El héroe: Hideaki Akaiwa
Escrito el 26/03/2011 16:21 por Fabio, visto 942 veces
Kesennuma, Prefectura de Miyagi, Marzo 23 de 2011 (AP Photo/Yomiuri Shimbun, Kaname Muto)
Fuente: The Atlantic que tiene una terrible galería
La mañana del 11 de Marzo fue para Hideaki Akaiwa un día decisivo, el tipo estaba terminando su trabajo en Ishinomaki, pueblo de la prefectura japonesa de Miyagi cuando todo tembló.
No sólo sobrevivió al terremoto escala 9.0 que agitó la falla que amenaza Japón desde su existencia misma si no que el pueblo de más de 160 mil habitantes iba a tener una visita no del todo inesperada pero destructiva, el tsunami.
Hideaki sobrevivió al terremoto y al tsunami que destruyó por completo su ciudad, preocupado estaba sobre su famila ¿que había sucedido con su mujer? ¿estaría a salvo? vio la ciudad inundada completamente, el agua hasta los techos, los autos flotando, destrozos, pedazos de madera y personas flotando.
Desesperadamente fue a la zona donde estaba su casa, saltando desde techos, nadando, y sólo había un gran lago, su esposa de hace más de 20 años se encontraba allí abajo, las autoridades le dijeron que no había mucho por hacer, que debía esperar a que encuentren a los desaparecidos (unos 10.000 en ese entonces) y tener paciencia. Esperar a los militares era lo más sabio.
Pero el señor Akaiwa no es un señor cualquiera, es uno de esos pocos que según ciertas circunstancias pueden mostrar de sí algo que tenían escondido, como que el terremoto quebró la tierra pero también una cáscara que lo contenía. Adentro había un héroe inusual pero decidido.
Donde la mayoría de las personas se arrodillaría a rezar y esperar Hideaki no dudó un instante y se consiguió, alguno averigüe como, un traje de buzo con tanque y máscara, aletas y demás, para ir en búsqueda de su mujer.
Hideaki Akaiwa
Ahora bien, imaginen que bucear en un arrecife de coral puede resultar un deporte de riesgo para muchos, el señor Akaiwa no sólo iba a bucear en aguas turbias si no entre maderas, clavos, fierros retorcidos y hasta automóviles y barcos varados entre las calles y casas de la ciudad, una insana locura que sólo Rambo o Chuck Norris podrían imaginar y aún dudarían.
Nada lo detuvo y se dirigió nadando hasta su casa nuevamente, inmersión, y a buscar su domicilio. En este infierno de peligros donde cualquier buzo rompería su línea de oxígeno o quedaría atrapado en algún cable o trampa natural Hideaki encontró su casa y entró en lo que quedaba de ella, sumergida.
Allí estaba ella, asustada, con sólo la cabeza en una bolsa de aire del techo de su casa, viva! Hideaki la rescató y la llevó al hospital que ya acumulaba una enorme cantidad de víctimas.
No alcanzó este acto heroico y de amor eterno para dejarlo quieto, Hideaki tenía otra misión: su madre.
Buscó primero en todos los centros de salud que se estaban formando, cada lugar con refugiados y nuevamente no la encontró. A todo esto ya había pasado más de un día, cuatro precisamente, cuando logró ubicar la zona donde antaño su madre vivía, recordemos que ya muchas casas en pie no quedaban así que guiarse en el océano de escombros para "calcular" donde estaba una propiedad es tarea casi imposible. Pero aun en contra de las probabilidades Hideaki ubicó donde debería ser y allí fue y la encontró entre pisos destruídos en uno superior, con hipotermia y hambre, y la rescató.
Hideaki no sólo sobrevivió al terremoto, luego al tsunami, si no que salvó a su madre y su esposa y vestido con su traje, bolsas en los pies para mantenerse seco, sus anteojos oscuros y doble riñoneras, se dedicó todos estos días a buscar sobrevivientes y salvar gente, un verdadero héroe, de esos que luego pasarán al olvido pero por los que vale la pena escribir un post
Fuentes:
LA Times, The Star, Badass Of the Week, The Australian
Una mirada libre a nuestro entorno






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