Recuento 2013: un año para ponerse colorados.


Han sido tantos los autogoles que cometen lo políticos, que al final gana el que menos arriesga y el que logra alinear disciplinadamente sus partidos. Así, la estrategia ganadora de la Concertación recauchutada fue no hacer más de lo imprescindible y evitar que su candidata fuese emplazada.

Piñera, al igual que su antecesora, deberá entregar la banda presidencial a la  oposición. Si se pregunta ¿por qué perdió la Concertación el 2010? la respuesta será por las primarias truchas, por los garabatos públicos de Escalona a Gómez, por la presencia de Marco Enríquez Ominami, que obtuvo el 20% de voto castigo a la clase política que venía gobernando por 20 años. 

Cuatro años más tarde, las causas de la derrota no son mérito de la Nueva Mayoría, sino de los autogoles que cometió el gobierno de la Alianza. Entre muchos otros, se destaca la posición del Presidente Piñera, mezcla rara de demócrata cristiano con ninya neoliberal, que en vez de usar su impronta de empresario con capacidad de mando, buscó que lo quisieran, es decir quiso copiar el estilo maternal de Bachelet y obviamente le salió el tiro por la culata. Hablar demasiado, sobre exponerse, generó las “piñericosas” y allí la máquina adversaria se ensañó en una metódica destrucción de imagen, mientras Bachelet era blindada en la Agencia ONU Mujer. 

La acción dubitativa de la Moneda le hizo perder energías y llevó hasta el agotamiento el tema del rescate minero.  Haber levantado al candidato Golborne, supuestamente un ejemplo de meritocracia, sin filtrar su situación real como directivo de Cencosud donde fue responsable de la aplicación de cobros impropios a toda la clientela; haber dejado sin sanción el caso de contrabando de  víveres para la Onemi en el terremoto que se declararon como “ayuda” y que fue perseguido como delito en Argentina; fueron minando la credibilidad del “gobierno de excelencia”. El perdonazo a Johnson por parte de SII; el Censo fallido de Longueira como Ministro de Economía; los registros electorales llenos de difuntos de Servel, la repudiada ley anti encapuchados, etc. fueron una cascada de despropósitos que minaron la posición de la Alianza frente al electorado.

La falta de alineamiento disciplinado de los partidos UDI y RN detrás de su Presidente, provocó tantos desaguisados que fueron restando adherentes al nuevo gobierno, pese a avances objetivos como la reducción del interés a créditos Corfo para universitarios; el postnatal de 6 meses y la eliminación del 7% de salud para los jubilados, perdieron relevancia por la contingencia política. Golborne tenía cuentas en paraísos fiscales para eludir impuestos; Longueira se deprimió; Evelyn creyó que destruyendo a Franco Parisi ganaría terreno. El desenlace cruza por un reacomodo de fuerzas para los siguientes  4 años. La política de los “cuchillos largos” se ha dado una corta tregua estival.  Flotan preguntas ¿Habrá Asamblea Constituyente? ¿Pasará la Ley Monsanto? ¿Habrá un Ministro del Trabajo comunista?

Los que ganaron fueron lejos los comunistas que duplicaron su representación parlamentaria. Los que se posicionaron de manera inteligente fueron los Senadores Bianchi y Horvarth que están creando el referente Democracia Regional que capitalizará posiblemente “el poder de la gente”. Franco Parisi fue como Marco Enríquez Ominami, un catalizador del descontento, pero no pudo con el sistema, pero en los duros escenarios que se vislumbran para el 2014 estos dos políticos jóvenes volverán a jugar sus cartas.


Periodismo Independiente, 23 de diciembre de 2013.          @hnarbona en Twitter
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El Día Después, apreciación global



Es interesante hacer una lectura tomando cierta distancia de los acontecimientos políticos recientes. Por eso, es bueno mirar lo que se comenta desde fuera de Chile,  para poder recoger percepciones más objetivas y misceláneas  del  fenómeno cívico que ha vivido el país.

