivia bajara a instalar la caleta de Cobija, con la que ha argumentado su pretendida soberanía marítima en el Pacífico. Los pioneros chilenos de entonces incursionaron en el desierto, construyeron los puertos de Paposo y Taltal, acompañados en la aventura por la Aduana de Chañaral, que era a la fecha una especie de Superintendencia de Aduanas,  y brazo del Estado para dar la cobertura legal y protección de los emprendedores en esta frontera. Aduanas era por entonces, lo que son hoy Correos, Carabineros e Impuestos Internos.
Hago referencia a esa historia que en el centro y sur del país se desconoce, porque, en general, apenas se tiene conciencia del Chile actual, con sus actuales límites y esto obedece, a mi juicio, a ese sesgo capitalino que tanto daño le ha causado a las provincias. Pero hoy Atacama no es la región rebelde que entró en guerra con Chile, que apostó al federalismo, que tuvo su bandera y sus héroes, los mismos que después, en la guerra del Pacífico fueran los más aguerridos soldados defendiendo a la patria. Hoy Atacama es una región aún invisible – se la saltan hasta los reportes del tiempo- que crece en forma acelerada, combinando la minería con la agricultura y la acuicultura. Uno de sus problemas medulares es el agua.



Estrategias Asociativas
Y respecto a ello, una reflexión de cara al desierto es la que sigue. ¿Cómo lograr que se realicen inversiones en el litoral para obtener agua y a la vez generar energía de manera sustentable?
Al respecto, dejo unas primeras ideas, para abrir el debate y seguir conversando. Si gusta conocer más de las estrategias BOT locales le invito a leer el ensayo Concesiones y Transparencia que fuera publicado  el año 2003 por la Revista Probidad, de Periodistas Frente a la Corrupción, PFC.
 Si se rompiera el dogma impuesto constitucionalmente respecto a la subsidiaridad del Estado, éste podría acometer con plenas capacidades una planificación indicativa que marcase ejes de desarrollo a los que se pueda convocar al sector privado, con un manejo transparente y efectivo de los contratos de concesiones BOT, Building, Operate and Transfer, que permiten un crecimiento en infraestructura que los Estados no pueden encarar con recursos propios.
Generar un portafolio de proyectos regionales o comunales que pudiesen ingresar a la oferta de coinversiones, debiera ser una tarea prioritaria para generar alianzas estratégicas público privadas. Pero es allí donde es necesario agregarle al planeamiento un valor adicional, que signifique integrar a la sociedad civil, a sus organizaciones de base, a los usuarios y consumidores. En este sentido, abrir los proyectos a la capitalización de los usuarios le da fortalezas al proyecto, pues neutraliza conflictos y direcciona los esfuerzos en armonía con la institucionalidad y las personas. He conocido experiencias asociativas que dan forma a proyectos sustentables que anulan los riesgos de conflictos desgastadores, integrando en la mesa y el negocio a todos los interesados. En Galicia el desarrollo de la energía eólica ha ido de la mano y en alianza con la industria láctea, principal usuario y consumidor de las energías renovables, que han pasado a tener participación en ese otro negocio de la energía. Las negociaciones por proyecto buscan un calce de los intereses de los diferentes actores para un diseño de ingeniería financiera que permita darles forma, con equilibrios de poder, con controles recíprocos y planes de gestión auditables.
Cuando se plantea una estrategia asociativa y descentralizada de las concesiones, lo que se busca es colocar en valor los espacios locales, relevando los potenciales proyectos en los que se pueda invitar a inversionistas que aporten tecnología, know how, recursos financieros y humanos, que puedan completarse con los aportes del Estado y de la propia comunidad organizada, llámese corporaciones, universidades, gremios, colegios profesionales, juntas de adelanto, asociaciones de consumidores, actores de hecho que expresan sensibilidades de barrios y comunas.
En materia  de agua para Atacama, pienso que la solución pasaría por un rediseño del actual sistema de concesiones a las sanitarias. Porque se podría convocar, fijando el Estado las bases técnicas y los lineamientos integrativos mencionados anteriormente, para que se instalen “llave en mano” proyectos de generación mareo motriz y de desalinización de agua de mar, con definiciones territoriales previas, a cargo de los organismos pertinentes, para poder llamar a licitaciones con un trabajo previo coordinado, que asegure fluidez y celeridad a los proyectos. Si se evalúa estos proyectos con criterios de Estado, donde el factor geopolítico debe ser relevante, podría el Gobierno articular un mega plan de coinversiones y contratos BOT con plena participación de las fuerzas vivas locales. Por experiencia local, un proyecto desalinizador RO (osmosis inversa) con sus estaciones de bombeo e hidroductos alcanza valores del orden de los 200 millones de dólares, de acuerdo a la distancia donde se requiere dejar el agua. Las tecnologías de osmosis inversa han alcanzado una calidad de depuración tal que para potabilizar posteriormente el agua, la sanitaria que la distribuya tendría que clorarla y fluorarla, ya que sale como agua industrial, casi destilada. Por su parte, en materia de energía mareo motriz también ha habido una flexibilidad de las plantas, que pueden ser pequeñas como para abastecer una industria  o una ciudad, o mayores, con capacidad de aportar excedentes al sistema interconectado norte o central.
Trabajar con mente abierta, dejando de lado la subsidiaridad del Estado como dogma de fe, permitiría, con similar pragmatismo que el que han aplicado otros países, captar tecnologías de punta, dar un salto cualitativo para colocar en valor territorios de una riqueza potencial insospechada. Si se mira en un escenario de desarrollo sustentable a 30 años, una estrategia como la planteada podría dejar al país con una infraestructura energética y de agua a todo evento, ganando en seguridad nacional, facilitando una mejor distribución de la población a nivel nacional.
Para todo esto, se requiere de un Estado emprendedor, proactivo que oriente la inversión privada hacia los ejes que interesan como país.De esta forma, si Chile actuara con criterios estratégicos de Estado, tomaría una actitud coherente y fomentaría, para el caso en comento, coinversiones público privadas con participación de usuarios, en proyectos de plantas desalinizadoras y centrales de paso mareomotrices en el litoral norte, dinamizando con ello potencialidades enormes de este macro territorio de Atacama.

Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz, 11 febrero 2012.





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Movimiento Estudiantil 2.0: Evitando una nueva frustración
El movimiento estudiantil chileno ha  cerrado el año con el corolario de una derrota política de Camila Vallejo en las elecciones para la Presidencia de la FECH, una derrota similar en las elecciones de la USACH y una partida presupuestaria para Educación que fue aprobada por 58 votos contra 55. Llegan las fiestas estivales y en el recuento de los 6 meses de movilización, se obtiene un balance contradictorio que es necesario leer y revisar desde diversas ópticas.

Desde el plano sectorial de la Educación el movimiento produjo un avance genuino en materia presupuestaria y en proyectos separados que apuntan a la modernización.

Con la presión en las calles, el Gobierno ingresó a trámite legislativo el proyecto de ley de desmunicipalización, que crea una nueva institucionalidad en el sistema de educación. El proyecto crea las Agencias Locales de Educación como corporaciones de derecho público para reemplazar como sostenedor a aquellos municipios que tienen malos resultados en sus establecimientos. Los municipios con buenos resultados igualmente pueden traspasar los colegios a una Agencia.

En materia de Educación Superior están en proceso dos proyectos de ley: sobre reprogramación de créditos universitarios y creación de la Superintendencia de Educación Superior. El primero es un mensaje del Ejecutivo que actualmente se encuentra en la Comisión de Educación del Senado. Establece un mecanismo para que cerca de 110.000 estudiantes universitarios, que gozan del Crédito Solidario y se encuentran en mora, puedan reprogramarlos en mejores condiciones y optar al 100% de la condonación de intereses y multas si pagan el 50% de lo adeudado. Si pagan menos del 50% igualmente se  benefician de la condonación pero  en porcentajes menores.

El segundo proyecto es el que crea la Superintendencia de Educación Superior, que básicamente deberá fiscalizar y solicitar información a universidades, centros de formación técnica e institutos de educación superior. Incluye  las relaciones contractuales con el alumnado, los convenios de las universidades con los académicos, la supervisión  y  transparencia de antecedentes financieros y académicos (incluyendo los títulos y grados del profesorado), las remuneraciones de éstos, su condición contractual, los miembros del directorio  y su participación en sociedades con las que contrata la institución.

Desde la óptica política, el realismo parece haber primado por encima de las consignas ideológicas de los dirigentes estudiantiles. En el desarrollo del conflicto, el asambleísmo y el “infantilismo revolucionario” fueron la tónica de una escalada de descalificaciones. La resistencia a sentarse con la institucionalidad, estirando el elástico en una tozudez sin destino, llevó a la reacción de sectores estudiantiles no ideologizados, que comenzaron a organizarse para dar vuelta las asambleas y vaya si lo lograron, cuando desbancaron a la propia Camila Vallejo de la presidencia de la FECH.  Una líder con carisma, personaje del Año de la Revista Time -medio que destacó el liderazgo innato de la izquierdista joven de 23 años-  ¿cómo pudo perder la Presidencia de la FECH con ese rating de popularidad?

La explicación hay que buscarla al interior del movimiento estudiantil donde   hubo peleas duras, aplicación de verdaderas purgas stalinianas en contra de quienes osaron abrir puentes hacia la institucionalidad. Fue el caso del repudio que sufrió en su momento el dirigente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Talca, Javier Fano, quien denunció haber sido vetado por la Confech debido a que él habría sugerido solicitar la mediación de la Iglesia Católica para poner término al conflicto estudiantil. Más allá de que su propuesta haya sido extemporánea, dada la posición desmejorada de esa Iglesia Católica envuelta en sus propios problemas de imagen, la actitud de Javier Fano era sólo una redirección táctica, no una oposición de fondo a la plataforma de cambios, quizá sí una visión más republicana y menos rupturista con el sistema, cuestión que le significó ser aislado de la dirigencia.

Dirigencia que ha debido pagar la factura por sus inconsistencias, estar bien con Dios y con el diablo es imposible. A la hora de capitalizar lo avanzado, como fue ese momento de inflexión en que abandonan la mesa directa con el Ministro Bulnes, tratando de mantener contentos a los sectores nihilistas, que se negaban a todo, los dirigentes pierden el control del proyecto de Acuerdo y la discusión se va al Congreso, volviendo a su curso normal institucional. Mientras esto ocurría, sectores anarquistas, asistémicos, auto marginados de los registros electorales y por ende sin la calidad jurídica de ciudadanos, comenzaron a contaminar las marchas con una violencia sin sentido. Cuestión que sólo favorecía a quienes buscaban bloquear un posible acuerdo donde todos ganaran, pero en el que todos debían ceder. El todo o nada se escapó de lo educacional para pedirlo todo, en una irracionalidad que poco a poco fue cansando y los propios jóvenes se sintieron perjudicados por la conducción y emitieron su voto castigo. De allí el epíteto de infantilismo revolucionario que afloró en los debates.