Se comenta en los medios internacionales  que Chile ha dado un giro a la centro  izquierda y que la Presidenta electa habría ofrecido cambios moderados que cubrirían, en  lo medular, educación gratuita a 6 años plazo, una reforma tributaria un tanto ambigua  y ajustes constitucionales de moderada incidencia que no pasarían, en principio, por una Asamblea Constituyente.  Ha habido guiños hacia fuerzas disidentes que concurrieron a la primera vuelta, con temas como moratoria a la Ley Monsanto y protección de las semillas autóctonas.

Se comenta también en los medios internacionales que la abstención del  58% puede tener varias lecturas y explicaciones, todas con algo de verdad. Se argumenta descreimiento en  la clase política, devaluación de la política y la cosa pública frente a los intereses personales, mucho individualismo, falta de compromiso de los jóvenes por tomar la posta y trabajar  en la creación de una sociedad diferente; estabilidad institucional, donde todo cambia para que nada cambie, sensación de que después de las elecciones todo seguirá igual, hasta con las mismas caras y apellidos. Un profundo resentimiento que tiene contenidos neo-anarquistas y huestes que hacen su negocio sembrando caos y no están ni ahí con votar. Esa abstención, por último, es normal si se compara , por ejemplo, con la de Colombia, donde también existe voto voluntario.
En definitiva, si bien es cierto que la clase política tiene problemas de representatividad, los comicios electorales han sido totalmente legítimos en el marco de las reglas del juego vigentes. El triunfo de Michelle Bachelet es incuestionable. Otro cuento aparte es que se decida, en este nuevo gobierno, introducir cambios para hacer más inclusivas a las instituciones, con participación fluida de la sociedad civil.

Otro aspecto irónico ha sido el carecer de un padrón electoral seguro. Tal como falló el Censo 2012, así también arrastramos un padrón electoral con muchos muertos, miles de personas que tendrían más de 100 años y que presumiblemente ya pasaron a mejor vida. Resulta increíble que un país que se codea en la OCDE con las “ligas mayores”, no haya sido capaz de limpiar los registros electorales, pero sí se ha dedicado a cuestionar procesos de recolección de firmas “ante notario” de los independientes. Esto que puede ser cuasi cómico nos habla de un país zombi, con muertos vivientes, al menos en los registros electorales. Es de esperar que, colocándonos colorados una sola vez, exijamos a Servel y Registro Civil cruzar bases de datos para salvar este problema que le raya la pintura a la solemne democracia representativa.

Días de simbolismos y buenos deseos, pero también de curricula  y codazos. Ojalá que no escuchemos de nuevo frases como aquella aquí nadie se repite el plato”.  

Periodismo Independiente, 16 de Diciembre de 2013   @hnarbona en Twitter.
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Cuando se pierde el respeto


Cuando una persona agrede y escupe al Jefe de Estado se está llegando a un punto de no retorno en la esencia de la República y del Estado Democrático, pues la falta de respeto a las instituciones pasa a ser una tónica de desorden moral y ético generalizado.

En esta escalada de trasgresiones a nuestro orden institucional ha habido muchas señales graves. Como esa ocasión en que una liceana arrojó una jarra de agua sobre una Ministra de Educación.  La demolición de imagen que aplicó la Concertación sobre el Presidente Piñera, con las “piñericosas” que hicieron burla metódica de sus errores en intervenciones públicas. Más allá del humor político que siempre fue parte de la política chilena, con revistas como Topaze, lo que hemos vivido en estas décadas ha sido un destape odioso, de profunda animadversión en contra del adversario político, a falta de debates de ideas ha imperado la mala leche, el ataque mordaz y grosero que ha buscado enlodar, humillar, descalificar y destruir.

Un estilo facista de gestión comunicacional se ha ido extendiendo en Chile y esto hace recordar el periodismo de trincheras que hubo antes del golpe de estado de 1973, con un odio y un revanchismo que sacó fuera lo peor de los chilenos, traición, soplonaje y venganza. Hoy, lamentablemente, estamos siendo testigos de un proceso de deterioro similar, un descreimiento en las instituciones, falta de respeto con los valores religiosos, acusación de intolerantes a quienes quieren seguir viviendo y criando hijos en familias heterosexuales; con un resentimiento profundo, un ánimo destructivo que aflora con virulencia frente a cualquier idea, crítica o emplazamiento cívico que no les guste. En el lenguaje cotidiano de los chilenos hoy se le saca la madre a cualquiera, existe irrespeto en las salas de clase, los padres no colocan límites a sus hijos, las reglas de buena educación ya no existen, el individualismo se observa en seres ególatras que circulan buscando ventajas de cualquier circunstancia.
 ¿Es culpa todo esto del sistema que concentra la riqueza?
¿Se acuerdan de la mujer de clase media que se aprovechó los saqueos y se llevó un mueble a su casa? ¿Recuerdan los saqueos después del terremoto donde por cuestiones ideológicas estúpidas se demoró el gobierno 36 horas en nombrar Jefes de Plaza? 

En esos días horribles los saqueos asolaron Concepción y Talcahuano. Fue patético, vergonzoso, en camionetas 4x4 ver cargar plasmas y refrigeradores mientras los reporteros entrevistaban a los vándalos. Eso marcó la impunidad y la desprotección de la gente de a pie. La aparición de turbas de delincuentes que asaltan sin que la policía intervenga aunque los tenga identificados. Con el problema adicional de tribunales que liberan a las pocas horas a delincuentes con
extensos prontuarios. El garantismo en la justicia, que nos heredó la reforma procesal penal de la Concertación, más la pésima gestión en materia de cárceles, hizo que el gobierno actual indultara a reos por existir hacinamiento.

La descomposición moral de nuestra sociedad es evidente y la explicación encierra múltiples causas. La excusa más usada es que se produce por la marginalidad que sufren los pobres, los vulnerables. Pero, y contesto desde la vivencia personal, nuestros padres fueron obreros, con hogares dignos, honrados y con una educación familiar estricta. La educación nos dio movilidad social, no exigíamos zapatillas de marca, acaso alcanzaba para un par de bototos al año, no caíamos en la pertenencia social por tener mejores pilchas, pertenecíamos al barrio y la patria por los valores que nos dieron familias y colegios.
En la campaña presidencial hemos oído hasta el cansancio la perorata de que Chile cambió y uno aprecia que es cierto, pero ha cambiado para mal, porque no hay respeto por nada, hay virulencia, encono, envidia y desidia. No hay un espaldarazo al que surge por propio esfuerzo, hay chaqueteo y resentimiento. Todo se quiere gratis y seis millones de habitantes no cumplen el mínimo deber cívico como es elegir a sus representantes. Vamos perdiendo pertenencia nacional y nos sumimos en sectas, en clanes, tribus o barras bravas que luchan a muerte contra todo lo distinto. Se llama individualismo, anarquismo, nihilismo, libertinaje en vez de libertad, aprovechamiento en vez de sacrificio y esfuerzo.

Me dio mucha rabia la ofensa al Presidente de la República porque es una evidencia de lo mal que estamos en el plano moral y ético. Por eso, le invito a manifestar con su voto su repudio a este decaimiento, este domingo 15 vaya a las urnas en familia, para cumplirle a Chile, nuestra república y cuidar nuestra democracia.


Periodismo Independiente, 9 de diciembre de 2013   @hnarbona en Twitter.