¿Qué queda de aquí en más? Estas revoluciones que duran hasta el viernes y que respetan los domingos y festivos, sufren de muerte súbita cuando se viene un verano, hay carrete de por medio y hay que respetar el cuerpo dándole su debido descanso. Con ese ánimo, el haber perdido el año parece ser un desperdicio, porque los jóvenes no asumieron con responsabilidad republicana la oportunidad que tuvieron entre manos, la de fundar un Acuerdo que ellos pudieran pilotear en el tiempo y que condujese, en el espacio acotado del sistema educacional, a relaciones más equitativas y que abrieran cauces para otros cambios políticos en la sociedad chilena.

Las calculadoras de la oposición funcionaron, cuidando que de la comparación entre la crisis del 2006 y la actual, no saliera perjudicada la candidata blindada que mantienen como única carta. Sin embargo, la comparación ha sido insoslayable, pues siempre salta la pregunta ¿qué hicieron Uds. por la educación, aparte de generar dentro de ella sus propios proyectos de educación superior?

Tal como el año 2006 el movimiento juvenil denominado “los pingüinos” sufrió la frustración de sentarse a negociar sus demandas con el gobierno “ciudadano” y “amable” de Michelle Bachelet, que en forma dubitativa demostró falta de voluntad política para asumir los cambios requeridos o al menos intentarlos; este año 2011, luego de una movilización histórica en el marco de un gobierno explícitamente de derecha, se ha vivido la disyuntiva: sentarse en la mesa republicana a llevar un proyecto con gradualidad, o patear el tablero y diluirse en la mayor incapacidad política.

Hoy, en una raya para la suma, el movimiento de Camila y George, arriesga de nuevo a perder el norte,  al no ser capaz de potenciar cívicamente la rebeldía y mística de los primeros meses. Pese a las desconfianzas, un gobierno liberal de derecha viene a poner en perspectiva reformas que mejoran la posición anterior, que le dan más transparencia al sistema y generan una instancia fiscalizadora que faltaba en el Estado para evitar la venta de ilusiones, de títulos vacíos, de carreras no certificadas, de universidades que han sido meros negocios con fines de lucro, aunque la ley siempre lo ha prohibido. Contar con un  proyecto de ley que crea la Superintendencia de Educación Superior permitirá fiscalizar el cumplimiento de reglas mínimas de seriedad y de calidad, reconociendo que es el inicio de un camino largo, que sólo se alcanzará con sacrificio y en esencia, mediante un cambio cultural, que saque a la educación de la boa insaciable de la codicia y de mercachifles sin control. Un liberalismo conceptualmente ortodoxo debería sumarse a una erradicación de esas malas prácticas si quiere que el modelo no colapse frente a las presiones sociales.

Y de Camila quizás se hable mucho más. Quizás, como lo sugirió el Diputado Tellier, conformando un nuevo liderazgo femenino juvenil que compita con la ex Presidenta Bachelet y las nostalgias concertacionistas. En política nunca se sabe por donde saltará la liebre.

Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz, 19 de diciembre de 2011.

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Las Fuerzas Armadas y la lucha contra el crimen organizado


Las Fuerzas Armadas y la lucha contra el crimen organizado

La lucha en contra del crimen organizado se ha convertido en un gran tema de las relaciones internacionales y de la necesaria redimensión del Estado Nación frente a amenazas globales. El año 2008 en el curso de Técnicas Aduaneras Internacionales conocí al entonces Administrador de Aduanas de Veracruz. A los pocos meses de esa beca en la Escuela de Estudios Fiscales de Madrid, supimos, con dolor e impotencia, que nuestro colega había sido una más de las miles de víctimas del narcoterrorismo que asola a México.

A partir del atentado de las Torres Gemelas, el 11 de Septiembre de 2001, el interés de la Defensa de EEUU se centró en la amenaza terrorista. En esa nueva dialéctica se acuñaron doctrinas como la de la guerra preventiva, con sistemas represivos extremos que anularon las garantías constitucionales, creando áreas grises en las que se validó contra el Estado de Derecho,  el terrorismo de Estado. Paralelamente, surgieron nuevos requerimientos de seguridad para el comercio y el transporte, fronteras, puertos, aeropuertos,. La Ley de Bioterrorismo impuso rigurosas reglas para todo exportador de productos alimentarios que tuvieran por destino los Estados Unidos. Se comenzó a trabajar en la OMA, Organización Mundial de Aduanas en el Operador Económico Autorizado; se incrementaron las exigencias de escaneo de contenedores, para evitar el tráfico de precursores de explosivos y de cualquier elemento que pudiere convertirse en arma terrorista. El acento pasó de las medidas antidrogas a la seguridad anti terrorista.


Paradojalmente, pese a las mayores medidas de seguridad focalizadas en el enemigo fundamentalista islámico, el tráfico de drogas, de personas, de órganos, de precursores de drogas y el lavado de activos, fueron creciendo exponencialmente, escapándose de las manos de las policías.