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Los que mandan en Chile


La mitad de los chilenos no votó en la primera vuelta y ese rechazo a la política podría profundizarse en Segunda Vuelta, al haber quedado un tercio de los votantes sin un referente propio que los represente. Una de las causas de este elevadísimo abstencionismo es la constatación de un sistema que sirve a quienes concentran el poder económico. Por lo tanto en Chile se vive una Plutocracia, donde gobiernan los más ricos. 
Un estudio reciente de la Universidad de Chile ha indicado que el ingreso per cápita mensual de las 1.200 personas más ricas  “es estratosférico”, sobre los 10 millones de dólares al año.
La Revista Forbes 2013 ha señalado de manera actualizada cuáles son las mayores fortunas de Chile. Se puede observar que son catorce los chilenos incluidos en la lista. El ranking  2013 lo lidera nuevamente la viuda del empresario Andrónico Luksic Abaroa, Iris Fontbona y su familia, seguida por el empresario alemán Horst Paulmann y familia. En tercer lugar están los hermanos Patricia, Bernardo y Eliodoro Matte, junto a María Luisa Solari Falabella y familia. La siguen en cuarto lugar Juan Cuneo y familia, Teresa Matilde Solari Falabella y familia. Otro de esa familia, Piero Solari Donaggio y familia, ocupa un quinto lugar entre los más ricos de Chile. En sexto lugar quedó el empresario Álvaro Saieh Bendeck, quien tiene una participación mayoritaria en el banco Corpbanca, además del holding SMU (Unimarc, OK Market, entre otros) y el diario La Tercera, entre otros. El Presidente Sebastián Piñera cayó del cuarto, al séptimo lugar este año, pese a que, según Forbes, su fortuna aumentó en US$ 100 millones, desde US$ 2.400 millones en 2012, a US$ 2.500 millones este año. En octavo lugar s ubicó el presidente del Banco BCI, Luis Enrique Yarur, quien figura también por primera vez en este ranking. Atrás de él y cerrando la lista, figuran los hermanos Roberto Angelini Rossi en el noveno lugar, y Patricia Angelini Rossi, en el lugar número 10. Ambos, con el Grupo Angelini, participan en diversas empresas como Copec, la papelera Arauco, la eléctrica Guacolda, además de Metrogas, Abastible y diversas pesqueras del país, a través del holding AntarChile.
Esta situación de concentración de la riqueza ha generado la conciencia de los límites del modelo, ya que es evidente la grave amenaza que implica la marginalidad de muchos frente a la opulencia ofensiva de pocos. Procurar mayor equidad y mejor distribución de oportunidades pasa por una necesaria reforma tributaria. Pero, para que esto sea de verdad,  tendría que apuntar a  los impuestos directos a las grandes empresas,  eliminando instrumentos de elusión tributaria que tienen los  grupos económicos  como lo es el Fondo de Utilidades Tributarias, FUT, que permite a las empresas deducir de la base imponible las utilidades no distribuidas. Encarar una reforma con el aumento de los impuestos indirectos o apretando con más impuestos a la renta a profesionales que son clase media, resultaría muy regresivo porque esos impuestos, como el IVA, los paga la mayor parte de la población. Sin embargo, aunque todos estén de acuerdo en el diagnóstico, siempre queda pendiente quién le pone el cascabel al gato.
Si a esta realidad de poder económico concentrado en pocas familias, no se coloca el contrapeso de leyes que transparenten la relación de negocios con política y se de espacios a una ciudadanía empoderada con capacidad fiscalizadora activa, el desequilibrio o asimetría terminará legitimando el accionar de fuerzas antisistémicas, lo cual afectará al Estado de Chile y su estabilidad. Abrir compuertas a los cambios aparece como el escenario más sensato, teniendo presente siempre que a los plutócratas les sirve una democracia representativa imperfecta y protegida lo mismo que una dictadura, si sus intereses exigen esta segunda opción.
Finalmente, si se sigue la pista a los apellidos y familias que funcionan en diversos poderes públicos y empresariales, se podrá identificar parentescos que explican la realidad de un país conservador, donde en Pascuas lo que prima es la unidad familiar, sin importar del partido, club, religión o secta a que pertenezca cada cual. Eso deriva en dinastías, que quedan para otra crónica.

Periodismo Independiente, 2 de diciembre2013   @hnarbona en Twitter.

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Ley de Obtenciones Vegetales ¿Acuerdo por una Moratoria?




23/11/2013 


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En el Senado del República se está discutiendo la Ley UPOV sobre Obtenciones Vegetales, presentada por Michelle Bachelet el año 2009, conocida como Ley Monsanto. En la Comisión revisora, de 5 senadores que analizaron este proyecto de ley, 2 votaron en contra y 3 a favor. Así ha pasado a plenario y será en la Sala donde se decida el destino de esta norma.

El gran tema parte por los precedentes de contaminación agrícola que han provocado los cultivos transgénicos en Argentina y en países europeos y la situación desprotegida en que quedarían con esta ley UPOV 1991, los pequeños agricultores respecto a sus semillas naturales y los reservorios que mantienen las comunidades, toda vez que la ley privilegia el Derecho de Propiedad Industrial y, vía manipulación genética, un producto natural podría ser patentado en su versión modificada por su obtentor y se obligaría a los agricultores a utilizarlo si quiere ser admitido en los circuitos comerciales. El poder concentrado de estos organismos obtentores y los grupos del retail, dejaría en situación desmedrada a la agricultura campesina, pequeña y mediana y de los pueblos originarios, que tienen una concepción más bien cooperativa de las semillas y preservan por generaciones y siglos el patrimonio natural de nuestra tierra.

Es la gran discusión que provoca esta Ley UPOV 1991, se argumenta que es un compromiso ya suscrito por Chile en el marco de la OMC 1994 y de los TLC con Estados Unidos y Canadá, pero soberanamente el país, al igual como lo han hecho países europeos, puede revisar un compromiso si el mismo atenta contra el interés nacional y han cambiado las circunstancias en que se aprobó originariamente el acuerdo de base. Cuando esto se acordaba en 1991, existía desconocimiento de los efectos de la manipulación genética y de los híbridos, además de una fuerte presión de las multinacionales sobre los Estados para fijar un orden mundial que las favoreciera y este Convenio UPOV 1991 ha buscado garantizar la protección del derecho de propiedad industrial a quienes desarrollen nuevos productos vegetales, dejándoles espacio libre para la manipulación genética. La experiencia mundial lleva más de 20 años y ha demostrado que los transgénicos utilizan pesticidas que destruyen las cadenas biológicas y afectan a los cultivos naturales, impidiendo que se desarrolle una agricultura de sello verde, totalmente orgánico y libre de pesticidas, fungicidas y pesticidas, que son productos de alta demanda en los mercados mundiales. Los rechazos de embarques de miel en Alemania por rastros de transgénicos pusieron un alerta roja por el daño que se está produciendo por la expansión descontrolada de los cultivos y sus efectos en la salud humana. El representante de Monsanto, Erick Von Baer, ha recurrido al Tribunal Constitucional para defender el secretismo en materia de cultivos transgénicos y su ubicación territorial, con lo que se infiere que se trata de evitar el conocimiento y denuncia de su impacto sobre predios vecinos. Duerme en el Senado el proyecto de Ley que se enviara el año 2002 sobre Etiquetado de productos que contengan insumos transgénicos, con lo que se ha desprotegido a la ciudadanía que quiere tener, al menos, la capacidad de decidir qué come.

En medio del tráfago electoral, el tema Transgénicos causó los mayores consensos transversales, pero las dos coaliciones que han pasado a Segunda Vuelta le han bajado el perfil al problema, apostando a la ignorancia y desinformación de la opinión pública. 

Sin embargo, si se alcanzare un compromiso formal de  la coalición que acepte reconocer la necesidad de una moratoria en materia de Obtenciones Vegetales con la ciudadanía, Chile y sus pequeños agricultores, podrían dormir tranquilos, exigiendo que dicho compromiso se cumpla y no sea un artificio de campaña.