El Centro de Estudios de Iberoamérica publicó, en su volumen 1 de 2010, el Ensayo de la Académica Sagrario Morán Blanco, Doctora del Área de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid,  titulado “La Delincuencia Organizada en América Latina: Las Fuerzas Armadas contra el Crimen en México”, en el cual señala los efectos de la apertura de las fronteras nacionales, de la disminución de las restricciones comerciales y financieras, que junto con la modernización de los sistemas de telecomunicaciones, han  facilitado la expansión de la delincuencia organizada a nivel trasnacional.

En el espacio latinoamericano la inseguridad pública es una de las principales amenazas para la estabilidad, el fortalecimiento democrático y el desarrollo. El ensayo explica hasta qué punto la inseguridad generada por los carteles de la droga y el  crimen organizado es uno de los grandes  problemas de la población latinoamericana, -cuatro de cada 10 ciudadanos latinoamericanos reconocen que ellos o algún familiar han sido víctimas de asaltos, agredido o víctima de un delito en el último año. Además en el artículo se hace especial mención al caso mejicano, un país en el que operan siete carteles del narcotráfico. En los últimos años el Gobierno mejicano ha iniciado una ofensiva, con el apoyo de las Fuerzas Armadas, para debilitar el fenómeno.

Por otra parte se ha extendido una tendencia liberaloide que esgrime como bandera la despenalización del consumo de la marihuana y las drogas de uso personal, planteando la falacia de que con ello se bajaría los rendimientos económicos que hoy logran las mafias y que al ser mal negocio, ellas dejarían de actuar y el problema de la violencia se reduciría. Esta visión es errónea porque parece ignorar que las mafias tienen sus dinámicas propias y su actuación es diversificada. Que operan simultáneamente en diversos tipos de ilícitos. Que si se abre un espacio de despenalización ello serviría a los narcotraficantes para ampliar mercados con impunidad, de manera de introducir drogas más pesadas y de mayor grado de adicción, con lo cual aumentaría su negocio y su peso negativo en la sociedad. Por lo tanto, los Estados no deberían entrar en ese camino reduccionista, sino centrar los esfuerzos en fortalecer su inteligencia y su capacidad de lucha contra el crimen organizado.

Las guerras entre 7 carteles por el control de la distribución de drogas está desangrando a México. El presidente Felipe Calderón Hinojosa ratificó el compromiso de su gobierno en la lucha contra el crimen organizado, y rechazó que la intervención de las Fuerzas Armadas y federales sea lo que cause la violencia.

En su expansión, las mafias se instalaron en Centro América con sus maquinarias de muerte, ejércitos de mercenarios y sicarios, que han colocado en jaque al Estado. En Brasil las mafias ocuparon las favelas, estableciéndose en áreas en las que la policía no podía entrar y el Presidente Lula tuvo que recurrir a las fuerzas armadas para ejercer la soberanía del Estado en esas barriadas ocupadas por el narcocrimen.

En Venezuela, el Presidente Chávez organizó una fuerza especial del ejército para abocarse a la lucha en contra de la delincuencia. Lo propio se da en República Dominicana donde el Presidente ha sacado al ejército para combatir las bandas organizadas.

En capitales como Santiago de Chile, los delincuentes también fueron ocupando los barrios y los espacios públicos, con balaceras constantes y una gran desprotección de los habitantes de esas poblaciones ocupadas por el narcotráfico.

El Estado debe enfrentar en medio de esta guerra contra el crimen, la amenaza cierta de que las instituciones se corrompan y esto es especialmente sensible cuando se trata de las Fuerzas Armadas que manejan armamento de guerra, ya que el riesgo es que se produzcan desvíos de armas a los carteles de la droga.
Ha sido el caso de El Salvador, país en el cual, desde que el presidente de la República, Mauricio Funes, ordenó un amplio despliegue militar en todo el país para tratar de frenar los altos índices de violencia que se afrontan, varios sectores de la sociedad civil advirtieron el peligro que corría la entidad castrense de ser infiltrada por el crimen organizado. Hoy la Fuerza Armada, hasta mayo de 2011 reportaba 42 militares destituidos por vínculos con el tráfico de armas y las pandillas.
Conceptualmente, el Estado ha definido tres áreas de actuación en materia de seguridad. 

La Defensa Nacional, cuya función es cuidar de la integridad territorial; la seguridad interior, que debe prevenir todo tipo de acciones que puedan colocar en riesgo o situación desestabilizadora al sistema institucional del Estado Democrático; y la seguridad pública, que combate la delincuencia, a cargo de las policías. Tradicionalmente, los tres ámbitos constituían compartimentos estancos, pero frente a los desafíos globales, necesariamente se ha debido generar puentes de coordinación para una actuación más eficaz del estado frente al delito. En el caso chileno los organismos que actúan en cada espacio institucional han sido el Ministerio de Defensa, la ANI, Agencia Nacional de Inteligencia, Policía de Investigaciones y Carabineros. El actual gobierno diseño el Plan Chile Seguro, que procura la acción coordinada de los diferentes entes fiscalizadores para una sinergia que permita cubrir diversos flancos en la lucha contra el delito. En materia de lavado de activos, en el ámbito de Hacienda funciona la UAF. Unidad de Análisis Financiero, que se ocupa de investigar el lavado de activos, en colaboración con otros organismos como Aduanas e Impuestos Internos.

El gran tema es ¿cómo adecuar institucionalmente la Defensa Nacional para colocar a las Fuerzas Armadas en el combate contra el crimen organizado? 

Frente a la actuación de las Fuerzas Armadas hay prejuicios ideológicos y dolores aún vivos en la sociedad chilena. En los 16 años de régimen militar el enemigo interno fue el adversario ideológico al que se quiso destruir, eliminar. Esto significó transgredir el orden constitucional y generar a partir de una dictadura de facto una nueva institucionalidad. Gradualmente, durante la transición, las Fuerzas Armadas reasumieron su rol profesional y fueron ganando la estima de la civilidad. Sin embargo, en el inconsciente colectivo aún está instalada la época represiva y ello es un factor político que frente a la utilización de tropas para actuar en contingencias ha pesado y la evidencia de ello,  fueron las omisiones y dilaciones de quienes debieron recurrir a ellas frente a la contingencia de un terremoto y tsunami y no lo hicieron en forma oportuna.

Pero, salvando esa barrera de entrada y los naturales celos por las correspondientes competencias institucionales, es objetivamente viable que un Estado Democrático pueda ejercer la legítima fuerza para contrarrestar el crimen organizado. La tendencia internacional muestra que por esta vía los países latinoamericanos están tratando de frenar la expansión de las tenebrosas redes del narcoterrorismo. 

Lo sustantivo es hacerlo a tiempo, con una voluntad de Estado, donde con visión de largo plazo se superen las percepciones ideológicas para poder derrotar a tiempo a un enemigo que no duerme y que corroe las bases mismas del Estado Nación. 

El desafío es adoptar decisiones regionales coordinando las acciones para desmantelar los carteles internacionales, antes que ellos ocupen y corrompan las instituciones, como han sabido hacerlo en otros países más vulnerables.


Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, 1 de diciembre de 2011.



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De la Indignación al Poder

De la Indignación al poder
El Día después del 15.O, preocupa apreciar la falta de puentes entre la civilidad movilizada por las calles del planeta, como familias, individuos, grupos de interés, reclamando un nuevo orden mundial, y la institucionalidad.

Esos indignados han colocado un hito en la política internacional, pero actuando como marginales de la institucionalidad, sin proponerse realizar los cambios desde el interior del Estado, es decir ganando políticamente la institucionalidad democrática y republicana de las sociedades.

Divisamos a los dirigentes estudiantiles en París, hablando en La Sorbonne, emitiendo un discurso enfervorizado sobre los cambios que reclaman en su extenso conflicto de ya 5 meses. Sin embargo, no se advierte tras su propuesta una capacidad política para canalizar esta energía social hacia los niveles de la política y la democracia representativa. 

Esa falta de voluntad ha llevado a buscar un fortalecimiento de posiciones, sumando adhesiones internacionales, pero queda allí el balón, boteando en el área chica, sin que nadie decida jugar el partido real, entrando marcar el gol, a consolidar aquello en lo que fue cediendo el gobierno.
Las demandas escalonadas en una negociación son síntoma de una falta de voluntad negociadora. Para actuar en política se requiere mucho más que clientelismo o espaldas mediáticas; se requiere capacidad política para ganar alianzas y lograr que los principios que animan la posición del movimiento social, queden plasmados en un nuevo orden jurídico. 

Mientras no se alcance esa meta de ir amarrando los avances objetivos y apostar por lograr las mayorías que permitan implementarlos en ese nuevo trato social, el movimiento no ha ganado nada y una marcha atrás, con endurecimiento de posiciones, podría empantanarlo todo y llevar por cansancio a una nueva frustración.

No se puede realizar una revolución a partir de los estudiantes, como tampoco puede hacerse desde los desempleados o los jubilados y montepiados. Es necesario que se articulen plataformas políticas más amplias, que impliquen a trabajadores, comerciantes, transportistas, que jugando las reglas de la institucionalidad puedan llegar a cambiarlas.

La potencialidad de una nueva fuerza política irrumpiendo al sistema electoral, de concretarse, podría ser suficiente como para caminar hacia nuevas mayorías, con nuevos cuadros preparándose para conducir el Estado, empapando esa institucionalidad emergente de los valores concordados en elecciones libres por esas nuevas mayorías.

Por lo tanto, el rupturismo y la anarquía son funcionales a los sectores golpistas que añoran los regímenes de facto, bajo la excusa de reponer el orden frente al caos. 

En esa peligrosa dialéctica pierden los demócratas, pierde la civilidad, sería un duro retroceso. Se debe entender que las decisiones de un país en el marco de la globalización enfrentan las amenazas de poderes fácticos multinacionales que buscan hacerse, a como dé lugar, de las riquezas de los países, para sus propios intereses, en pos de lo cual articulan acciones desestabilizadoras, mueven sus mercenarios y logran guerras inventadas con tal de obtener sus objetivos. 

Como esto no es política ficción, es preciso dejar claro que, con todo lo necesario y justo que es producir cambios estructurales en un sistema injusto y concentrador de la riqueza, siempre hay que preservar un bien mayor que es la estabilidad y fortaleza del Estado frente a los escenarios actuales. Mantener la fuerza de un Estado Democrático, que defiende la paz mediante el Derecho Internacional y que para ello suma alianzas en el mundo, es un interés superior al que hay que subordinar toda aspiración sectorial interna. Un Estado es más fuerte si construye mayor armonía y equidad social. Situaciones injustas generan calderas que pueden hacer colapsar la institucionalidad del Estado y por ello es necesario abrir espacios y generar nuevos liderazgos para construir evolutivamente nuevos pactos sociales.

Esta visión madura debería provenir de la clase política, pero lamentablemente se la ve enfrascada en recomponer sus parcelas de poder antes que en interpretar las demandas sociales. De parte de los indignados lo que se espera es que cambien a través del sufragio a esa clase política que se ha deslegitimado por su propia inercia y por su falta o miopía de una visión de Estado.