Son planteamientos desde las personas a la clase política, que deben ser escuchados y atendidos.



Periodismo Independiente, 23 de Noviembre de 2013     @hnarbona en Twitter.

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Segunda vuelta y nuevas expectativas

La credibilidad de la clase política y la abstención



Frustrante fue el nivel de abstencionismo que arrojó la contienda electoral. Un país donde vota sólo la mitad del electorado está enfermo de una falta de civismo grave. Colocar fin al binominalismo, con todas las injusticias que conlleva, se ha convertido en la punta del iceberg en las demandas de esa ciudadanía que se aleja de los partidos políticos y que se reflejó potencialmente en ese tercio del total de votos que consiguieron los candidatos alternativos a la Nueva Mayoría y la Alianza. 

Pero para inducir a un cambio en la correlación de fuerzas, que terminase de hecho con el binominalismo, se requería concurrencia masiva a las urnas y eso no ocurrió. Lo cual ha jugado a favor de la permanencia del orden establecido, que favorece solamente a las dos grandes coaliciones.

Durante la campaña, desde las candidaturas alternativas se formularon grandes ideas fuerza, como sustentabilidad, más regionalismo, desconcentración del poder y la riqueza, matrimonio igualitario, mayor fiscalización, reforma tributaria, educación pública gratuita, AFP estatal, recupero de un Estado conductor del desarrollo, expectativas todas que buscan cambiar de raíz las bases institucionales de Chile, partiendo por una nueva Constitución. La coincidencia transversal en un camino ciudadano, político y social de una Asamblea Constituyente ha dejado en la agenda una realidad: el nuevo gobierno, probablemente a cargo de Michelle Bachelet, deberá enfrentar esa gran demanda, pese a que la candidata trató de rehuirlo en sus escasas declaraciones pre-electorales. Por otra parte, la convocatoria a marcar el voto como AC, logró un estimado del 8% de los votos válidamente emitidos y no tuvo el éxito de instalar el hito que se pretendía, porque para ello deberían haber votado masivamente los jóvenes que pudieron debutar en estas elecciones pero se negaron a hacerlo.

Queda instalada la incógnita de esa mitad del electorado que vive en Chile, pero que no se involucra ni compromete en la vida cívica. ¿Adherirán el día de mañana a un plebiscito que quiera cambiar la Constitución? ¿Seguirá esa desidia por los temas comunitarios, colectivos, de sociedad?

En medio de la traumante realidad de un país que no abre espacios para entusiasmar a las nuevas generaciones a cumplir sus deberes cívicos, con la mitad más joven del país caminando las rutas del hedonismo, del individualismo y del consumismo; o bien en los límites de la legalidad, ligados al narcotráfico o al vandalismo nihilista, la sociedad chilena se descompone y se hace más violenta y discriminatoria, con estratos marcados que conducen en el mediano y largo plazo a una convulsión social de gran peligro.

Son demasiada las expectativas de mayor libertad en el ámbito de las personas, una mejor distribución del ingreso y las oportunidades, el término de política de secretismo y tráfico de influencias, derechos que se consagren en la carta magna del Estado, que el futuro gobierno, así lo pretendiere, no podrá contener en un dique de dilaciones o evasivas. Estará compelido a cumplir lo prometido y ello lo podrá lograr si la voluntad política y los intereses involucrados, atienden la presión social, que será mucho mayor y propositiva, pero menos manipulable porque de engaños ya está curtida.

En el mes que falta para la segunda vuelta los grupos alternativos bien podrían suscribir un acta ciudadana de compromisos sustantivos que se exigirá al nuevo gobierno como condición de apoyo, imponiendo un estilo directo de participación de la ciudadanía en la agenda política. Una herramienta a poner en práctica sería una ley que implemente la Iniciativa Legal Ciudadana, como forma de canalizar al Legislativo demandas de manera propositiva e institucional.