Periodismo Independiente, para NOTON España. 16/10/2011.


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15 de Octubre Por una Democracia Profunda

15 de Octubre Por una Democracia Profunda
Los porqué de la indignación planetaria son variados pero todos tienen como telón de fondo el fenómeno de la globalización neoliberal, un modelo concentrador de la riqueza, causante de Estados débiles que resignan sus capacidades empresariales a beneficio de los negocios privados multinacionales. En Chile todos, cual más, cual menos, tenemos motivos para el descontento.

Existe un desencanto histórico con lo que ha significado la transición política que se ha vivido por ya 22 años. Molesta comprobar que han sido inmutables las reglas del sistema económico heredado, irrita el mantenimiento de prebendas que dejó el régimen militar a los grupos económicos que nacieron o se desarrollaron en esos 16 años. Los 20 años siguientes han provocado por ende,  un gran frustración en los idearios democráticos progresistas toda vez que se ha vivido la administración casi obsecuente del modelo heredado. Esto  pesa en el historial de una Concertación de Partidos por la Democracia que claudicó de movilizar al país tras reformas importantes para la gente. Esa fue la causa principal de su derrota del año 2010, ´por el voto castigo de desconcertados que fueron siempre voto duro, pero que se perdió por las malas prácticas de las cúpulas políticas.

Un motivo transversal de indignación ha sido también el rechazo a la corrupción, a las relaciones  impropias entre las élites políticas y el mundo corporativo, el mismo que vio incrementado su poder y su influencia en las decisiones políticas. Todo lo cual fue generando una gran brecha entre la ciudadanía y esa clase política, con una pérdida de confianzas y finalmente de legitimidad de los partidos políticos. La Alianza para el Cambio obtiene su triunfo el 2010 como consecuencia de ese desgaste objetivo de la Concertación, el cual a partir de allí se ha agudizado. Sin tener claridad para asumir el sitial de oposición y desprovista del poder,  la Concertación busca infructuosamente recomponerse pero se la ve con la calculadora en mano aferrada al binominalismo que le permitiría  mantener cuotas de poder. Por otra parte, de nada le ha servido pretender adherir a las demandas del movimiento social si su pecado capital fue haber precisamente desmovilizado a la civilidad y haber dado la espalda a peticiones sociales sentidas,  como lo fuera el movimiento estudiantil de los pingüinos el año 2006.

En general, las causas del descontento social son muchas pero pueden resumirse como un profundo sentimiento de desprotección del ciudadano frente al sistema   financiero,  frente a las sanitarias, como usuarios de las carreteras concesionadas, como clientes las grandes tiendas. Una clase media aprisionada por el sobre endeudamiento, a merced de los oligopolios

La deuda ambiental, la gran demanda por una educación pública de calidad y la inseguridad que se vive frente a la delincuencia ,  la droga y un sistema judicial garantista que protege más al delincuente que a las víctimas, son también ingredientes de un descontento profundo y visceral que cruza la sociedad chilena, en especial en su clase media que no recibe ningún beneficio y debe tributar sobre todos sus ingresos, sin escape alguno.

Tras las crisis de la economía mundial, el ciudadano ha visto cundir la usura y ha visto cómo las ganancias de la banca se agigantan en esos períodos. Cómo las cadenas del retail someten a los más pobres a intereses expropiatorios, cómo las farmacias se coluden para castigar al consumidor cómo se trafican influencias para conceder prebendas a grupos multinacionales de espaldas a la ciudadanía.

Hay un extenso cansancio, pero al mismo tiempo una esperanza. Por haber recuperado la capacidad de volver a movilizarse. Esta vez no hay un dictador corrupto enfrente, pero sí un sistema integral que debe ser corregido, una democracia representativa que ha perdido legitimidad cuando más del 40% de los potenciales ciudadanos se mantiene al margen del sistema electoral. Por lo menos, de esta crisis en desarrollo, donde se espera poder ganar espacios para una reforma importante, el mayor logro ad portas, es que la ciudadanía se ponga de pie y recupere el poder que le escamotearan las cúpulas partidarias.

El eslabón que permita aterrizar ese movimiento de indignación en la arena de las decisiones políticas, aún no se vislumbra. Los dirigentes estudiantiles, quizá entrampados por tendencias anarquistas internas, no han convocado como se habría esperado a una inscripción masiva de los jóvenes para que se conviertan en ciudadanos de verdad y así pasar con responsabilidad cívica a actuar dentro de la República, para realizar por dentro los cambios anhelados. En definitiva, caminar con nuevos líderes hacia una democracia profunda.

15 de Octubre 2011, Periodismo Independiente 





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11 Septiembre 2001, la Civilidad al décimo aniversario del horror

La civilidad, al décimo aniversario del horror
Se cumplen 10 años desde la fatídica mañana del 11 de septiembre y de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York. La zona Cero se mantiene en la retina y en este décimo aniversario se rememora una vez más el horror de esa mañana. La vida cambió a partir de ese sangriento episodio. El mundo entero presenció en directo la gran tragedia. En  todo este período, todos hemos sido impactados, cual más cual menos, por nuevos criterios de seguridad, por una nueva forma de conflicto, sórdido y selectivo. La libertad y los derechos humanos sufrieron el impacto de los estados de excepción, de las guerras preventivas, de las medidas fundamentalistas para enfrentar el terrorismo, que generaron una retroalimentación perversa, donde antiguos aliados se convirtieron en buscados criminales terroristas.

 Bush, Blair, Aznar, Berlusconi fueron los articuladores de la invasión a Irak, en un enorme montaje que fue quedando, al descubierto. a poco andar, en todas sus inconsistencias. La elección de Barack Obama fue la respuesta esperanzada de un pueblo agobiado por el deterioro de su calidad de vida interna y la pérdida de libertades públicas que siempre fueron pilares de su institucionalidad. Sin embargo, con la herencia acumulada de un gasto militar desgastador, el imperio iba agotando sus capacidades económicas y la misma globalización que buscó imponer como orden mundial, fue jugándole en contra, minando las capacidades de influir como Estado en las turbulencias de los mercados de capitales supranacionales.

Así, Estados Unidos enfrentó la crisis sub prime y su delicada posición fiscal fue generando a nivel global la percepción de una posible cesación de pagos. La crisis sub-prime reventó la burbuja del sector inmobiliario y como un corolario de la crisis de las punto com, del decenio anterior, llega Estados Unidos con una crisis prolongada en donde ve descender su calificación a riesgo, pese a sus denodados esfuerzos por reactivar la economía y revertir un cuadro depresivo.

Por su parte, Europa también sufre los coletazos de la crisis global y enfrenta el agotamiento del Estado de bienestar y de la economía social  de mercado, en que se ha basado la propuesta social demócrata de desarrollo. El rol redistribuidor del Estado se ha llevado a través de políticas públicas que han implicado fuertes subsidios sectoriales, pero también altas tasas de impuestos y permeabilidad frente a las influencias corporativas privadas.

El sinceramiento a que ha obligado la crisis ha hecho ver a los europeos que al estatus alcanzado como sociedad de servicios le falta ahora el soporte macizo de una industria pesada y liviana instalada en sus territorios. Tarde se han dado cuenta de un hecho irreversible: la globalización les había escamoteado fuentes de trabajo que daba el sector industrial y manufacturero, toda vez que, en función de sus estrategias corporativas globales, muchas industrias históricas de Europa, decidieron emigrar al Asia, para seguir siendo competitivas en los mercados mundiales.

Tanto Europa como Estados Unidos y el NAFTA se dieron cuenta tardíamente de una revolución que se vivió en este decenio en materia de sistemas productivos, con nuevos encadenamientos que se ubicaron en países donde se les aseguraba estabilidad y mano de obra barata, sin petitorios sindicales ni pretensiones de expropiación o nacionalización. Las corporaciones multinacionales nacidas en el capitalismo pos industrial, se han manejado con criterios apátridas y dinámicas propias, que las hicieron emigrar al Asia, China o la India, en busca de enclaves para desarrollar estrategias globales.

Al cumplirse los diez años del 11 de septiembre de 2001, el mundo desarrollado asume que al haber jugado en función de un fundamentalismo neoliberal, fueron debilitando o desmantelando al Estado como ordenador máximo de la sociedad  y como factor de redistribución de la riqueza. Después de 10 años de una dinámica autoritaria y de democracias representativas endebles, ha irrumpido el ciudadano global, usando las mismas plataformas tecnológicas que permitieron la globalización de los mercados. Ese ciudadano y sus redes sociales han articulado una nueva acción política de resistencia activa y planetaria frente a decisiones de poderes fácticos que depredan su calidad de vida o amenazan la vida en la Tierra. Los enclaves del sistema se han debilitado y una ola social presiona por cambios, por transparencia, democracia directa y una política ética, blindada frente a la corrupción. Quizás sea el germen global de una nueva era, con nuevos actores y nuevas utopías.

Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, 11 de Septiembre de 2011.

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Chile: ¿donde están los criterios de Defensa en las políticas públicas?



Chile: ¿donde están los criterios de Defensa en las políticas públicas?
Hernán Narbona Véliz
¿Frente a una hipótesis de conflicto, cuán vulnerables somos y qué capacidad de respuesta tiene el Estado amarrado por una Constitución que tiende reducirlo a su mínima expresión?

Viajando desde la región de Atacama a la capital, mientras conducía por la carretera Panamericana, pensaba en la fragilidad que tiene Chile en materia de energía, conectividad y transportes. Un país extenso que ha levantado las vía férreas para optar por la carretera y el transporte rodoviario, queda inexorablemente en situación dependiente del abastecimiento de combustibles, de eventuales cortes de caminos.

En materia de conectividad, hay extensos territorios donde no existe señal para los celulares, lo cual obedece a la baja densidad poblacional que hace poco rentable la inversión en repetidoras, las que, dadas las condiciones climáticas extremas de desierto y cordillera en las regiones de Tarapacá, Antofagasta y Atacama, no resulta atractivo para las compañías que en un oligopolio controlan el mercado de las telecomunicaciones. Queda por tanto, en esa variable, un enorme territorio, la parte más ancha de Chile, sin esa plataforma necesaria de conectividad.

El sistema energético, con un diseño de red central, es también altamente vulnerable. Cuando en situaciones de contingencia colapsa el Sistema Interconectado central  se corta la energía a nivel nacional. El país está organizado en un Sistema Interconectado del Norte Grande, que cubre las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta;, el Sistema Interconectado Central , que cubre desde Atacama a la Región de Los Lagos; el Sistema Eléctrico de Aysén y el Sistema Eléctrico de Magallanes. En proyectos como Hidroaysén el gran obstáculo es la necesidad de subir la energía al SIC y ya se habla de una carretera de transmisión eléctrica para vertebrar las fuentes con los centros de consumo.