Periodismo Independiente, 19 de noviembre de 2013     @hnarbona en Twitter.
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La Mayoría Silenciosa sale a votar


No tuve derecho a voto en 1970 por edad y tuve que esperar 19 años para poder votar por primera vez en una  elección presidencial. Veinte años para ejercer como ciudadano son demasiado y por eso, ese bien perdido, el sufragio, lo valoro como un asunto de principios.

Con la inscripción automática y el Voto voluntario son alrededor de 5 millones las personas que podrán este 17 de noviembre hacer notar la diferencia entre habitantes y ciudadanos, entre personas que se auto marginan de la vida cívica y los que entienden que ser libres exige dignificar esa soberanía popular que sirve de base a los sistemas democráticos. 

Cada país tiene el gobierno que se merece y la responsabilidad “no es del chancho sino del que le da el afrecho”. El sistema concentrador del poder opera con partidos políticos que son feudos de poder, con cúpulas sectarias que instalan sus máquinas de incondicionales operadores y así, una escasa población de militantes, monopoliza el derecho a postular candidatos a todo nivel. En esa dinámica se generan malas prácticas como el nepotismo (favorecer a parientes) el compadrazgo (gobernar para los amigos) o el clientelismo  (destinatarios del marketing político), que persiguen, ni más ni menos, que seguir usufructuando del poder. 

Detrás de la política partidaria están tapaditos los que financian campañas y que buscan el llamado lobby, que es el tráfico de influencias para lograr que en el gobierno la balanza se incline hacia ellos. Como quien dice, el que pone las mentitas se lleva las minas.

Las doctrinas ideológicas, las etiquetas de izquierda o derecha, son meros instrumentos comunicacionales para alinear a los ciudadanos en tal o cual visión de sociedad. La verdad es que  los políticos son empáticos, perciben lo que la gente quiere escuchar y se lo prometen, con una amnesia instantánea después de logrado el objetivo de ser electos.

Chile este 17 de noviembre verá aparecer una mayoría silenciosa, que busca un país menos concentrado en poder y riqueza, una mayoría imprevisible, que trabaja y estudia con esfuerzo, con ánimo de superación, que emprende antes que quejarse, que le gustan los desfiles, que sueña con un mejor pasar para sus hijos y nietos, que vibra con la selección de fútbol, que es amante de la familia, que quiere vivir con libertades, con prensa libre  y no con una verdad impuesta por el duopolio actual, que no quiere engaños ni abusos, que quiere algo tan simple como comer sano, sin transgénicos, que se siente a gusto con la tecnología actual, asume que Chile sufrió una dictadura  y quiere memoria, verdad y justicia, quiere que las playas sean para todos, que haya médicos en las regiones y que en sus barrios no aparezcan horrorosas torres quitándoles la vista al mar o depredando los barrios. Vale  decir, personas que quieren una vida en armonía con la naturaleza y sus vecinos. Contentos por lo avanzado y descontentos por lo que ha sido postergado. Somos una sociedad donde la gran mayoría es independiente y tiene cada vez mayor información al decidir.

Mi pronóstico es que este 17 la mayoría silenciosa pateará el tablero clásico del binominal, al menos en el nivel presidencial,  y se abrirán caminos para ir a una democracia sin tutelas, descentralizada en los espacios comunales y regionales. En una segunda vuelta vendrán la realineación de fuerzas  y nuevos liderazgos, juventud con manos limpias y una utopía común de anticorrupción. Así se refrescará la atmósfera política y social, refundando la república con un máximo consenso social y un ánimo transversal de reencuentro y de esperanza.
Sé parte de esa mayoría silenciosa y cumple con tu deber ciudadano. No seas un mero habitante de tu país, debes ser protagonista.

Periodismo Independiente, 12 de Noviembre de 2013   @hnarbona en Twitter.Una mirada libre a nuestro entorno

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