Volviendo a la reflexión que motiva esta nota, esos sistemas interconectados centrales ¿en qué medida son vulnerables en caso de una emergencia nacional, de guerra o catástrofe? ¿No sería más seguro, bajo un criterio geopolítico, lograr que las fuentes generadoras pudieran ser centrales de paso, producción de energías adecuadas a la realidad de las regiones, provincias o comunas, para alcanzar una mayor autonomía en caso de conflicto?
Pienso que el modelo que Chile ha construido a partir de la visión dogmática del neoliberalismo, a partir de 1977, cuando el Estado es reformado de manera profunda hasta consolidar esas restricciones en la Constitución de 1980, ha significado, desde el punto de vista geopolítico, haber perdido seguridad en materia de soberanía territorial, ya que las decisiones comentadas, tomadas con un criterio eminentemente economicista, transferido del mundo privado al estatal, ha significado debilitar la función esencial del Estado Nación, cual es la seguridad de su territorio y la protección de su población.

En emergencias de carácter natural, ya se ha demostrado la ineficacia del Estado para asumir las crisis, toda vez que sus directivos vienen imbuidos de una visión libremercadista lo que les dificulta la toma de decisiones agresivas y oportunas que se requiere en manejos de crisis. Está fresco e imborrable en la retina, la imagen de saqueos en el terremoto y tsunami del 27 de febrero de 2010. Saqueos, vandalismo, robos a propiedad pública y privada, indefensión de la población a merced del lumpen, la delincuencia e inmorales oportunistas, todo porque al gobierno de turno le tembló la mano y tuvo una actitud dubitativa imperdonable para reaccionar como Estado, sacando a las fuerzas armadas a hacerse cargo de la emergencia. La excusa de que faltaba información agravó la falta, ya que Chile tenía registros históricos del rol que el Estado debe asumir en esos episodios, por encima del color o ideolología del gobierno.

Ahora bien ¿qué pasaría con nuestro país si enfrentásemos un conflicto armado? 

¿Se ha tomado en cuenta la opinión de los cuerpos armados encargados de la Defensa Nacional al diseñarse planes públicos en áreas estratégicas como transportes, energía y telecomunicaciones? ¿No ha habido una irresponsabilidad enorme al dejar esas decisiones de Estado a merced de la conveniencia o inconveniencia de los privados que sólo persiguen el lucro máximo para sus proyectos?

En el necesario diseño de una matriz energética nacional, con un litoral de más de 4 mil km, ese mar es una fuente generosa de energía que desaprovechamos. Es fuente de agua que, tecnología mediante, podría resolver los problemas de abastecimiento industrial, especialmente minero, que el país requiere. Si el Estado no estuviese atado por perversas leyes orgánicas constitucionales que le coartan la capacidad de emprendimiento directo, el país bien podría reducir su dependencia energética a combustibles fósiles generando en espacios locales a escala razonable como para abastecer las necesidades de centros rurales, empresas instaladas en regiones, logrando bajar la vulnerabilidad en caso de conflicto.
Recuperar las vías férreas es a mi juicio una tarea urgente. Y. por favor, hacer el ejercicio de plantearnos escenarios en que debamos defender el país y cerrar filas detrás de nuestras fuerzas armadas. En cuyo caso, para tender un puente, reconstruir un muelle o transportar armamentos, no podríamos estar restringidos por el Mercado Público, sometiendo esas tareas a “concesiones “ o “licitaciones”, el propio Estado debería articular sus maestranzas, reconvertir industria actualmente en manos privadas para hacer funcionar el país en una emergencia de fondo, cual sería un conflicto armado.

La geopolítica no es un asunto teórico que queda confinado a las aulas o academias militares. Es una forma de prevenir, de identificar debilidades y solucionarlas preventivamente. Es una visión de Estado necesaria, que creo hoy ausente,  tal como lo estuvo en los gobiernos de la Concertación, los que adicional y justificadamente, arrastraron por 20 años prejuicios de una relación dolorosa entre civiles y militares durante el régimen militar, a partir del golpe de Estado de 1973. La tecnocracia abordando la gestión pública con criterios de empresa privada genera distorsiones alarmantes, en aras de las ganancias empresariales. Recuperar un sano sentido de las prioridades nacionales debe ser materia de consenso por encima de coyunturas político partidarias. La probabilidad de un conflicto crece cuando se percibe un Estado débil, sin capacidad de conducción, sin capacidad de sentar las bases de una economía que apunte al desarrollo equilibrado a nivel territorial, sin esa concentración poblacional que se da hoy en el centro del país, en desmedro de la escasa población asentada en zonas sensibles de nuestro territorio.

Una reflexión mirando a Chile en situación constante de emergencias por largos años, desde el terremoto de Tocopilla, el mega terremoto y el tsunami del 2010, las erupciones volcánicas en Chaitén, ahora en Puyehue, suma y sigue. Además en un escenario complicado de relaciones internacionales, con una vecindad que nos ausculta al trasluz de sus intereses; presiones de Perú y Bolivia, nuevos planteamientos que hay que enfrentar desde una diplomacia inteligente de integración regional, pero también fortaleciendo nuestra soberanía, solucionando los flancos débiles que ha provocado un modelo que no encaja con una sana visión de Estado.
Periodismo Independiente 11 de junio de 2011.

 




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